Micaela Vera Alegre lideró simbólicamente el IGP, explorando áreas como sismología y vulcanología para fomentar el rol de la mujer en el desarrollo científico.

En un esfuerzo por cerrar las brechas de género y despertar el interés por el conocimiento desde temprana edad, el Instituto Geofísico del Perú (IGP) llevó a cabo una jornada histórica bajo la iniciativa denominada “Investigadora científica por un día”. Esta actividad, cargada de simbolismo y aprendizaje práctico, tuvo como protagonista a Micaela Vera Alegre, una niña de 10 años que tuvo la oportunidad de conocer desde adentro las entrañas de la investigación geofísica en nuestro país.

La jornada comenzó con un acto significativo: Micaela asumió de forma simbólica la jefatura institucional del Igp. En este cargo, recibió un reconocimiento especial de manos de la viceministra del Ambiente, Romina Caminada Vallejo, y del jefe institucional del organismo, el doctor Hernando Tavera. No se trató solo de un título protocolar; la pequeña investigadora se integró de inmediato a las labores estratégicas de la institución, participando activamente en una reunión de trabajo junto a investigadores experimentados para entender cómo se toman las decisiones críticas en el ámbito científico.

El talento no tiene edad

La importancia de este tipo de eventos radica en la visibilidad que se le otorga a las niñas en campos que, históricamente, han tenido una menor representación femenina. Al respecto, la viceministra de Desarrollo Estratégico de los Recursos Naturales del Minam destacó que promover estas vocaciones desde la infancia es una inversión en el futuro social y ambiental del Perú.

“Cuando una niña se acerca a la ciencia, se abren más oportunidades para construir un país sostenible, justo e inclusivo. Esta iniciativa del Igp demuestra que el talento no tiene edad”, señaló Romina Caminada Vallejo.

Por su parte, el doctor Hernando Tavera, jefe institucional del IGP, resaltó que el objetivo principal es que las menores se sientan capaces de liderar y generar cambios a través del conocimiento. Según el especialista, esta experiencia les otorga un rol principal y fortalece su curiosidad natural por entender los complejos fenómenos que ocurren en nuestro planeta. “Esta experiencia les permite ser protagonistas de la ciencia y fortalecer su interés por comprender los fenómenos geofísicos”, afirmó Tavera.

Un recorrido por las profundidades de la Tierra y el cielo

Durante su estancia, Micaela no se quedó solo en la oficina principal. La niña recorrió diversas áreas especializadas donde pudo observar de cerca los instrumentos de alta tecnología y los estudios que se realizan diariamente. Su itinerario incluyó inmersiones en disciplinas fundamentales para la prevención de desastres y la gestión ambiental, tales como:

  • Sismología y Vulcanología: Entendiendo cómo se monitorean los movimientos telúricos y la actividad de los volcanes en el sur del país.
  • Meteorología y Oceanografía: Analizando el comportamiento del clima y las corrientes marinas.
  • Radares y Geofísica: Conociendo la tecnología que permite «ver» lo que a simple vista es invisible, desde la atmósfera hasta el subsuelo.

Esta iniciativa se realizó en el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha que busca derribar prejuicios y fomentar la equidad. Al finalizar el día, quedó claro que la curiosidad de Micaela es solo el reflejo de miles de niñas peruanas que esperan una oportunidad para demostrar su potencial. El Igp y el Ministerio del Ambiente (Minam) reafirmaron así su compromiso con el impulso de las vocaciones científicas, asegurando que el futuro de la innovación en el Perú comienza hoy, en las mentes de los más jóvenes.

La experiencia de Micaela Vera Alegre no solo fue un día de aprendizaje para ella, sino un recordatorio para toda la sociedad de que la ciencia necesita de nuevas perspectivas, energía y, sobre todo, de la inclusión de las niñas para seguir avanzando.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial