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Extensiones de navegador: el riesgo invisible que roba tus datos

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Las extensiones del navegador, una herramienta de uso cotidiano, pueden convertirse en una puerta de acceso para ciberdelincuentes. La empresa de ciberseguridad ESET advierte sobre los peligros ocultos y comparte recomendaciones esenciales para proteger tu información personal y financiera de posibles robos.

Las extensiones de los navegadores se han convertido en una parte fundamental de nuestra experiencia digital, ofreciéndonos funcionalidades que van desde bloquear anuncios hasta gestionar contraseñas y mejorar nuestra productividad. Sin embargo, su conveniencia oculta un riesgo significativo y a menudo subestimado, según un reciente informe de ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas. Este informe destaca cómo estas herramientas, que muchas personas confían en descargar de las fuentes oficiales, pueden ser explotadas por ciberdelincuentes para comprometer la seguridad de nuestros datos, dispositivos e, incluso, redes corporativas.

Camilo Gutiérrez Amaya, Jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica, subraya la importancia de este tema, explicando que “las personas suelen confiar en ellas, especialmente si se descargan de fuentes oficiales. La realidad es que, al instalar y conceder permisos a una extensión, podrías estar permitiendo involuntariamente a agentes maliciosos acceder a tus datos más sensibles: desde el historial de navegación hasta los inicios de sesión guardados y las cookies de sesión, de los que podrían abusar para secuestrar tus cuentas”. Esta confianza, aunque comprensible, es precisamente la que los ciberatacantes buscan explotar. Las extensiones maliciosas pueden ser camufladas como herramientas legítimas, como bloqueadores de anuncios o asistentes de IA, diseñadas para robar información, redirigir a sitios fraudulentos o saturar la pantalla con publicidad no deseada.

Una de las tácticas más comunes que utilizan los delincuentes es la de crear extensiones de apariencia legítima y subirlas a las tiendas oficiales de los navegadores. Esto les da un aire de credibilidad que puede engañar a usuarios desprevenidos. Sin embargo, el problema se agrava cuando estas extensiones se distribuyen a través de plataformas de terceros o mediante el proceso conocido como Sideloading, que consiste en instalar aplicaciones desde fuera de las tiendas oficiales. Estas fuentes de terceros carecen de los rigurosos controles de seguridad que tienen los mercados oficiales, lo que las convierte en un caldo de cultivo para complementos fraudulentos que imitan a los legítimos.

Otro método muy sofisticado, y aún más peligroso, es el secuestro de una extensión que ya cuenta con una gran base de usuarios. En este escenario, los ciberdelincuentes adquieren una extensión popular y, en una actualización posterior, inyectan código malicioso, distribuyendo la amenaza a todos los usuarios que la tienen instalada. En otros casos, las extensiones pueden parecer inofensivas al principio, pero están programadas para descargar y ejecutar Payloads maliciosos más adelante, una vez que ya tienen la confianza del usuario.

Los efectos de una extensión maliciosa pueden ser devastadores y variados. El robo de datos es uno de los objetivos principales, abarcando desde nombres de usuario y contraseñas hasta historiales de navegación, cookies de sesión e, incluso, información financiera. Los datos pueden ser capturados directamente del portapapeles, del navegador o mediante el registro de teclado, lo que permite a los atacantes acceder a tus cuentas sin necesidad de una contraseña. La información robada a menudo se vende en la Dark web o se utiliza para cometer fraude de identidad.

Además del robo de datos, estas extensiones pueden redirigir a los usuarios a sitios web maliciosos que alojan Malware o troyanos bancarios, los cuales pueden parecer legítimos, pero están diseñados para robar información personal y financiera. La inyección de anuncios no deseados es otro problema frecuente, monetizando la navegación a expensas del usuario y pudiendo, a su vez, contener Malware para robar credenciales. Algunas extensiones incluso permiten el “backdooring” del navegador, dándole a los atacantes acceso futuro a la máquina en cualquier momento. Por último, una amenaza silenciosa, pero perjudicial, es la minería de criptomonedas sin el conocimiento del usuario, lo que ralentiza el rendimiento del equipo y puede causar un desgaste prematuro.

Ante este panorama, ESET ofrece una serie de consejos prácticos para que los usuarios puedan protegerse. Lo primero y más importante es ser muy cuidadoso al buscar e instalar una nueva extensión. Es recomendable limitarse a las tiendas oficiales de los navegadores, ya que estas ofrecen un nivel de control de seguridad superior al de las tiendas de terceros. Antes de instalar cualquier extensión, es fundamental revisar las credenciales del desarrollador, leer los comentarios de otros usuarios y buscar en internet para ver si ha sido vinculada a algún comportamiento sospechoso en el pasado.

Un punto clave es prestar atención a los permisos que solicita una extensión. Si una extensión de calculadora pide acceso a tus contraseñas o historial de navegación, eso es una clara señal de alerta. Camilo Gutiérrez Amaya concluye que “todos los programas que instalamos, por pequeños que sean, conllevan un elemento de confianza; de hecho, esta confianza puede ser especialmente importante en el caso de las extensiones del navegador, ya que funcionan directamente dentro de su puerta de acceso a Internet. Siempre es mejor sopesar el valor o la comodidad que aporta una extensión frente al riesgo potencial”. Por ello, es vital ser selectivo y descargar solo las extensiones de proveedores confiables.

