Protege a tu compañero senior: especialistas advierten sobre los riesgos de la deshidratación y el golpe de calor en animales mayores durante la temporada de verano.

El verano en Lima ha alcanzado niveles de radiación y temperatura que exigen una atención especial, no solo para los humanos, sino también para los miembros más vulnerables de la familia: las mascotas senior. A medida que los perros y gatos envejecen, su capacidad biológica para termorregularse y adaptarse a las condiciones climáticas extremas disminuye drásticamente, lo que los convierte en blancos fáciles para cuadros clínicos severos.

De acuerdo con los estándares veterinarios, se considera que una mascota entra en su etapa senior a partir de los siete u ocho años, aunque este rango puede variar ligeramente según la raza y el tamaño del animal. En esta fase de la vida, el organismo ya no responde al calor con la misma eficacia que en la juventud, lo que incrementa exponencialmente el riesgo de sufrir deshidratación y el temido golpe de calor.

La hidratación como pilar fundamental

Uno de los peligros más latentes durante estos meses es la deshidratación. Es importante entender que los animales de edad avanzada poseen una menor capacidad para retener líquidos en comparación con los ejemplares jóvenes. Por ello, el acceso permanente a fuentes de agua fresca no es solo una recomendación, sino una necesidad vital.

Sobre este punto, Diana Figueroa, médico veterinaria y docente de la facultad de Veterinaria de la Universidad Norbert Wiener, enfatiza la importancia de la accesibilidad: “En los animales senior debemos asegurarnos de que el agua esté siempre disponible y, si tienen dificultad para desplazarse, acercársela o utilizar bebederos especiales que faciliten su hidratación”. Esta medida preventiva ayuda a compensar la pérdida de líquidos que se acelera con las altas temperaturas.

Identificando el golpe de calor

El golpe de calor es una amenaza crítica que puede tener consecuencias fatales si no se detecta a tiempo. Los propietarios deben estar alertas a signos específicos como el jadeo excesivo, letargo inusual, debilidad y desorientación. Otros síntomas alarmantes incluyen la coloración de las encías, que pueden tornarse muy enrojecidas o incluso azuladas, y en casos extremos, la presencia de convulsiones.

Ante la aparición de cualquiera de estos indicios, la acción inmediata es imperativa. Al respecto, la especialista advierte: “El golpe de calor es una urgencia veterinaria. Si se presentan estos signos, no se debe esperar: es fundamental acudir lo antes posible a un centro veterinario”.

Alimentación y paseos adaptados

La nutrición también juega un rol clave durante el verano. Los requerimientos nutricionales de un animal senior son distintos, y a menudo requieren dietas específicas con consistencias más suaves, especialmente si padecen problemas dentales. Afortunadamente, en el mercado existen diversas alternativas formuladas para cubrir estas necesidades particulares.

En cuanto a la actividad física, si bien los paseos son esenciales para su salud mental y física, estos deben adaptarse al clima. Lo ideal es realizarlos muy temprano por la mañana o al finalizar el día, evitando las horas de mayor radiación solar para prevenir quemaduras en las almohadillas y sobrecalentamiento. Asimismo, se debe evitar el uso de ropa o calzado decorativo, ya que estos implementos impiden la correcta disipación del calor corporal.

Finalmente, la temporada estival es el momento propicio para reforzar los controles veterinarios preventivos. Incluso si la mascota no muestra síntomas de enfermedad, los chequeos periódicos son fundamentales porque el calor puede agravar condiciones preexistentes, como problemas dermatológicos o gastrointestinales, además de favorecer la proliferación de parásitos externos. Como remarca la experta Diana Figueroa, la prevención y la atención oportuna son las mejores herramientas para garantizar una alta calidad de vida para nuestras mascotas mayores.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.