Lo explicó el científico peruano Omar U. Florez en una charla que hoy se difunde en TEDx. Entrenó un modelo de lenguaje con más de 7.000 proyectos de ley y obtuvo respuestas empáticas, diversas y representativas de la ciudadanía.

Por Juan Carlos Luján, columnista.

Desde hace unos días destaca en TEDxTalks, en YouTube, el video en el que el científico peruano Omar U. Florez explica de forma didáctica una idea provocadora:

  • ¿Qué pasaría si el Congreso de la República estuviera compuesto por modelos de inteligencia artificial en lugar de congresistas humanos?

Lo primero que debo resaltar como ciudadano es que todos estaríamos felices. Ahí en el Legislativo tenemos gente que en realidad basa su existencia en intereses políticos, ideológicos, religiosos y sociales. Hacen leyes para grupos de interés, y pocos, muy pocos, se interesan realmente por el bien común del ciudadano.

Con esa pregunta, el peruano Omar Florez inició una presentación en TEDxTukuy. Contó que, en junio del 2021, sintió que tenía entre manos una idea capaz de transformar el destino del país. Fue cuando el Perú aprobó su primera estrategia nacional de inteligencia artificial. Florez, quien fue parte del comité de expertos que elaboró dicho plan, tenía una visión clara: impulsar el desarrollo de la IA en el país y generar miles de empleos. Pero el plan, aunque innovador, nunca se convirtió en ley.

Tres años más tarde, mientras Europa anunciaba su propia legislación sobre IA, el Perú seguía postergando el tema.

Si bien el video de Florez procede de una conferencia de agosto del 2024, en Lima, TEDxTalks lo subió hace unos días a su canal oficial. TEDxTalks es una comunidad internacional que organiza eventos al estilo de las célebres conferencias TED, con el fin de destacar ideas locales para elevarlas a un escenario global.

Florez conoce bien el terreno que pisa. Tras doctorarse en inteligencia artificial en Utah y trabajar más de una década en Silicon Valley -en empresas como Intel y Twitter (hoy X)-, regresó a sus raíces decidido a aplicar su conocimiento en beneficio del Perú. Lo he entrevistado varias veces y nunca me contó de esta experiencia desconcertante.

Hoy, Florez vive entre Arequipa, Lima y Santiago de Chile. Actualmente trabaja en el país vecino contribuyendo al desarrollo de un modelo de lenguaje generativo latinoamericano. Se llevaron su talento a Chile.

Entrenó un modelo de lenguaje con 7.000 proyectos de ley

Utilizando más de 7.000 proyectos de ley descargados del sitio web del Congreso de la República desde 2016, Florez entrenó un modelo de lenguaje para generar nuevas propuestas legislativas. Pero fue un paso más allá: creó una «red de opiniones», donde cada nodo representaba una voz peruana distinta: un taxista de Lima, un ecologista de Iquitos, un sindicalista de Arequipa. A todos se les asignaron perfiles simulados para generar una deliberación más rica.

Cuando le preguntó a esta red su opinión sobre la nueva ley de inteligencia artificial, el resultado fue revelador. El taxista valoró la videovigilancia, pero expresó temor por la exclusión de los sectores informales. El ecologista destacó la conectividad, pero se preocupó por el desempleo en la pesca. El sindicalista mostró empatía por ambos.

Acelerar procesos

Florez dejó claro que esta tecnología no busca reemplazar congresistas, sino acelerar procesos legislativos, incorporar voces diversas y permitir una participación ciudadana más activa. Hoy en día, dijo, la IA generativa puede leer todo Internet y comprender los conflictos sociales, impactos ambientales y tensiones económicas. Entonces, ¿por qué no usarla para redactar leyes más justas y representativas?

Más allá del experimento técnico, su mensaje fue directo: el verdadero riesgo no está en la IA, sino en que América Latina quede fuera de su desarrollo.

“El peligro es que no haya suficientes latinos y latinas creando inteligencia artificial”, advirtió. En 2019, fundó junto a colegas la organización Latine X in AI, que otorga becas a talentos latinoamericanos para asistir a las principales conferencias del mundo.

Para Florez, la influencia que una nación tendrá en el futuro de la IA dependerá del código que sus ciudadanos escriban. La tecnología puede ayudarnos a construir un país más justo, eficiente y participativo. Pero eso solo será posible si formamos parte activa de su diseño.

Florez cerró su charla con una frase que comparto completamente:

“Creo que la generación a la cual pertenezco tiene la responsabilidad de hacer que esto sea posible. Y solo entonces, políticos y científicos podremos ponernos de acuerdo”.

Y por suerte, Omar no es el único joven con esa mentalidad. He conocido decenas de estudiantes de la UNI, USMP y de la UTP que comparten esa visión.

Pasamos días juntos en el foro “IA para la Prosperidad: Innovación y Crecimiento Económico en las Américas”, organizado por DCN Global y World Learning. El evento reunió a más de 200 especialistas de todo el mundo que analizaron cómo la IA puede fortalecer la economía, promover la innovación y ampliar los derechos en contextos democráticos.

De ese grupo, 18 éramos peruanos unidos por un mismo objetivo: usar la IA para el desarrollo sostenible, con responsabilidad y visión a largo plazo.En un país donde el 88% de los ciudadanos desconfía de su poder legislativo, según encuestas recientes, la propuesta de Omar U. Florez resuena como una llamada urgente a innovar desde el corazón del sistema. Eso solo podemos hacerlo nosotros, los ciudadanos que cada cinco años vamos a las urnas a elegir a nuestros representantes.

El 2026 tendremos nuevas elecciones y debemos votar con conciencia, sin ser engatusados por candidatos que solo se acuerdan de sus electores cada cinco años y luego se olvidan de ellos. Debe primar el análisis crítico, el voto reflexivo antes que la emotividad o esa promesa electoral que toca tu corazón. Porque si la IA puede simular empatía y deliberación en segundos, tal vez sea hora de preguntarnos por qué nuestros procesos humanos toman tantos años o traban las cosas para lograr tan poco en beneficio de todos los peruanos.