Otros consejos útiles incluyen mantener el navegador siempre actualizado para estar protegido contra las últimas amenazas. Activar la autenticación multifactor en todas las cuentas en línea es una medida de seguridad robusta, que puede salvar tus cuentas incluso si una extensión logra robar tus contraseñas. Para transacciones financieras, el uso de un “modo de navegador seguro” que ofrecen algunos proveedores de seguridad puede ser de gran ayuda. Finalmente, contar con un software de seguridad de un proveedor de confianza y realizar análisis periódicos puede ayudarte a detectar cualquier actividad sospechosa en tu dispositivo.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

Nueva herramienta revoluciona la detección de inestabilidad genética en tumores

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La BACDAC, desarrollada por la clínica Mayo, ayuda a predecir la agresividad del cáncer y a personalizar tratamientos, incluso con muestras limitadas.

La lucha contra el cáncer ha avanzado significativamente gracias a la comprensión de su biología molecular. Sin embargo, algunas de las alteraciones genéticas más críticas y dañinas, conocidas como alteraciones estructurales, han permanecido en gran medida ocultas a las técnicas de diagnóstico convencionales. Estas alteraciones, que involucran reorganizaciones a gran escala del ADN del tumor, pueden impulsar un crecimiento agresivo y, lo que es aún más preocupante, causar resistencia a los tratamientos, complicando las decisiones terapéuticas. Para resolver este problema, un equipo de investigadores de Mayo Clinic ha desarrollado una nueva herramienta bioinformática llamada BACDAC (Binary Allele Copy-number Detection And Classification) que promete cambiar la forma en que se analizan estos complejos patrones genómicos.

La herramienta BACDAC fue diseñada para identificar señales de inestabilidad genómica mediante la secuenciación del ADN de todo el genoma. Su capacidad para funcionar incluso con muestras de tejido de baja pureza o con una cobertura limitada es una de sus características más destacadas. Esta innovación es crucial, ya que muchas biopsias, especialmente las que se toman de tumores de difícil acceso, son pequeñas o están deterioradas, lo que dificulta su análisis con métodos tradicionales. Al superar esta barrera, BACDAC ofrece una visión más completa y precisa del genoma del tumor, lo que podría conducir a predicciones más certeras sobre el comportamiento tumoral y a la personalización de los tratamientos.

Entendiendo la inestabilidad genómica y la ploidía

El enfoque de BACDAC se centra en el concepto de ploidía, que se refiere al número de conjuntos de cromosomas en una célula. Las células humanas normales son diploides, lo que significa que contienen dos conjuntos completos de cromosomas (46 en total). No obstante, las células cancerosas a menudo exhiben aneuploidía, una condición en la que tienen un número anormal de cromosomas, con ganancias o pérdidas a gran escala. Esta desregulación de la ploidía es una característica distintiva del cáncer y contribuye directamente a su crecimiento descontrolado y a su capacidad para evadir las terapias.

En un estudio publicado en la revista “Genome Biology“, los investigadores de Mayo Clinic aplicaron BACDAC para analizar más de 650 tumores de 12 tipos de cáncer diferentes. La herramienta permitió al equipo detectar la duplicación del genoma completo, un fenómeno en el que el tumor duplica todo su material genético. Esta duplicación masiva, un tipo de ploidía anormal, ha sido históricamente difícil de identificar a gran escala y está fuertemente asociada con un comportamiento tumoral agresivo y con la resistencia a la terapia.

George Vasmatzis, doctor en Filosofía y Ciencias, autor principal del estudio y codirector del Programa de Descubrimiento de Biomarcadores de Mayo Clinic, subraya la importancia de este avance: “Esta herramienta nos permite ver una capa del genoma que hasta ahora era invisible. Hemos pasado décadas estudiando la biología de la inestabilidad genómica. Es la primera vez que hemos podido traducir ese conocimiento en una herramienta que funcione a gran escala”. Estas palabras destacan el salto cualitativo que representa BACDAC, transformando la teoría biológica en una herramienta práctica con potencial clínico.

Visualización intuitiva y aplicaciones futuras

Además de su capacidad de análisis, BACDAC ofrece un resumen visual del panorama genómico del tumor a través de un recurso personalizado conocido como Constellation Plot. Esta visualización intuitiva muestra de forma clara si los cromosomas de un tumor están estables o si presentan alteraciones. La capacidad de interpretar los resultados de manera sencilla y rápida es crucial para investigadores y patólogos, quienes necesitan tomar decisiones informadas en poco tiempo. Esta característica podría simplificar significativamente el flujo de trabajo en un entorno clínico, haciendo que la información genómica compleja sea accesible y utilizable.

El equipo de Mayo Clinic ya está trabajando en los siguientes pasos para validar BACDAC y desarrollarla como una herramienta de diagnóstico clínicamente aplicable. El objetivo final es integrar esta tecnología en la práctica médica para que pueda contribuir directamente a las decisiones terapéuticas, proporcionando a los oncólogos una visión más clara y completa de los cambios estructurales que subyacen en la enfermedad de cada paciente. Al comprender mejor cómo el genoma del tumor se reorganiza y adapta, los médicos podrán seleccionar terapias más efectivas y evitar tratamientos que el tumor probablemente resista.

El estudio fue financiado en parte por el Centro de Medicina Personalizada y el Centro de Salud Digital de Mayo Clinic, lo que demuestra un compromiso institucional con el desarrollo de soluciones innovadoras que impulsen la medicina de precisión. En un futuro cercano, herramientas como BACDAC podrían convertirse en un estándar en la oncología, permitiendo que las decisiones de tratamiento se basen no solo en las mutaciones puntuales, sino también en las alteraciones genómicas a gran escala que definen el carácter agresivo del cáncer.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

Imagen de Pete Linforth en Pixabay

Un estudio con IA identifica los distritos peruanos más vulnerables para una respuesta más eficiente

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Investigadores del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP) han desarrollado una herramienta basada en inteligencia artificial (IA) para predecir zonas de riesgo ante eventos climáticos extremos como el friaje y las heladas. Esta metodología innovadora busca orientar la toma de decisiones en políticas públicas y, con ello, prevenir muertes y enfermedades en las regiones más vulnerables del país.

Cada año, más de siete millones de peruanos, en su mayoría habitantes de las regiones altoandinas y selváticas, se ven afectados por los devastadores efectos de las heladas y el friaje. Esta realidad se agudiza al considerar las trágicas consecuencias directas sobre la salud de la población, especialmente en los sectores más vulnerables. Por ejemplo, en los últimos meses, se han registrado al menos 182 muertes por neumonía relacionadas con las bajas temperaturas, y la mayoría de estas víctimas son niños menores de cinco años.

Frente a esta crítica situación, un grupo de investigadores del Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico (CIUP) ha propuesto una solución innovadora y proactiva, alejada del enfoque reactivo tradicional. Se trata de una metodología que utiliza la inteligencia artificial para anticipar los escenarios de riesgo y ofrecer una guía sólida para la formulación de políticas públicas más efectivas. El objetivo central de este estudio es pasar de la reacción al desastre a la anticipación, identificando las zonas más críticas antes de que ocurran las tragedias.

La herramienta, desarrollada por el CIUP, emplea una técnica de IA conocida como mapas auto-organizados o Self-Organizing Maps (SOM), la cual es una red neuronal que agrupa datos similares mientras respeta su estructura espacial. A través del análisis de datos abiertos provenientes del Centro Nacional de Estimación, Prevención y Reducción del Riesgo de Desastres (Cenepred) y el Ministerio de Salud, la metodología identifica patrones ocultos en variables críticas como las tasas de infecciones respiratorias agudas (IRA), neumonías, mortalidad infantil, acceso a servicios de salud y niveles de desnutrición crónica.

“En lugar de reaccionar al desastre, buscamos anticiparnos. La IA nos permite construir perfiles de vulnerabilidad y generar mapas dinámicos que alerten sobre las zonas más críticas antes de que ocurran tragedias”, explicó Álvaro Talavera, investigador del CIUP, destacando la capacidad predictiva de la herramienta. El estudio permitió a los investigadores identificar cuatro grupos de distritos vulnerables, o clústeres, que muestran contrastes notables en sus niveles de susceptibilidad.

Un ejemplo claro de esta diferenciación se observa en el distrito de Pucará, en la región de Junín, que presenta una letalidad por neumonía del 33% y, por lo tanto, se ubica en el clúster más vulnerable. Otros distritos, aunque con una alta incidencia de IRA, registran una menor mortalidad, lo que sugiere diferencias en la infraestructura de salud o en la calidad de la atención médica disponible.

Para simplificar la información y hacerla accesible a las autoridades y a la ciudadanía en general, los investigadores crearon un índice único de vulnerabilidad. Este índice, elaborado mediante una técnica de inferencia difusa, resume múltiples indicadores en una sola medida comprensible. La existencia de esta medida simplificada resulta crucial para la asignación eficiente de recursos, permitiendo la priorización de la entrega de kits de abrigo, el despliegue de brigadas médicas o la instalación de centros de atención temporal en las áreas que más lo necesitan.

Esta propuesta cobra una relevancia particular en el contexto actual, donde el cambio climático ha incrementado la frecuencia y la intensidad de los fenómenos meteorológicos extremos, como las heladas y el friaje. Adicionalmente, la actual crisis fiscal del país obliga a los gobiernos a tomar decisiones informadas y priorizar las inversiones en salud basándose en evidencia sólida. “La política pública basada en datos no solo es más eficiente, también es más justa”, enfatizó el equipo de investigación del CIUP, subrayando el valor de su enfoque.

La iniciativa del CIUP no solo busca generar conocimiento, sino también aportar soluciones a problemas urgentes del país. Este enfoque se alinea con los compromisos del Perú ante la Estrategia Internacional para la Reducción de Desastres (UNDRR) y abre la puerta a la integración de la IA y el Big Data en la planificación territorial, la salud preventiva y la respuesta humanitaria. Como concluyó Talavera, “Frente al frío extremo, la inteligencia puede —literalmente— salvar vidas”.

La investigación será presentada como parte de Agenda 2026, una iniciativa del CIUP que incluirá 16 papers y 16 policy briefs sobre temas clave para el desarrollo de Perú, con propuestas de solución concretas. El lanzamiento de este importante programa se llevará a cabo el próximo 25 de septiembre en la Universidad del Pacífico.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

Biotecnología ambiental: una herramienta para el futuro del planeta

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La biotecnología ambiental utiliza microorganismos para degradar contaminantes y restaurar ecosistemas, ofreciendo soluciones sostenibles y económicas para un planeta más limpio y protegido frente a daños ambientales.

Paulo César Enríquez Fernández*

La biotecnología ambiental se fundamenta en la utilización de organismos vivos como bacterias, hongos y plantas para reducir o remediar algún contaminante. Diferentes técnicas de biorremediación permiten que los contaminantes que pueden estar presentes en suelos, aguas y aire sean transformados en compuestos inocuos para los seres vivos.

La biorremediación se define como la degradación de sustancias peligrosas o tóxicas en sustancias inocuas para los organismos. Algunos microorganismos, como el caso del hongo ‘Trichoderma‘, son capaces de degradar el pentaclorofenol, un pesticida ampliamente utilizado. Asimismo, este microorganismo puede tolerar ciertos metales pesados e hidrocarburos, y actuar como biocontrolador en las plantas, ya que las protege de diferentes patógenos.

A diferencia de técnicas físicas o químicas tradicionales, esta nueva tecnología permite ser más respetuosos con el medio ambiente y, en algunos casos, resulta ser más económica.

