La Sociedad Peruana de Enfermedades Infecciosas y Tropicales alerta que recurrir a este fármaco no cuenta con aval clínico y puede poner en riesgo la vida.
La automedicación vuelve a encender las alarmas en el ámbito de la salud pública. La alerta fue emitida formalmente por la Sociedad Peruana de Enfermedades Infecciosas y Tropicales (SPEIT), institución que se pronunció frente a la circulación de diversas publicaciones periodísticas que han venido presentando este antibiótico como si fuera una alternativa eficaz. A través de su cuenta en la red social X, el sitio especializado Salud con Lupa, recurrir a este fármaco representa una amenaza concreta: «Automedicarse con doxiciclina para tratar el dengue puede retrasar la atención de complicaciones que amenazan la vida».
El eje de la preocupación de los especialistas radica en una confusión terapéutica de fondo. El dengue es una infección provocada por un virus transmitido por mosquitos, mientras que la doxiciclina corresponde estrictamente a la familia de los antibióticos, fármacos diseñados para combatir bacterias y no agentes virales. A la fecha, la comunidad médica internacional y los gremios científicos no cuentan con ensayos clínicos concluyentes que avalen el beneficio real de este medicamento en pacientes infectados con el virus del dengue.

La institución científica remarcó su postura crítica ante las notas de prensa que difunden propiedades curativas no comprobadas. Tal como subrayó la entidad en la alerta recogida por saludconlupa.com, el gremio «lanza esta advertencia ante publicaciones periodísticas que presentan como eficaz un antibiótico cuyo beneficio contra el dengue todavía no está demostrado». Este tipo de mensajes confusos puede generar una falsa sensación de seguridad en las personas, llevándolas a postergar la visita oportuna a un establecimiento de salud cuando aparecen los primeros signos de alarma.
El verdadero peligro de ingerir fármacos no indicados durante el curso de la enfermedad no solo reside en los posibles efectos adversos del compuesto, sino principalmente en la pérdida de tiempo valioso. El dengue puede evolucionar con rapidez hacia cuadros graves caracterizados por extravasación severa de plasma, hemorragias o fallas orgánicas. Si una persona cree erróneamente que la infección está controlada mediante el consumo de antibióticos por cuenta propia, pasa por alto el monitoreo clínico de plaquetas, hematocrito y presión arterial. En esos escenarios críticos, un retraso de 24 o 48 horas en recibir soporte médico intensivo o hidratación intravenosa adecuada suele marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
Frente a este escenario, las recomendaciones sanitarias se mantienen claras: ante la manifestación de fiebre alta, dolor detrás de los ojos, dolores musculares, articulares o manchas en la piel, se debe acudir de inmediato al centro de salud más cercano y evitar cualquier tipo de automedicación. Las sociedades médicas enfatizan que la desinformación en tratamientos farmacológicos cuesta vidas, por lo que instan a la ciudadanía a verificar siempre la rigurosidad científica de los contenidos que comparten en plataformas digitales.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
Foto: Igud Supian

