Con la llegada del invierno, las infecciones respiratorias agudas (IRA) se incrementan, convirtiéndose en una de las principales causas de hospitalización en niños menores de cinco años en América Latina, según la Organización Panamericana de la Salud (OPS).

El clima frío trae consigo un aumento notable de casos de tos, congestión y fiebre, especialmente entre los niños. Las infecciones respiratorias agudas son particularmente preocupantes en esta temporada debido a la vulnerabilidad del sistema inmunológico infantil, que aún se encuentra en desarrollo. A esto se suma el contacto cercano en entornos escolares, que facilita la propagación de virus. Por estas razones, es fundamental que los padres estén bien informados sobre cómo actuar correctamente y qué prácticas evitar al enfrentar una infección respiratoria en sus hijos.

La automedicación es uno de los errores más peligrosos y extendidos. Administrar antibióticos sin una prescripción médica, sobre todo en infecciones de origen viral, no solo es ineficaz, sino que también contribuye a la resistencia antimicrobiana, un problema de salud pública mundial, como advierte la Organización Mundial de la Salud (OMS). «Consultar siempre con un profesional de salud antes de administrar medicamentos es imprescindible», enfatiza Nadezhda Cochachi Mendoza, docente de Enfermería Técnica del Instituto Carrión. La especialista subraya la importancia de un diagnóstico preciso para garantizar el tratamiento adecuado.

Otro error común es el uso indiscriminado de remedios caseros sin validación médica. Si bien algunas infusiones o plantas como el eucalipto son populares, pueden generar reacciones adversas, especialmente en menores de dos años, si no se administran bajo estricta supervisión profesional. La creencia de que «lo natural» siempre es inofensivo puede llevar a complicaciones innecesarias.

Paradójicamente, abrigar en exceso a los niños es también una práctica contraproducente. Aunque la intención es protegerlos del frío, el exceso de ropa puede provocar sudoración y elevar la temperatura corporal de forma innecesaria, lo que puede confundir los síntomas y dificultar la identificación de una fiebre real. Es importante mantener a los niños cómodos, pero sin exagerar en el abrigo.

Ignorar las señales de alarma es quizás el error más crítico. Síntomas como fiebre persistente, respiración rápida o retracciones torácicas (cuando se hunden las costillas al respirar) son indicativos de que el niño necesita atención médica inmediata y no deben ser subestimados. La detección temprana de estos signos puede marcar la diferencia en la evolución de la enfermedad.

Finalmente, mantener los ambientes cerrados es un error que favorece la propagación de virus respiratorios. La falta de ventilación permite que los patógenos se acumulen en el aire, aumentando el riesgo de contagio, especialmente en espacios reducidos. Por ello, ventilar los espacios cerrados es una medida preventiva sencilla pero muy efectiva.

Más allá de evitar estos errores, existen prácticas clave que ayudan a prevenir los contagios. El lavado frecuente de manos, la vacunación contra la influenza y evitar la exposición al humo de tabaco son medidas esenciales. Asimismo, es crucial ventilar los ambientes y enseñar a los niños hábitos de higiene respiratoria, como cubrirse la boca y la nariz al toser o estornudar.

Además, es recomendable evitar el uso de humidificadores mal higienizados, ya que pueden convertirse en focos de bacterias y hongos. Mantener limpios los peluches y la ropa de cama, promover un buen descanso nocturno y fomentar desde temprana edad la educación en higiene personal son prácticas complementarias que fortalecen la salud infantil.

«El sistema inmunológico nos protege constantemente de enfermedades. Cuando nos da señales de debilidad, no deberíamos ignorarlas. Un simple análisis de sangre puede ser la diferencia entre prevenir una enfermedad grave o tratarla cuando ya es tarde», concluye la especialista Nadezhda Cochachi Mendoza. La prevención y una respuesta informada son las mejores herramientas para proteger a los niños durante la temporada de enfermedades respiratorias.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.