La muestra que se exhibe en Arequipa es un llamado a mirar más allá de la pantalla y a no ser cómplices de la desinformación en tiempos de campañas electorales. 

Por Juan Carlos Luján, colabrador.

Ingresar a la Casona Gibson, construida en 1784, no es solo reencontrarse con uno de los patrimonios históricos de Arequipa. En estos días, también significa estimular el pensamiento crítico. ¿Por qué? Porque quien la visite probablemente saldrá preguntándose si es capaz de distinguir la verdad de la mentira en la era digital. 

Una cadena de WhatsApp con información falsa puede cambiar el rumbo de unas elecciones. Una imagen manipulada es capaz de desencadenar una crisis de salud pública. Y un tuit con información sin contrastar, agravar la gestión de una catástrofe”, advierte uno de los paneles de la muestra Noticias falseadas, el poder de la mentira

Recorrer los dos pisos de esta exposición —creada por Prodigioso Volcán por encargo del Instituto Cervantes de España— es reencontrarse con hechos históricos manipulados desde la Antigüedad hasta nuestros días. No es casual: la información siempre ha sido sinónimo de poder. 

En la antigua Roma, la desinformación ya era un arma política, y lo hacían incluso grabando mensajes en monedas. Hoy, un video viral puede dividir naciones enteras o provocar protestas masivas. 

El poder de la desinformación global 

Las fake news no son un fenómeno nuevo, pero su alcance y velocidad se han amplificado en la era digital. Son globales y afectan los ámbitos social, político y económico. Quienes las promueven buscan fortalecer discursos populistas, alimentar teorías conspirativas, polarizar comunidades, manipular procesos electorales o simplemente obtener beneficios económicos. 

Los efectos son evidentes: basta revisar la red X o los videos de TikTok para encontrar ejemplos cotidianos de manipulación informativa. 

La presencia de Noticias falseadas, el poder de la mentira en Arequipa no es casual. La ciudad es hoy escenario del X Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), que incluso ha convocado la presencia del rey Felipe VI. 

Pero, en medio de las actividades oficiales, esta muestra merece ser observada con calma y con pensamiento crítico. 

Una exposición oportuna y necesaria 

La exposición ofrece un recorrido visual e interactivo por los mecanismos de la manipulación informativa. No solo presenta ejemplos de desinformación, sino que revela cómo los sesgos, los intereses y los algoritmos amplifican narrativas engañosas hasta convertirlas en verdades aparentes. 

Cada panel, cada pieza, cada montaje provoca una pregunta inevitable: ¿qué tan preparados estamos para distinguir entre una verdad y una construcción digital diseñada para manipularnos? 

Más allá del impacto estético, lo que impresiona es su oportunidad. En un contexto donde Arequipa empieza a perfilarse como escenario de futuras disputas políticas, la muestra llega en el momento justo. 

Espero sinceramente que Noticias falseadas, el poder de la mentira ayude a abrir los ojos de los electores arequipeños antes de las próximas elecciones generales. 

El manual moderno del engaño 

Ya se advierte cómo algunos equipos políticos ensayan estrategias del tipo flood the zone: saturar redes y medios con mensajes positivos y contenidos “espontáneos”, repitiendo una narrativa hasta que parezca verdad. 

En este caso, la idea es clara: vender la figura del “alcalde que hace obras” como sinónimo de buen gestor o, peor aún, de futuro presidente. Una operación mediática que busca desplazar la discusión sobre políticas públicas o ética en la gestión hacia una lógica simplista de cemento y concreto. 

Vivimos una época en la que la mentira se disfraza con estética profesional y lenguaje técnico. Las campañas políticas ya no se libran en las plazas, sino en los algoritmos. 

Y la batalla por la verdad no se gana con más gritos, sino con más criterio. 

Pensar como acto de resistencia 

En mis talleres suelo insistir en que la inteligencia artificial generativa —esa que permite crear textos, imágenes o videos en segundos— no es la amenaza. La amenaza es usar esas herramientas sin ética, sin contexto y sin pensamiento crítico

La muestra del Instituto Cervantes es, en ese sentido, una advertencia pedagógica: si no aprendemos a leer las imágenes, a desconfiar de los titulares y a contrastar las fuentes, corremos el riesgo de convertirnos en cómplices involuntarios de la desinformación. 

Porque la posverdad no necesita que todos crean la mentira; basta con que muchos duden de la verdad. 

Noticias falseadas, el poder de la mentira es una invitación a mirar más allá de la pantalla. A entender que informarse es un acto de responsabilidad. Que compartir sin verificar es contribuir al ruido. 

Y que, en tiempos de saturación informativa, pensar sigue siendo una forma de resistencia. 

Foto principal: Prodigioso Volcán