Uno de los aspectos más relevantes es su potencial para recuperar entornos naturales degradados. La regeneración de zonas contaminadas por metales pesados, residuos industriales o vertidos de hidrocarburos ha dejado de ser una utopía gracias a los avances en ingeniería genética y microbiología. La ciencia ha permitido desarrollar cepas de microorganismos adaptadas para sobrevivir en ambientes extremos y realizar tareas específicas de limpieza ecológica.

Investigaciones recientes con la bacteria ‘Arthrobacter‘ han concluido que este microorganismo tiene una alta capacidad de biodegradación de contaminantes como la atrazina, además de una efectiva capacidad de reducción de cromo hexavalente y de hidrocarburos de cadena larga, que son altamente nocivos para el medio ambiente y diferentes ecosistemas. Esta bacteria ha mostrado la capacidad de metabolizarlos en compuestos menos nocivos, permitiendo restaurar los suelos contaminados para ser aprovechados por la agricultura.

En definitiva, la biotecnología ambiental es una alternativa más amigable con el medio ambiente para la lucha por un planeta más limpio. Su desarrollo y aplicación deberían ser una prioridad por parte de los organismos competentes que se encargan de implementar estrategias para remediar diferentes ecosistemas.

En nuestro país, este aspecto cobra mayor relevancia debido a la diversidad de ecosistemas presentes. Esto, a su vez, nos permite tener un abanico variado de bacterias y hongos con capacidad de degradar diversos contaminantes o actuar como agentes de biocontrol frente a patógenos que afecten a los cultivos. En el futuro, el verdadero éxito será contar con tecnologías sustentables que no alteren los ecosistemas naturales. Una de las más prometedoras es la biotecnología ambiental.

¿Por qué una de cada cuatro empresas en Latinoamérica fue atacada y muchas no lo saben?

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Un informe anual, basado en encuestas a más de 3.000 profesionales de TI en Latinoamérica, revela que cerca de la mitad de las organizaciones aún no adopta tecnologías preventivas para resguardarse de las ciberamenazas.

El entorno digital en el que operan las empresas de Latinoamérica se ha vuelto cada vez más complejo y peligroso. La ciberseguridad, lejos de ser un tema exclusivo para grandes corporaciones, se ha convertido en una preocupación transversal que afecta a todo tipo de organizaciones, desde universidades y centros de salud hasta organismos gubernamentales. Un reciente informe, el ESET Security Report 2025 (ESR), desarrollado por ESET Latinoamérica, pone de manifiesto este escenario desafiante al revelar datos alarmantes sobre el estado de la protección digital en la región.

Según la compañía líder en detección proactiva de amenazas, el estudio se basa en encuestas realizadas a más de 3.000 profesionales del sector de TI y especialistas en seguridad corporativa de más de 15 países de Latinoamérica. Los resultados muestran que, durante el último año, el 27% de las organizaciones encuestadas afirmó haber sufrido algún tipo de ciberataque. La situación se vuelve aún más crítica si se considera que un 32% de estas empresas admite no contar con las herramientas necesarias para confirmar si han sido atacadas o no. Esta falta de visibilidad es, sin duda, una barrera significativa, ya que impide a las compañías detectar, responder y aprender de los incidentes de seguridad, lo que las deja en una posición de vulnerabilidad.

El reporte también profundiza en las principales inquietudes de los especialistas en ciberseguridad. Entre ellas, destacan los accesos indebidos a sistemas y el robo de información sensible. En este contexto, el ransomware ocupa un lugar central, siendo considerado por el 95% de los encuestados como una de sus principales amenazas. No es para menos, si se toma en cuenta que el 22% de los profesionales reportó haber sufrido un incidente de este tipo en los últimos dos años. Casos recientes en la región han demostrado el impacto devastador de estos ataques, con universidades, centros de salud y entidades de gobierno en países como Argentina, Brasil, Chile y México siendo blanco de variantes como LockBit, Medusa y RansomHub.

A pesar de la creciente preocupación y la evidencia de los riesgos, la respuesta de muchas organizaciones sigue siendo insuficiente. El informe revela que menos de la mitad de las empresas encuestadas en Latinoamérica ha adoptado tecnologías y prácticas preventivas para fortalecer su seguridad. La única medida de protección que parece ser implementada de forma mayoritaria es la realización de copias de seguridad (backup), mientras que otras prácticas fundamentales como el cifrado de datos, la clasificación de información o el uso de herramientas de prevención de pérdida de datos (DLP, por sus siglas en inglés) siguen siendo poco comunes. Además, solo el 27% de las empresas cuenta con seguros contra riesgos cibernéticos, una herramienta que podría mitigar el impacto financiero y operativo de un ataque.

El panorama se agrava al considerar la infraestructura tecnológica. La telemetría de ESET, que complementa los resultados de las encuestas, muestra que muchas de las vulnerabilidades más explotadas por los atacantes son, de hecho, antiguas. Un ejemplo notable es la vulnerabilidad CVE-2017-11882, que, a pesar de haber sido parcheada hace años, sigue siendo una de las más utilizadas. Esto evidencia la falta de una gestión efectiva de actualizaciones en muchas organizaciones y subraya la necesidad de fortalecer las políticas de mantenimiento de seguridad.

En cuanto a la cultura organizacional y la adopción de herramientas, los datos son igualmente reveladores. Un 38% de las empresas en la región no utiliza una solución antimalware centralizada para proteger sus sistemas. La situación es aún más precaria en lo que respecta a dispositivos móviles corporativos, ya que apenas una de cada cuatro empresas los protege. Las herramientas de Threat Intelligence, cruciales para anticipar amenazas, se encuentran entre las menos adoptadas en Latinoamérica. Por si fuera poco, las capacitaciones en ciberseguridad no están plenamente integradas en la cultura de las empresas, lo que limita su capacidad de respuesta ante un incidente.

