¿Es posible poner fin a la pobreza?: un análisis científico, tecnológico y crítico a la Agenda 2030

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La pobreza no se limita solo a la falta de ingresos, sino que también incluye la exclusión social, el acceso limitado a educación, salud, servicios básicos, y la desigualdad estructural.

Por Mgtr. Verónica Pilco Mamani*

El Objetivo de Desarrollo Sostenible 1 (ODS 1) de la Agenda 2030 plantea erradicar la pobreza en todas sus formas y en todo el mundo, una meta ambiciosa que implica no solo eliminar la pobreza extrema, sino también reducir a la mitad la pobreza multidimensional, garantizar protección social y acceso equitativo a recursos y servicios básicos.

En los últimos años, la proporción de la población mundial que vive en pobreza extrema ha disminuido a 9 % en 2022, mientras que en 1990 la proporción era de 36 %. En el caso del Perú, aunque se han logrado avances significativos, todavía persisten desafíos estructurales que requieren un análisis riguroso desde la ciencia para evaluar la viabilidad del cumplimiento de esta meta.                          

Avances y desafíos desde una perspectiva científica

Los datos muestran una reducción sostenida de la pobreza extrema en las últimas décadas, en cumplimiento con el compromiso global de erradicar la pobreza en todas sus formas para 2030. Este progreso ha sido impulsado por políticas públicas orientadas a la inclusión social, el crecimiento económico y la expansión de la protección social.

Sin embargo, la pandemia de COVID-19 revirtió parcialmente estos avances, incrementando la vulnerabilidad de millones de personas y evidenciando la fragilidad de los sistemas sociales y económicos. Desde las ciencias sociales, se reconoce que la pobreza no se limita solo a la falta de ingresos, sino que también incluye la exclusión social, el acceso limitado a educación, salud, servicios básicos, y la desigualdad estructural (INEI, 2019).

Los modelos científicos de desarrollo económico y social señalan que erradicar la pobreza requiere un enfoque multidimensional que integre crecimiento inclusivo, inversión en capital humano y fortalecimiento institucional. Sin embargo, la persistencia de brechas territoriales, especialmente en zonas rurales y altoandinas, la desigualdad de género y etnia, plantean retos complejos que demandan intervenciones específicas y contextualizadas.

El rol de la tecnología y la innovación

La ciencia y la tecnología representan herramientas clave para acelerar el cumplimiento del ODS 1. Tecnologías emergentes como inteligencia artificial, internet de las cosas, acceso o transición energética, tecnologías para el cambio climático, ciudades y comunidades sostenibles o biotecnología pueden contribuir a incrementar la productividad agrícola, la gestión de recursos naturales o la provisión de servicios básicos a comunidades vulnerables. No obstante, la brecha digital y la falta de acceso a estas tecnologías limitan su capacidad transformadora. Por tanto, la ciencia debe dirigir esfuerzos hacia el desarrollo de soluciones tecnológicas adecuadas, asequibles y sostenibles, que atiendan las realidades locales y que den cabida a la inclusión digital como un componente fundamental en la lucha contra la pobreza.

Entonces, ¿es posible cumplir con el ODS 1?

Desde una mirada crítica, cumplir con el ODS 1 implica superar no solo desafíos técnicos, sino también políticos y científicos. La pobreza está entrelazada con dinámicas de poder, desigualdad y exclusión que no se resuelven únicamente con crecimiento económico o avances tecnológicos.

Las ciencias sociales advierten que, sin reformas profundas en la distribución de recursos, acceso a la tierra, educación y salud, y sin mecanismos efectivos de participación ciudadana, las políticas pueden ser insuficientes o incluso perpetuar las desigualdades existentes.

Además, el cambio climático y las crisis globales (pandemias y conflictos) constituyen amenazas que pueden revertir progresos y aumentar la pobreza. Por ello, la resiliencia social y ambiental debe ser un componente central en las estrategias de erradicación de la pobreza.

La posibilidad de que se cumpla el ODS 1 en el Perú y en el mundo existe, pero es un ejercicio que requiere un enfoque científico riguroso, interdisciplinario y crítico, donde se convoquen el desarrollo económico, la innovación tecnológica, la justicia social y la sostenibilidad ambiental. La ciencia ha de aportar evidencia al diseño de políticas inclusivas, localmente específicas, contextualizadas y que no sean insensibles a las desigualdades que son de carácter estructural. Se estima que, si continúan las tendencias actuales, en el año 2030 unas 590 millones de personas podrían quedar atrapadas en la pobreza extrema. Entre los principales factores que frenan esta reducción se encuentran las crisis del clima y la subida de los precios cotidianos. Por lo señalado, parece que el plazo establecido para el cumplimiento del objetivo no será suficiente. 

Imagen principal generada con Sora