La innovación óptica permite que niños y adolescentes no solo corrijan su visión, sino que protejan su salud ocular frente a un problema de salud global creciente.
La salud visual de las nuevas generaciones enfrenta un desafío sin precedentes en la era de la hiperconectividad. Según estimaciones globales, la prevalencia de la miopía en el mundo aumentará del 34% registrado en 2020 a casi un 50% para el año 2050. Esta tendencia es particularmente preocupante en Latinoamérica, donde el uso intensivo de pantallas digitales en visión cercana y la reducida exposición a la luz natural están condicionando la visión de niños y adolescentes. Ante este escenario, la miopía infantil se ha consolidado como una de las mayores preocupaciones de salud pública actual.
A diferencia de otros defectos visuales que pueden estabilizarse, la miopía en la niñez no se detiene durante la etapa de crecimiento. El ojo continúa elongándose y, con ello, se incrementan los riesgos de desarrollar complicaciones oculares severas en la adultez, tales como glaucoma, cataratas tempranas o desprendimiento de retina. Sin embargo, el avance de la ciencia óptica hoy permite pasar de la simple corrección a un control activo de la progresión de esta condición.
Innovación con tecnología HALT
Una de las respuestas tecnológicas más destacadas proviene de EssilorLuxottica, que ha desarrollado los lentes oftálmicos Essilor Stellest. Estos lentes utilizan la tecnología HALT (Highly Aspherical Lenslet Target) para evitar que la miopía avance de forma descontrolada. El diseño de este dispositivo es una proeza de la ingeniería de materiales: incorpora 1.021 microlentes altamente asféricos que modifican la incidencia de la luz en la retina periférica.
Esta configuración envía una señal de luz no enfocada que ayuda a desacelerar el crecimiento del ojo, sin interferir con el proceso visual natural del menor. El Dr. Nelson Merchán, director de relaciones médico profesionales para EssilorLuxottica en México, Centroamérica, Caribe, Ecuador y Perú, destaca la relevancia de este cambio de enfoque: “La tecnología cambió la forma en que vivimos y también está impactando la visión de los niños y adolescentes. La respuesta no es solo corregir o compensar el defecto visual, sino controlar su avance y cuidar de la salud del ojo”.
Evidencia clínica y resultados
La eficacia de esta innovación no solo es teórica, sino que está respaldada por más de seis años de estudios clínicos realizados en Asia y publicados en medios científicos de alto impacto. Los datos demuestran que, cuando se usan al menos 12 horas al día, estos lentes desaceleran la progresión de la miopía en un 67% en promedio, en comparación con los lentes monofocales tradicionales.
Además, los estudios indican que en nueve de cada 10 niños, el crecimiento ocular fue similar o incluso más lento que el de los niños que no padecen miopía. Otro aspecto crucial para el éxito del tratamiento en pacientes pediátricos es la facilidad de uso. En este sentido, la adaptación es sumamente rápida: el 90% de los niños se habitúa a los lentes en menos de tres días, y el 100% lo logra al cabo de una semana.
Un respaldo de seguridad internacional
La seguridad de este tratamiento cuenta con el aval de la FDA (Food and Drug Administration de Estados Unidos), cuya autorización para la comercialización garantiza que el producto cumple con los estándares más estrictos de eficacia y soporte clínico para el control de la miopía.
Para los especialistas en optometría pediátrica y oftalmopediatría, el uso de lentes con tecnología HALT representa un cambio de paradigma. Ya no se trata únicamente de permitir que el niño vea con nitidez el pizarrón o sus libros, sino de transformar la prevención en una herramienta activa para proteger su calidad de vida futura. Identificar el problema a tiempo y acceder a soluciones basadas en evidencia científica puede marcar la diferencia para toda una generación que crece rodeada de estímulos digitales.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