Para el jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica, Camilo Gutiérrez Amaya, la situación es un llamado a la acción. “Estos hallazgos reflejan un escenario desafiante, pero también ofrecen una oportunidad concreta para actuar”. Y agrega: “Comprender el estado actual de la ciberseguridad en la región es el primer paso para tomar decisiones más informadas y estratégicas”.

Los datos del ESET Security Report 2025 nos pintan un cuadro claro: la ciberseguridad es una responsabilidad compartida, que requiere no solo de inversión en tecnología, sino también de un compromiso firme con la actualización constante de sistemas, la formación del personal y la adopción de una cultura de prevención. Solo así, las empresas de Latinoamérica podrán enfrentar de manera efectiva las amenazas digitales que acechan en el horizonte.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

Cáncer de próstata: de la prueba de PSA a las nuevas terapias de radiación

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Foto de Gustavo Fring: https://www.pexels.com/es-es/foto/persona-tecnologia-profesional-laboratorio-4149034/

Especialistas han desarrollado protocolos de cribado sencillos pero efectivos, siendo la prueba de antígeno prostático específico (PSA) la más utilizada.

El cáncer de próstata es una de las enfermedades oncológicas que más preocupan a la población masculina. Si bien su progresión es lenta en muchos casos, su naturaleza impredecible hace que la detección temprana sea un factor decisivo para su control y curación. Para abordar este desafío, los especialistas han desarrollado protocolos de cribado sencillos pero efectivos, siendo la prueba de antígeno prostático específico (PSA) la más utilizada.

“Es importante realizar un cribado adecuado, y el cribado del cáncer de próstata es relativamente sencillo. Usted puede realizar una prueba de antígeno prostático específico (PSA) con su médico de atención primaria una vez al año y, a partir de eso, se pueden adaptar los procedimientos adecuados según su edad y otros factores de riesgo”, explica el doctor Carlos Vargas, radioncólogo en Mayo Clinic.

La prueba PSA es un análisis de sangre que mide los niveles de esta proteína producida por la glándula prostática. Aunque un nivel elevado no siempre es sinónimo de cáncer, ya que puede deberse a otras afecciones, sí es una señal de alerta que justifica una evaluación médica más profunda. Por ello, es fundamental que los pacientes discutan con sus médicos si la prueba es apropiada para ellos, considerando su edad y los factores de riesgo personales.

Entre los principales factores de riesgo se encuentran la edad, siendo los 50 años o más la etapa de mayor incidencia, y los antecedentes familiares. La presencia de parientes consanguíneos con cáncer de próstata, o incluso con genes asociados a un mayor riesgo de cáncer de mama, como el BRCA1 o BRCA2, eleva la predisposición a la enfermedad. Además, se ha documentado que en los Estados Unidos, el cáncer de próstata es particularmente letal para los hombres de raza negra, quienes tienen una mayor probabilidad de desarrollarlo y más del doble de probabilidades de morir a causa de él en comparación con otros grupos raciales.

“La detección temprana es muy importante. Cuando el cáncer de próstata se detecta temprano, hay posibilidades reales de tratamiento y curación”, enfatiza el doctor Vargas. Esta afirmación pone de relieve el contraste con los casos de diagnóstico tardío, donde el cáncer ya se encuentra en estadios avanzados o metastáticos, lo que reduce drásticamente las posibilidades de éxito terapéutico y supervivencia.

Vigilancia activa y otras opciones terapéuticas

Un aspecto crucial que el doctor Vargas destaca es que no todos los casos de cáncer de próstata requieren un tratamiento inmediato. Algunos tumores de crecimiento lento pueden ser monitoreados cuidadosamente a través de un enfoque conocido como vigilancia activa. En este modelo, se realizan pruebas de seguimiento periódicas para observar la evolución del cáncer, y el tratamiento solo se inicia si la enfermedad muestra signos de volverse más agresiva.

“Cuando encontramos un cáncer de próstata muy temprano, podemos seguirlo durante varios años y tratarlo solo si evoluciona a una forma más agresiva”, comenta el especialista. La ventaja de este enfoque es que permite a los pacientes evitar los efectos secundarios de tratamientos innecesarios, manteniendo una buena calidad de vida mientras se mantiene un control estricto de la enfermedad. “Es por eso que la detección del cáncer de próstata es clave y recomendamos que se realice. Esto no significa que deba ser tratado. Una vez identificado el cáncer de próstata, podemos decidir qué conducta seguir según su grupo de edad y grupo de riesgo”.

Para aquellos casos que sí requieren intervención, el abanico de opciones terapéuticas es amplio. Los tratamientos tradicionales incluyen la radioterapia, la terapia hormonal, la criocirugía, la quimioterapia y la cirugía, como la prostatectomía robótica. Sin embargo, el campo del tratamiento oncológico ha evolucionado significativamente en los últimos años, con innovaciones que mejoran la precisión y la efectividad de las terapias.

Una de las áreas de mayor avance es la radioterapia. El doctor Vargas señala que se ha logrado un cambio significativo en el manejo del cáncer de próstata metastásico. “Hemos descubierto que muchos de estos pacientes aún se benefician de la radiación en la próstata”. Adicionalmente, se ha observado que los pacientes con una cantidad limitada de metástasis (oligometastásicos) pueden responder bien a un tratamiento agresivo que combina radioterapia con terapia sistémica. “También notamos que muchos pacientes con solo unos pocos focos de metástasis, es decir, cuando el cáncer no está ampliamente diseminado, pueden beneficiarse de un tratamiento agresivo, en el que combinamos radioterapia con terapia sistémica para llevar al paciente a la remisión, cuando no hay más signos de la enfermedad, y prolongar su vida”, añade.

