Las vacunas contra la covid-19 y sus nuevos desafíos: producción y distribución

Las nuevas variantes del coronavirus aumentan los contagios y son más agresivas, por lo que es importante que se avance con la producción y distribución de vacunas.

Para la fabricación de las primeras vacunas contra la covid-19 hubo notables esfuerzos de la comunidad científica, así como de los voluntarios que se sometieron a las pruebas para comprobar la eficacia de estas preparaciones destinadas a generar inmunidad.

Entre ellas se encuentra la de Pfizer-BioNTech y Moderna. Luego siguieron otras, a las cuales se les exigía el mismo rigor científico en sus resultados. Pese a ello, los movimientos antivacunas resurgieron para inundar las redes sociales, entre otros espacios, con mensajes negativos sobre estos productos.

Parte de estos cuestionamientos existen porque, tal como lo explicó Anthony Fauci, médico estadounidense especializado en inmunología, “el desarrollo ha ido muy rápido, a lo que se puede responder que el conocer el nuevo virus en enero y disponer de una vacuna en diciembre no compromete la seguridad ni la integridad científica”.

Luego concluyó que esto se debe al “reflejo de los extraordinarios avances científicos que hemos conseguido con las nuevas plataformas vacunales y que nos han permitido hacer en meses lo que en condiciones normales hubiéramos tardado años”.

Producción y distribución

La pandemia de la covid-19 sigue teniendo en jaque al mundo entero. Ya pasó más de un año desde que se detectó el primer caso en China. Peor aún, aparecen nuevas mutaciones del virus que son más contagiosas y agresivas.

Ante este escenario, algunos países comenzaron a poner en marcha sus programas de vacunación. Entre ellos destacan el Reino Unido e Israel, ambos implementan un programa acelerado de vacunación. El segundo de ellos vacunará al 48 % de su población (9 millones de personas apróximadamente) recibirá una primera dosis en cinco semanas, y para fines de este año han considerado vacunar al 80 por ciento de habitantes.

Pero estos dos botones de muestra no ocurren con las demás naciones, porque su fabricación no es como “añadir más agua a la sopa”, comentó recientemente la experta en virología molecular y microbiología, María Elena Bottazzi.

Ante ello, en Berlín se realizó el 1 de febrero una cumbre sobre la lucha contra el coronavirus. Se reunieron jefes de Gobiernos regionales, representantes de la Unión Europea (UE) y representantes de grupos farmacéuticos. El clima no era de los mejores:

  • Aumentan las críticas contra la UE por la lentitud de las vacunaciones.
  • Líderes de la UE presionan a empresas farmacéuticas para que se les entregue mayor cantidad de vacunas.
  • El Reino Unido tiene una mayor cantidad de personas vacunas con respecto a los países que integran la UE.

En América Latina los programas de vacunación caminan a paso lento. En países como el Perú, por ejemplo, se ha anunciado que el 9 de febrero llegarán a este país solo un millón de vacunas, donde habitan más de 30 millones de personas.

Para atenuar este tipo de problemas, los países de América Latina y el Caribe ya han sido notificados de sus primeras asignaciones de la vacuna contra el covid-19 a través de COVAX, una coalición liderada por la OMS para garantizar un acceso equitativo, según comunicó la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

Se informó también que cuatro países (Bolivia, Colombia, El Salvador y Perú) recibirán 377.910 dosis de la vacuna estadounidense Pfizer y la empresa alemana BioNTech.

Un detalle: ¿estos países cuentan con la infraestructura tecnológica suficiente para conservar estos productos biológicos? De ahí la importancia de aumentar la inversión en ciencia, tecnología e innovación.

Continuará…