Omar Flórez, el científico peruano que participa en la creacion de GPTLatam, anuncia que el rival latinoamericano de ChatGPT se lanzará en diciembre. También recuerda el diálogo que sostuvo con Mario Vargas Llosa y el interés que mostró por la IA el 2018.
Por Juan Carlos Luján, colaborador.
Omar Flórez no necesita presentaciones ostentosas. Su nombre resuena cada vez con más fuerza en el ecosistema tecnológico latinoamericano y, sobre todo, en el debate sobre el rol transformador de la inteligencia artificial. Arequipeño de nacimiento, formado en Silicon Valley y ahora abanderado del proyecto GPT Latam, Flórez no solo desarrolla tecnología: la piensa, la critica y, sobre todo, la construye con identidad regional.
Su voz cobra aún más relevancia porque no se limita a la visión técnica. Es uno de los pocos desarrolladores que asume la responsabilidad de hablarle al público sobre lo que realmente está en juego con la IA: el futuro del trabajo, el valor de los datos y la necesidad de que América Latina deje de ser solo usuaria para convertirse en creadora.
Un GPT latinoamericano
GPT Latam no es simplemente un “ChatGPT hecho en español”. Es un modelo de lenguaje diseñado desde Latinoamérica, con datos propios, con referencias culturales y lingüísticas que muchas veces brillan por su ausencia en los grandes modelos globales. “La mayoría de estos sistemas no nos entienden realmente”, dice Flórez, “porque han sido entrenados con traducciones, no con contenidos originales sobre nuestra región”.
El proyecto no solo busca mejorar la experiencia del usuario. Su ambición va más allá: crear una base de conocimiento abierta, donde cualquier joven en Huancavelica o en el Chocó colombiano pueda ver el código, entender cómo funciona, y construir soluciones propias. Eso implica un cambio profundo en el paradigma: pasar de consumir tecnología importada a desarrollarla en casa, con nuestras reglas y nuestros retos.
“El verdadero valor de la IA está en crear trabajo”, repite Flórez como mantra. Y es que no basta con regular o usar estos sistemas. Lo crucial —y lo urgente— es enseñar, experimentar y construir para que más personas se sumen a esta revolución.
La IA como patrimonio cultural
En diciembre de 2025, Arequipa será sede del X Congreso Internacional de la Lengua Española, un evento organizado por la Real Academia Española que rinde homenaje póstumo a Mario Vargas Llosa. Y ahí estará Omar Flórez, no como espectador, sino como ponente. En la tierra del Nobel, en el terreno de las letras, hablará sobre algoritmos y lenguaje natural, sobre cómo los modelos de IA pueden preservar nuestra memoria cultural y nuestro idioma.
“Un modelo de lenguaje puede capturar anécdotas, expresiones, historias que, de otro modo, se perderían en el tiempo”, explica. Y pone un ejemplo revelador: hoy, si le pides a un modelo genérico que te hable de las Líneas de Nazca, muchas veces devuelve respuestas vagas o incorrectas. Pero un modelo entrenado con información real y local podría no solo entender mejor el contexto, sino interpretarlo con más precisión.
Su ponencia abrirá la puerta a una reflexión necesaria: ¿puede un ingeniero ser parte de una academia de la lengua? Para Flórez, la respuesta es un sí rotundo. Porque tanto los humanistas como los científicos están tratando de resolver lo mismo: cómo las personas usamos el lenguaje, cómo lo adaptamos, lo moldeamos y lo transmitimos.
Vargas Llosa y su interés por la IA
En una anécdota poco conocida, ocurrida en noviembre del 2018, Flórez recuerda la vez que estrechó la mano de Mario Vargas Llosa en el Teatro Municipal de Arequipa, tras una charla suya sobre IA. “Le dije que estaba trabajando en Intel con modelos que ya escribían noticias y libros, y su respuesta fue una palabra: fascinante. Me pidió que le explicara más sobre lo sucedía detrás de esa tecnología”. Por esos años Omar trabajaba con los Long Short-Term Memory (LSTM), un antecesor de los Transformers que hoy dan vida a ChatGPT.
Ese breve diálogo selló una conexión simbólica entre dos mundos que, hasta hace poco, parecían opuestos: la literatura y la computación. Pero como bien señala Flórez, ambos exploran lo mismo desde ángulos distintos: la forma en que pensamos y comunicamos.
Omar lamentó profundamente no haber tomado una selfie en ese momento. Sin embargo, su trayectoria, como líder arequipeño en procesamiento de lenguaje natural (PNL) en el siglo XXI, lo coloca como un heredero de la misión cultural que dejó Vargas Llosa, pero en el campo de la tecnología.
¿Y Perú? ¿Será espectador o protagonista?
Flórez es bastante crítico frente a la reglamentación de la Ley IA, Ley 31814. Si bien es loable regular y proteger a la gente respecto al uso de la inteligencia artificial, este no debería ser el principal objetivo. Se está gastando energía en regular, en lugar de gastar la misma cantidad de energía en encontrar la mejor forma de educar a la gente en ciencia de datos y programación, crear más investigadores, hacer proyectos complejos y crear una masa crítica para construir una industria.
La ley 31814, que busca regular el uso de la inteligencia artificial en el país, ha sido bien recibida en ciertos sectores, pero para Flórez se queda corta. “Es como un partido que solo juega el primer tiempo. Falta la parte más importante: crear tecnología que genere empleo”.
Su crítica no es destructiva. Es una alerta a tiempo: regular está bien, pero sin estrategia de desarrollo, nos convertiremos en simples consumidores. Y la IA, lejos de ser una aliada, puede convertirse en otra herramienta de exclusión.
Una oportunidad que no se puede dejar pasar
GPT Latam se lanzará oficialmente en diciembre, con una versión gratuita y de código abierto. Pero más allá del modelo, lo que se está gestando es una nueva manera de ver la IA: como una herramienta al servicio de las personas, construida con identidad, diseñada desde nuestras realidades y pensada para resolver problemas concretos de nuestra región.
Si no capturamos ese valor ahora -como creadores y no solo como usuarios- estaremos perdiendo la mejor oportunidad de las últimas décadas para transformar el trabajo, la educación y el conocimiento. Flórez lo resume sin rodeos: “Ya no creamos celulares, ni autos, ni chips. Pero podemos crear inteligencia artificial. Que no se nos escape otra vez la tortuga”.
Imagen principal creada con Sora