Una de las tecnologías más prometedoras en este campo es la terapia con haz de protones, una forma avanzada de radioterapia que utiliza protones para destruir las células cancerosas. Esta técnica, que se ofrece en varios centros de Mayo Clinic, como Phoenix y Rochester, y que se está incorporando en Jacksonville, Florida, es altamente precisa y efectiva, reduciendo el daño a los tejidos sanos circundantes.

La información provista por el doctor Vargas resalta la importancia de la proactividad en la salud masculina. La combinación de un cribado oportuno con la disponibilidad de tratamientos modernos, adaptados a cada caso individual, ofrece un panorama esperanzador para quienes enfrentan el diagnóstico de cáncer de próstata. La clave radica en la educación, la prevención y la toma de decisiones informadas en conjunto con los profesionales de la salud.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

Foto de Gustavo Fring

La próxima frontera de la IA: Hacia un mundo asistido por agentes inteligentes

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La Inteligencia Artificial (IA) está en constante evolución, y su próxima gran frontera son los agentes inteligentes: sistemas capaces de operar con un alto grado de autonomía, persiguiendo objetivos complejos y adaptándose a entornos cambiantes.

Por Fernando Rodríguez Henostroza, columnista.

Hemos aprendido a conversar con la IA. Le pedimos que escriba un poema, que resuma un documento o que nos sugiera una receta para la cena. Sin embargo, su papel ha sido, hasta ahora, mayoritariamente pasivo: responde cuando se le pregunta.

Pero ¿y si en lugar de solo responder, pudiera actuar? ¿Y si, en vez de darnos la receta, pudiera revisar nuestra despensa digital, añadir los ingredientes que faltan a la lista de la compra y programar un recordatorio para cuando estemos cerca del supermercado?
Bienvenidos a la próxima frontera de la IA, un territorio que va más allá del diálogo para entrar en el dominio de la acción: el amanecer de los agentes inteligentes.

¿Qué es un agente de IA y por qué debería importarnos?

Para entenderlo, pensemos en la diferencia entre un GPS y un chófer personal. Un GPS te da instrucciones paso a paso, pero tú sigues siendo el conductor. Un chófer, en cambio, entiende el destino final y se encarga de todo el proceso: elige la mejor ruta, gestiona el tráfico, carga combustible y te lleva a tu puerta.

Los chatbots y asistentes actuales son como un GPS avanzado. Los agentes de IA aspiran a ser ese chófer.

Un agente inteligente es un sistema de IA diseñado no solo para procesar información, sino para perseguir un objetivo de forma autónoma. Esto lo logra a través de un ciclo continuo de planificar, actuar y aprender:

  1. Planificar: Ante un objetivo complejo (por ejemplo, “organiza un viaje de fin de semana a la playa para dos personas”), el agente lo descompone en tareas más pequeñas: buscar vuelos, comparar hoteles, revisar el clima, buscar actividades, etc.
  2. Actuar: Aquí está la magia. El agente puede utilizar herramientas digitales para ejecutar esas tareas. Puede navegar por internet para buscar precios, acceder a tu calendario para comprobar tu disponibilidad, interactuar con APIs de aerolíneas o de reservas de hotel, e incluso escribir y enviar correos electrónicos de confirmación.
  3. Aprender (o reflexionar): Tras cada acción, el agente analiza el resultado. ¿El vuelo es demasiado caro? Vuelve a buscar con otros parámetros. ¿El hotel no tiene disponibilidad? Pasa a la siguiente opción del plan. Este ciclo de autocorrección es lo que le otorga su asombrosa autonomía.

El impacto: de la productividad a la vida diaria

Esta transición de la IA como oráculo a la IA como agente activo promete una revolución en múltiples frentes.

En el entorno laboral, imagine delegar tareas como: “Investiga a nuestros tres principales competidores, resume sus estrategias de marketing del último trimestre y prepara una presentación con los hallazgos clave”.

Un agente de IA podría navegar por sitios web, analizar informes financieros, revisar redes sociales y compilar toda la información en un documento coherente, liberando horas de trabajo humano para el análisis estratégico y la toma de decisiones.

En nuestra vida personal, un agente podría gestionar nuestro hogar de forma proactiva. En lugar de pedirle que encienda las luces, podríamos darle el objetivo: “Asegúrate de que la casa esté lista y segura para cuando llegue a las 7 p.m.”. El agente podría ajustar el termostato, verificar que las puertas estén cerradas, encender las luces exteriores y poner música relajante, todo sin una sola instrucción específica.

Incluso en la ciencia y la investigación, un agente podría analizar miles de estudios científicos para identificar patrones y proponer nuevas hipótesis, acelerando el ritmo del descubrimiento de una manera que hoy nos parece ciencia ficción.

Los desafíos en la frontera

Como toda tecnología disruptiva, el camino hacia un mundo asistido por agentes no está exento de desafíos. La fiabilidad es crucial; no podemos permitir que un agente reserve un vuelo equivocado o elimine archivos importantes. La seguridad es otro pilar fundamental, ya que otorgarles acceso a nuestros sistemas y datos requiere barreras robustas contra el mal uso.

Finalmente, está el desafío ético y del control. Debemos diseñar estos sistemas para que sus acciones se mantengan siempre alineadas con los objetivos y valores humanos, evitando el clásico problema del “aprendiz de brujo” donde la solución automatizada genera consecuencias imprevistas.

En resumen, no estamos hablando de una simple mejora en los chatbots. La IA agentica representa un cambio de paradigma en nuestra relación con la tecnología. Estamos pasando de ser meros usuarios de herramientas a convertirnos en directores de colaboradores digitales inteligentes. La pregunta ya no es “¿qué puedes decirme?”, sino “¿qué puedes hacer por mí?”. Y la respuesta está a punto de cambiar nuestro mundo para siempre.

