En el mes de su aniversario 51, el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) conversa con Vida y Futuro sobre la hoja de ruta que seguirán para instalar reactores modulares y fortalecer la seguridad hídrica y alimentaria del país.

El Perú se encuentra en un punto de inflexión tecnológica que busca transformar su matriz energética y consolidar su presencia en el ámbito científico regional. Con 51 años de trayectoria en el uso pacífico de la tecnología atómica, el Instituto Peruano de Energía Nuclear (IPEN) ha trazado una ambiciosa hoja de ruta que tiene como meta el año 2040 para la puesta en marcha del primer reactor productor de electricidad en el país.

Rolando Páucar Jáuregui, presidente del IPEN, señaló que el país ya cuenta con una base sólida gracias a 37 años de operación del centro nuclear que alberga el reactor de investigación RP10 y el reactor de entrenamiento RP0. «El Perú es un país nuclear. Tenemos dos centros y una responsabilidad sobre dos centros importantes que son nucleares», afirmó la autoridad en conversación con Vida y Futuro, destacando que estas instalaciones ya trabajan con uranio para diversos fines científicos.

El salto hacia la generación eléctrica

La novedad más relevante radica en el cambio de paradigma: pasar de la investigación y la medicina a la producción energética. El proyecto se enfoca en los denominados reactores modulares pequeños (SMR), una tecnología que permite generar hasta 300 MW y que ofrece niveles de seguridad superiores a las plantas tradicionales.

Uno de los puntos críticos identificados para la instalación de esta tecnología es la ciudad de Iquitos. «Ya tenemos inclusive definido que uno de los posibles lugares donde se pueda instalar esa planta es Iquitos, considerando que es una isla y que no llega la red eléctrica del sistema nacional hasta esa zona», explicó el funcionario. Para esta región, se contempla un reactor con una potencia de 70 MW, lo que solucionaría los altos costos de energía actuales.

Así luce el interior del reactor nuclear. FOTO: IPEN

Seguridad y superación de estigmas

A pesar del estigma histórico asociado a incidentes como el de Chernobyl, el titular del IPEN aclaró que la ciencia ha demostrado que la energía nuclear es una de las más seguras y limpias: «Tenemos cuadros que son reales… donde nos dicen cuántas muertes hay por tipo de energía y por kilovatio, siendo la nuclear la que obtiene el último lugar», precisó. En contraste, fuentes como el carbón y los combustibles fósiles presentan mayores tasas de mortalidad debido a la contaminación descontrolada de desechos al aire

Más allá de la electricidad, el IPEN ha logrado hitos recientes en el sector salud. Se ha elevado la potencia del reactor de investigación de 4 MW a 10 MW, duplicando el flujo de neutrones. Esta mejora técnica tiene tres objetivos fundamentales: producir radiofármacos en mayor cantidad y calidad para el tratamiento del cáncer, desarrollar canales de neurografía para la industria y, de manera innovadora, iniciar la producción de semiconductores mediante el dopado de silicio.

«El peruano no conoce que somos nucleares y estamos demostrando que tenemos reactores nucleares que lo utilizamos con mucha seguridad», enfatizó Páucar Jáuregui, añadiendo que el uso de neutrones también permitirá realizar ingeniería inversa y mejorar la calidad del acero nacional. Finalmente, en el ámbito agrícola, el IPEN planea recuperar la planta de Santa Anita para convertirla en un centro regional de irradiación de alimentos, facilitando la exportación de frutas con altos estándares fitosanitarios.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.