Serfor ha atendido 100 casos de fauna marina varada entre 2025 y 2026. Conoce las causas naturales y humanas de estos hallazgos y cómo reportar estas alertas.
La costa peruana es uno de los ecosistemas más productivos del mundo, pero también un espacio donde la fauna silvestre y la actividad humana convergen constantemente. Ante esta realidad, el Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), entidad adscrita al Ministerio de Desarrollo Agrario y Riego (Midagri), ha decidido fortalecer sus estrategias de intervención y orientación. Bajo el lema «Respetemos a la fauna silvestre marina», el organismo busca responder de manera eficiente a los reportes ciudadanos que, en el último año, han mostrado un dinamismo particular en diversas playas del país.
Desde el inicio del año 2025 hasta las primeras semanas de 2026, la Oficina de Servicios al Usuario y Trámite Documentario del Serfor ha registrado y atendido un total de 100 casos relacionados con el hallazgo de especies marinas. Estos eventos se concentran principalmente en los departamentos de Lima, Piura y Tumbes, zonas donde el contacto entre la fauna y los asentamientos urbanos es más frecuente debido a la alta afluencia de veraneantes y la actividad económica. Entre los animales que más suelen ser reportados por la población se encuentran los lobos marinos, los pingüinos de Humboldt y diversas especies de tortugas marinas.


Las dudas de la ciudadanía suelen ser recurrentes cuando se encuentran con estos especímenes: ¿Por qué estos animales salen del mar? ¿Están enfermos o solo descansando? Lady Amaro, especialista en Fauna Silvestre Marino Costera del Serfor, ofrece una visión técnica que ayuda a comprender este fenómeno. “Entre las causas naturales está que usan las playas para descansar o recobrar energías para continuar su viaje, sobre todo ante oleajes anómalos; por reproducción, algunas hembras inexpertas utilizan playas cercanas a sus colonias para alumbrar”, señala la experta.
Esta aclaración es fundamental para evitar intervenciones humanas innecesarias que, lejos de ayudar, podrían perjudicar al animal. Además de los ciclos de reproducción y el descanso tras enfrentar mareas fuertes, existen otros factores biológicos en juego. Algunos individuos juveniles están en una etapa crítica de su vida: la transición hacia la independencia. En sus primeros intentos por pescar y valerse por sí mismos, muchos fallan y quedan exhaustos, terminando varados en la orilla sin energía suficiente para regresar al agua de inmediato.
A esto se suman eventos climáticos de gran escala como El Niño, que provoca una disminución notable en la disponibilidad de alimento, obligando a las especies a desplazarse mayores distancias y acercarse a las costas en busca de sustento. No obstante, la mano del hombre también juega un papel determinante en estas apariciones. Lady Amaro indica que, entre las causas de origen humano, destaca la interacción negativa con las pesquerías. Esto incluye la captura no intencional en redes de pesca y la competencia directa por los mismos recursos alimenticios, factores que afectan la salud y el comportamiento migratorio de la fauna silvestre.
La campaña impulsada por el Serfor no se limita únicamente a la atención del reporte, sino que busca generar un cambio cultural en la población. La convivencia respetuosa es el eje central de este esfuerzo. La conservación de estas especies no es solo un imperativo ético, sino una necesidad ecológica: son piezas clave para el equilibrio de los ecosistemas marinos, el desarrollo del turismo sostenible y, en última instancia, la seguridad alimentaria de las poblaciones locales.


Por ello, el llamado a la ciudadanía es claro y preventivo. Si se encuentra con un lobo marino, un pingüino o una tortuga en la playa, la regla de oro es no intervenir directamente. No se debe acosar al animal, intentar alimentarlo, manipularlo ni, bajo ninguna circunstancia, tratar de devolverlo al mar a la fuerza. Estas acciones pueden generar un estrés extremo en el espécimen o incluso causar accidentes y transmisión de enfermedades. La recomendación oficial es mantener una distancia prudente y comunicarse inmediatamente con las autoridades competentes.
Para facilitar esta labor de vigilancia ciudadana, el Serfor ha habilitado el canal de WhatsApp «Alerta Serfor» a través del número 947 588 269. Mediante este servicio, los ciudadanos pueden enviar fotos, videos y la ubicación exacta del hallazgo para que los especialistas activen los protocolos de coordinación con las municipalidades, los gobiernos regionales y la autoridad marítima. Una respuesta rápida, experta y coordinada es la mejor garantía para asegurar la supervivencia y el bienestar de nuestra invaluable fauna marina.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