BIM, LEAN y VDC: obras públicas con inteligencia colectiva

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Estas herramientas no son simples tecnologías, representan un cambio de mentalidad que pone en el centro la planificación, la integración de equipos y la toma de decisiones basadas en valor sostenible. 

MBA Juan Carlos Almonte Burgos*

En el Perú, hablar de obras públicas muchas veces implica hablar de retrasos, sobrecostos y falta de transparencia. La reciente aprobación de la nueva Ley General de Contrataciones Públicas ofrece una oportunidad concreta para cambiar esa historia, incorporando en su marco normativo metodologías colaborativas como BIM (Building Information Modeling), LEAN Construction y VDC (Virtual Design and Construction).  

Estas herramientas no son simples tecnologías, representan un cambio de mentalidad que pone en el centro la planificación, la integración de equipos y la toma de decisiones basadas en valor sostenible. 

Desde la ingeniería civil, estos enfoques colaborativos permiten mejorar significativamente la eficiencia y calidad de los proyectos. Aplicarlos no solo reduce desperdicios y costos, sino que también mejora la coordinación entre disciplinas, incrementa la confiabilidad de los plazos y fortalece la trazabilidad de los procesos.  

¿Cuál sería el resultado más inmediato de este cambio? Lograr que las obras cumplan sus metas en tiempo, presupuesto y calidad, cuestión que es de suma importancia en el sector público, donde cada sol malgastado es una oportunidad perdida para el desarrollo. 

Implementar estas metodologías implica un cambio profundo. En lugar de actuar en compartimentos estancos; diseñadores, ingenieros, constructores y clientes se sientan a la misma mesa desde el inicio del proyecto. De este modo, pueden analizar virtualmente cada detalle antes de construir físicamente, detectando con ello errores de forma anticipada y eliminando actividades que no generan valor.  

Es un enfoque donde las promesas de trabajo se planifican de manera colaborativa y se cumplen con mayor certeza, lo que termina impactando en la construcción de soluciones basadas en la confianza. 

Hablar de esto no es solo teoría. Hace poco tuve la oportunidad de aplicar estas metodologías  en una obra desarrollada en la Universidad Católica San Pablo, obteniendo excelentes resultados: se respetó el cronograma, se mantuvieron los costos previstos y, sobre todo, se consolidó un ambiente de trabajo donde la confianza y la colaboración generaron aprendizaje y compromiso genuino.  

Esta experiencia confirma que no se trata de modas importadas, sino de herramientas eficaces y pertinentes para nuestra realidad. 

En definitiva, apostar por BIM, LEAN y VDC en la gestión pública no es solo una innovación técnica, es una apuesta por el bien común. Implica usar de manera más eficiente los recursos del Estado, entregar infraestructuras de calidad y, sobre todo, construir con una mirada integral centrada en el usuario final.  

La nueva ley tiene ahora la oportunidad de dar un paso firme en esa dirección, que resulta urgente en un país como el nuestro, donde pululan las obras paralizadas y los proyectos fallidos que afectan directamente al desarrollo y la confianza ciudadana. 

Esta ley ofrece el marco normativo para cimentar un nuevo estándar en la gestión de obras públicas, centrado en la transparencia, la eficiencia y el valor efectivo. No dejemos pasar esta oportunidad.

Construcción segura: la clave para reducir el riesgo sísmico en el Perú

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El Instituto Geofísico del Perú exhorta a la población a construir en suelos seguros para mitigar el riesgo sísmico.

El Instituto Geofísico del Perú (IGP) ha emitido una contundente exhortación a la ciudadanía a construir sus viviendas y edificaciones sobre suelos seguros y con una estricta aplicación de criterios técnicos. Este llamado, realizado por el jefe institucional del IGP, Dr. Hernando Tavera, busca reducir significativamente el riesgo sísmico en el país, dada la permanente actividad telúrica que caracteriza a la región. La declaración se produjo durante su participación en la Feria Internacional del Libro de Lima (FIL) 2025, en el marco de la ponencia “Perú, país de sismos: ¿estamos preparados?”, un evento que subraya la importancia de la divulgación científica para la concientización pública.

El Dr. Tavera enfatizó la realidad ineludible de la amenaza sísmica en Perú, un país ubicado en una de las zonas de mayor actividad sísmica a nivel global. “La amenaza sísmica en el Perú es real y permanente. No podemos evitar los sismos, pero sí podemos prepararnos. Construir de manera segura, respetando las normas técnicas y evitando zonas de alto riesgo, es una decisión que salva vidas”, afirmó el titular del IGP. Esta declaración resalta la diferencia crucial entre la imposibilidad de predecir sismos y la capacidad humana de mitigar sus consecuencias a través de la prevención.

La reflexión del Dr. Tavera se centró en la imperiosa necesidad de que tanto la población como las autoridades asuman un rol activo y comprometido frente a esta realidad geológica. No se trata solo de una cuestión de conocimiento, sino de acción y responsabilidad compartida. “No podemos predecir el momento exacto de un sismo, pero sí podemos anticiparnos a sus consecuencias si fortalecemos nuestra cultura de prevención”, señaló. Esta visión subraya que, si bien la ciencia aún no permite predecir con exactitud la fecha, lugar y magnitud de un evento sísmico, la preparación y la infraestructura adecuada pueden marcar la diferencia entre la vida y la tragedia.

El doctor Tavera durante su participación en la FIL Lima 2025. FOTO: IGP

El jefe del IGP también destacó los importantes avances científicos logrados por la institución en la identificación de zonas con mayor probabilidad de experimentar sismos de gran magnitud, especialmente aquellas ubicadas frente al borde occidental del país. Estos estudios son fundamentales para la planificación urbana y la implementación de políticas de construcción más seguras. A pesar de estos avances, el Dr. Tavera fue claro al reiterar que la predicción exacta de un sismo sigue siendo uno de los mayores desafíos para la ciencia moderna.

