La metástasis es la fase más temida del cáncer, donde las células cancerosas se expanden a órganos distantes. Comprender su complejo proceso es clave para encontrar nuevas terapias y mejorar el pronóstico de millones de pacientes.

La lucha contra el cáncer se enfrenta a un enemigo formidable: la metástasis, un fenómeno que se define como la propagación de la enfermedad a órganos o tejidos distantes del tumor primario. Esta etapa avanzada del cáncer no solo representa uno de los mayores retos en el tratamiento oncológico, sino que también es la causa a la que se atribuye la mayoría de las muertes por esta enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Comprender la metástasis es fundamental para el desarrollo de estrategias terapéuticas más efectivas. El Dr. Luis Torres Gil, cirujano oncólogo, explica que la metástasis ocurre cuando las células malignas del tumor original logran desprenderse, viajar a través de los vasos sanguíneos o linfáticos, y establecer nuevos tumores en diferentes órganos. Este entendimiento permite identificar puntos de intervención cruciales: impedir que las células cancerosas se desprendan, bloquear su circulación en el organismo, o evitar que logren asentarse y formar un nuevo foco tumoral en otros tejidos. Cada uno de estos pasos es una oportunidad decisiva para detener la progresión del cáncer y, por ende, mejorar significativamente las posibilidades de éxito del tratamiento.

La cascada de la diseminación tumoral

El proceso metastásico no es aleatorio, sino una «cascada» de pasos bien definidos. El Instituto Nacional del Cáncer (NCI) detalla la secuencia de eventos que permite esta diseminación:

  • Invasión Local: Las células tumorales invaden los tejidos que están cerca del tumor original.
  • Intravasación: Atraviesan las paredes de los vasos sanguíneos o linfáticos para ingresar al torrente circulatorio.
  • Circulación: Se desplazan por la sangre o la linfa.
  • Arresto y Extravasación: Se detienen en pequeños vasos de un órgano distante y atraviesan sus paredes para salir de la circulación.
  • Colonización: Invaden el nuevo tejido y desarrollan un tumor secundario, que incluso genera su propia red de vasos sanguíneos (vascularización).

Varios factores juegan a favor de las células tumorales para que este proceso se complete. Entre ellos se encuentran su habilidad para modificar su forma y movilidad —como a través de la transición epitelio-mesenquimal—, su capacidad para degradar la matriz extracelular (el andamiaje que rodea a las células), la evasión del sistema inmune, y la habilidad de generar un microambiente propicio para su crecimiento en el órgano de destino.

Sin embargo, el Dr. Luis Torres Gil aclara un punto clave: «Durante la metástasis, miles de células cancerosas pueden desprenderse del tumor primario, pero solo unas pocas logran sobrevivir al viaje por el organismo y adaptarse al nuevo órgano donde se asientan». No todas las células que se desprenden tienen éxito; muchas mueren durante el recorrido o al llegar al nuevo destino. Solo un grupo reducido encuentra el entorno favorable para proliferar. Esta capacidad de resistencia y adaptación de unas pocas células es lo que convierte a la metástasis en una de las etapas «más complejas y difíciles de tratar en el cáncer», subraya el cirujano oncólogo Luis Torres Gil. La irrigación sanguínea del órgano, la adaptabilidad de las células al nuevo microambiente y el estado inmunológico del paciente son factores decisivos en este proceso.

El impacto en el pronóstico y el camino a seguir

La presencia de metástasis altera radicalmente el pronóstico del paciente, debido a que el cáncer ya no está limitado a una sola área. Esto implica que las terapias locales, como la cirugía o la radioterapia dirigida, dejan de ser suficientes por sí mismas. El enfoque terapéutico se desplaza entonces hacia terapias sistémicas, como la inmunoterapia o las terapias dirigidas, cuyo objetivo es frenar la diseminación.

Aunque las cifras son de Estados Unidos, una estimación de 2022 proyecta que el número de personas viviendo con cáncer metastásico (de mama, próstata, pulmón, colorrectal, vejiga y melanoma) en ese país podría alcanzar las 693.452 personas para 2025, lo que funciona como una «clara señal de alerta para América Latina», según el cirujano oncólogo.

Ante este escenario, el especialista enfatiza que el objetivo es doble: «intervenir temprano, cuando el cáncer sigue localizado», y «también debemos invertir en investigación que nos permita frenar la capacidad de metastizar, impedir que surjan nuevos focos o controlarlos mejor».

A nivel preventivo, la detección temprana, el tratamiento oportuno y el control de factores de riesgo modificables como el tabaquismo, la obesidad, el sedentarismo y las exposiciones ambientales, son clave para reducir la probabilidad de que un cáncer se complique con metástasis. Pese a la complejidad, la medicina avanza; actualmente existen nuevas moléculas y tratamientos que, junto con un equipo multidisciplinario, ofrecen buenas opciones de mejora a los pacientes. La metástasis es, sin duda, «el gran desafío del cáncer moderno», y su entendimiento es la llave para mejorar el diagnóstico, el tratamiento y la supervivencia.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.