El Niño costero incrementa riesgos de infecciones y deshidratación. Conoce las medidas clave para proteger a tu familia frente a las lluvias y el calor extremo.
El panorama climático en el Perú durante este inicio del 2026 presenta desafíos significativos que van más allá de los daños estructurales. Según los reportes oficiales, las lluvias intensas que afectan diversas regiones del país ya han dejado un saldo de más de 9.000 damnificados y cerca de 85.000 personas afectadas desde el mes de enero. Si bien las imágenes de desbordes de ríos, interrupciones en las vías de comunicación y viviendas colapsadas dominan la agenda pública, existe un fenómeno menos evidente pero igualmente peligroso: el impacto sanitario.
La combinación de altas temperaturas, una humedad constante y las inundaciones recurrentes establece un escenario ideal para la crisis sanitaria. Estas condiciones favorecen la contaminación de las fuentes de agua y la proliferación acelerada de bacterias y virus. Como consecuencia, se ha observado un incremento notable en el riesgo de contraer infecciones gastrointestinales, afecciones respiratorias, problemas dermatológicos y cuadros severos de deshidratación entre la población.
La importancia de la atención oportuna
El factor tiempo es determinante cuando se trata de mitigar los efectos de un desastre natural en el cuerpo humano. Las autoridades de salud y especialistas advierten que los accidentes ocurridos durante los siniestros, sumados a las enfermedades estacionales, saturan los servicios de consulta.
Al respecto, Nandy Vega Seminario, subdirectora médica de Mapfre, destaca la necesidad de estar preparados: “El Niño costero suele traer consigo un aumento en las consultas médicas relacionada a infecciones y descompensaciones, también por los accidentes que suceden en el siniestro. En estos escenarios, actuar rápido es clave. Además de adoptar medidas de prevención, contar con un seguro de salud que permita acceder oportunamente a atención médica, ya sea para emergencies, hospitalizaciones o atenciones ambulatorias”.
Recomendaciones para el hogar
Ante la persistencia del fenómeno, la prevención debe empezar en el núcleo familiar. La calidad del agua es el primer frente de batalla, ya que las inundaciones suelen comprometer las redes de saneamiento. Es imperativo hervir o tratar el agua antes de su consumo y ser extremadamente rigurosos con la refrigeración de los alimentos, evitando aquellos que hayan estado expuestos al ambiente.
Asimismo, el control del entorno físico es vital para prevenir enfermedades transmitidas por vectores. La acumulación de agua en techos, patios o recipientes abiertos se convierte en criaderos de mosquitos. Por ello, se recomienda eliminar cualquier rastro de agua estancada y realizar la limpieza constante de canaletas.
En el interior de las viviendas, la lucha es contra el moho y la humedad. Mantener los ambientes ventilados y secos tras las filtraciones es fundamental para no agravar problemas respiratorios o alergias en la piel. No se debe subestimar ningún síntoma; la fiebre persistente, la dificultad respiratoria o la diarrea requieren atención médica inmediata, priorizando a niños, adultos mayores y personas con condiciones crónicas.
Perspectivas para los próximos meses
El futuro próximo no muestra una tregua inmediata. Los monitoreos climáticos sugieren que durante los meses venideros se mantendrán episodios de lluvias de moderada a fuerte intensidad, con temperaturas que seguirán por encima de los niveles habituales.
“Estas condiciones refuerzan la necesidad de mantener medidas preventivas constantes, tanto en el hogar como en el cuidado de la salud”, añade Nandy Vega Seminario, subdirectora médica de Mapfre. En un contexto donde la vulnerabilidad aumenta, la información y la prevención se convierten en las mejores herramientas para salvaguardar la vida y el bienestar de miles de peruanos.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial





