El glaucoma es la principal causa de ceguera irreversible en el Perú. Al no presentar síntomas, un chequeo preventivo anual es clave para salvar su visión hoy.
El glaucoma se ha consolidado en el Perú como una de las amenazas más críticas para la salud ocular, siendo una de las principales causas de ceguera irreversible en el territorio nacional. Esta enfermedad es conocida coloquialmente como el «ladrón silencioso de la vista», debido a que no genera dolor ni presenta síntomas evidentes en sus etapas iniciales. Según datos del Ministerio de Salud, la gran mayoría de los pacientes desconoce que padece esta afección hasta que el daño es severo.
De acuerdo con las estimaciones médicas, el 5% de la población peruana mayor de 40 años padece esta enfermedad. El problema radica en que, cuando aparecen los síntomas, suele ser demasiado tarde para recuperar la visión perdida. El daño se produce directamente en el nervio óptico, que es la estructura responsable de enviar la información visual desde el ojo hasta el cerebro.
¿Por qué ocurre y quiénes están en riesgo?
El origen de este mal suele estar relacionado con una falla en el drenaje del líquido interno del ojo. Al no fluir correctamente, la presión intraocular aumenta, lo que termina por afectar irreversiblemente la capacidad visual. Al respecto, el doctor Waldo Loayza Gamboa, presidente de la Sociedad Peruana de Glaucoma, explica que «esto suele ocurrir porque el líquido dentro del ojo no drena correctamente y la presión intraocular aumenta, lo que termina afectando la visión».
Existen factores de riesgo determinantes que la población debe considerar. Entre ellos destacan el ser mayor de 40 años, tener antecedentes familiares (padres o hermanos) con la patología, pertenecer a la ascendencia africana o hispánica, y presentar hipertensión ocular. En el Perú, la situación se agrava en las regiones de la sierra y la selva, donde la alta ruralidad y la falta de especialistas e infraestructura dificultan el acceso a diagnósticos oportunos.
El tipo de glaucoma más común en el país es el de ángulo abierto, el cual pasa totalmente inadvertido al principio. En este caso, el paciente comienza a perder la visión lateral o periférica. «El paciente comienza a perder la visión lateral o periférica y esta se va cerrando poco a poco hacia el centro, como si fuera un túnel», detalla el informe técnico. Esta condición suele afectar a ambos ojos, aunque generalmente progresa con mayor rapidez en uno de ellos, lo que confunde al paciente y retrasa la búsqueda de ayuda profesional.
Diagnóstico y opciones de tratamiento
Detectar el glaucoma es un proceso sencillo y no doloroso. El oftalmólogo realiza una evaluación completa de la agudeza visual, mide la presión ocular mediante una tonometría y revisa el nervio óptico con una oftalmoscopía. También se emplean herramientas modernas como la campimetría (para evaluar el campo visual) y la tomografía de coherencia óptica, que brinda imágenes detalladas del nervio.
Aunque el glaucoma no tiene cura, existen diversos métodos para controlar su avance. El doctor Waldo Loayza Gamboa, presidente de la Sociedad Peruana de Glaucoma, señala que «en la actualidad, existen diversos tipos de tratamientos que son sugeridos según el estadio de la enfermedad».
- Gotas: Ayudan a reducir la producción de líquido o mejorar su drenaje para controlar la presión.
- Láser: La trabeculoplastía láser selectiva es una opción segura y ambulatoria cuando las gotas no bastan.
- Cirugías: Existen opciones como la cirugía de filtración, la inserción de conductos de drenaje o la cirugía mínimamente invasiva, que ofrece una recuperación más rápida.
Considerando que la pérdida de visión por glaucoma es irrecuperable, la prevención mediante un chequeo anual es la única herramienta efectiva para evitar la ceguera.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





