Dos menores de Chiclayo y Tarma recibieron implantes cocleares en el INSN San Borja, logrando escuchar por primera vez gracias a una intervención cubierta por el SIS.
El sonido del mundo, con sus matices y sorpresas, dejó de ser un concepto abstracto para convertirse en una realidad vibrante para Ángel R. V., de 4 años, y Miguel S. L., de apenas 2 años. Ambos pequeños, diagnosticados con hipoacusia neurosensorial bilateral —una condición de sordera congénita que impide la percepción de cualquier estímulo sonoro—, experimentaron lo que los especialistas denominan su «nacimiento auditivo» tras una exitosa intervención médica en el Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja (INSN-SB).
El proceso alcanzó su punto culminante cuando la audióloga Kelly Galindo procedió a la activación de los dispositivos. Las reacciones, cargadas de una humanidad conmovedora, reflejaron la magnitud del cambio: mientras Ángel, natural de Chiclayo, respondía con sorpresa y sonrisas ante las primeras señales sonoras, el pequeño Miguelito, proveniente de Tarma, manifestaba el impacto de lo desconocido mediante el llanto y un temor natural ante una sensación nunca antes experimentada. Para sus madres, Tania Vásquez y Yhovana Luna, el momento representó el fin de una larga espera y el inicio de una etapa llena de esperanza.

Un proceso médico y tecnológico de alta precisión
La recuperación de la audición no es un evento fortuito, sino el resultado de una planificación rigurosa. El pasado 27 de enero, cirujanos especializados en otorrinolaringología colocaron los implantes en el oído izquierdo de cada niño. Sin embargo, el éxito de la cirugía depende en gran medida de la preparación previa. Antes de entrar al quirófano, los menores se sometieron a terapias auditivas y del lenguaje diseñadas para fortalecer habilidades de comunicación y comprensión, preparando su cerebro para procesar la información que el dispositivo empezaría a enviar.
El Dr. Francis Martínez Samaniego, cirujano de oído e implante coclear a cargo de las cirugías, subrayó la importancia técnica y emocional de este paso. Según explicó el especialista: “Este es uno de los momentos más significativos del proceso, ya que es cuando el dispositivo comienza a transmitir señales sonoras al cerebro. Para estos niños, hoy es su nacimiento auditivo”.
La importancia de la detección temprana en el Perú
La situación de Ángel y Miguel pone de relieve una estadística vital para la salud pública infantil en el país. En el Perú, se estima que de cada 1.000 niños que nacen anualmente, cinco presentan algún grado de disminución en su capacidad auditiva, y dos de ellos padecen de sordera profunda. Ante este panorama, la ciencia es clara: la colocación de un implante coclear antes de los 5 años es un factor crítico para asegurar un desarrollo óptimo del lenguaje y una integración social adecuada.
El INSN-SB se ha consolidado como un referente en este campo. Desde el año 2018 hasta la fecha, la institución ha realizado un total de 120 implantes cocleares en pacientes pediátricos, habiéndose concretado cuatro de ellos en lo que va del presente año. Este logro es posible gracias a un Centro Audiológico Especializado que ofrece desde el tamizaje inicial hasta el tratamiento quirúrgico, respaldado por un equipo multidisciplinario que incluye expertos en neurología, genética, psicología y fonoaudiología, entre otras ramas.

Acceso a la salud y futuro
Un aspecto fundamental de este caso es la equidad en el acceso a tecnologías médicas de alto costo. Todo el tratamiento y la intervención de estos dos menores fueron cubiertos al 100 % por el Seguro Integral de Salud (SIS), eliminando las barreras económicas para familias que provienen de regiones del interior del país.
Ahora, con sus implantes activos, Ángel y Miguel inician un camino de aprendizaje constante. La tecnología les ha abierto la puerta, pero será el acompañamiento terapéutico continuo lo que les permitirá transformar esos nuevos sonidos en palabras, risas compartidas y, finalmente, en una vida con plenas oportunidades de desarrollo.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