La presencia del IGP en la FIL Lima 2025 es un ejemplo de cómo las instituciones científicas buscan acercar el conocimiento a la ciudadanía. Esta iniciativa, organizada por el Ministerio del Ambiente (Minam) a través de su Biblioteca Ambiental, refuerza el compromiso con la divulgación científica y ambiental, considerando la feria como uno de los eventos culturales más relevantes del país. La participación en este tipo de foros permite desmitificar la ciencia y ofrecer información crucial para la toma de decisiones informadas por parte de la población.

En un país como Perú, donde la vulnerabilidad sísmica es una constante, la cultura de prevención se convierte en un pilar fundamental. La insistencia del IGP en la construcción segura y técnica no es un capricho, sino una medida de supervivencia. Evitar la edificación en zonas de alto riesgo, respetar las normas técnicas de construcción y comprender la geodinámica del territorio son acciones que, en conjunto, pueden salvar innumerables vidas y reducir drásticamente los daños materiales ante un evento sísmico de gran magnitud. La inversión en educación sísmica y en infraestructura resiliente es, en última instancia, una inversión en el futuro y la seguridad de todos los peruanos.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

¿Cómo es el periodismo local en tiempos de la IA?

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Detalles de una investigación hispanomericana realizado por un grupo de invetiadores de Brasil, Colombia, Ecuador, México, Perú, España y Portugal.

Por Juan Carlos Luján, columnista.

La IA generativa ha desatado un entusiasmo global comparable con la llegada de internet, el iPhone y también las redes sociales. Todas esas tecnologías han impactado notoriamente el periodismo. En medio de ese escenario, al cual también me he sumado con talleres y conferencias que vengo ofreciendo desde el 2023, donde cada semana aparece una nueva herramienta o una nueva actualización, un grupo de investigadores decidió hacer una pausa. Preguntarse, dudar y observar más de cerca a los medios locales. 

Porque sí, todos -en mayor o menor medida- usamos la IA sin querer queriendo. Está en el sistema de detección de objetos y peatones en el automóvil, en el robot aspiradora que pasea por casa o en el móvil. Ahí están gran parte de las aplicaciones que funcionan con ayuda de la inteligencia artficial. La usamos para llegar a un destino, editar imágenes, corregir textos, traducir frases, transcribir audios o resumir documentos. La hemos ido integrando a nuestra vida diaria casi sin darnos cuenta. Pero en ese proceso silencioso, nadie parecía estar prestando atención a un espacio clave del ecosistema informativo: las pequeñas redacciones, los medios locales, esos que trabajan con lo justo y que no siempre aparecen en los informes de innovación o en las notas de tendencias.

Y fue ahí donde se enfocó la profesora Elvira García de Torres, desde la Universidad CEU Cardenal Herrera de Valencia, junto a un equipo de investigadores de Colombia, México, Perú, Uruguay, Ecuador y España. Su motivación fue clara: entender cómo están viviendo los periodistas locales esta irrupción tecnológica, qué temores tienen, qué usos hacen de la IA y, sobre todo, qué visión ética y profesional están construyendo ante este fenómeno que promete transformar el periodismo como lo conocemos.

García de Torres es periodista y lleva más de 30 años de trayectoria académica. Días atrás aceptó ser entrevistada en mi canal en YouTube para que nos cuente los principales hallazgos de su investigación. Esta fue fue desarrollada por un equipo internacional multidisciplinario, entre estos destacan Lyudmyla Yezerska, reconocida investigadorea del periodismo digital, de la Universidad de Piura.También forman parte del grupo Giovanni Ramos, Universida de Coimbra, Liza Higuera, de la Universidad Peruana Antenor Orrego, Claudia Herrera, Universidad Técnica Particular de Loja y Mayra González, investigadora independiente, cuya diversidad de enfoques contribuyó a una lectura más amplia y contextualizada de los hallazgos.

En el estudio participaron medios locales y regionales de Hispanoamérica y Europa con amplia trayectoria y fuerte arraigo en sus comunidades. Desde Brasil, se incluyeron A Tribuna (Vitória, fundada en 1938) y O Município (Brusque, 1954), ambos con presencia digital consolidada y enfoque regional. En Colombia, se sumó El País de Cali, con más de 70 años de historia y una destacada unidad investigativa. El Mercurio de Cuenca (Ecuador), fundado en 1924, aportó su mirada centenaria y experiencia digital desde 1995. Por España participó Las Provincias (Valencia), creado en 1866 y referente digital con más de seis millones de usuarios únicos en marzo de 2024. México estuvo representado por tres medios: Diario de Morelos (1978), El Sol de Puebla (1944) y La Jornada Zacatecas (2006), cada uno con enfoques y modelos de gestión distintos. Desde Perú, se integró El Tiempo de Piura, con más de un siglo de actividad informativa y pionero digital en el norte del país. Finalmente, Portugal aportó tres títulos: A Voz de Trás-os-Montes (Vila Real, 1947), Jornal do Fundão (Beira Interior, sin fecha precisa) y Região de Leiria (1935), todos comprometidos con la digitalización y el periodismo local.

Refiere la investigadora que una de las cosas que más le sorprendio fue ver que a pesar de la precariedad, del cansancio, de la presión por producir contenidos en múltiples plataformas, los periodistas locales de entenden claramente su responsabilidad y oficio centrado en el ser humano.

“Y aunque muchos no han recibido formación en IA, tienen intuiciones muy lúcidas sobre lo que debería hacerse y lo que no,” agrega.

No hay un estándar

Uno de los hallazgos más importantes fue que no existe una actitud homogénea hacia la IA en el ecosistema periodístico iberoamericano. Mientras en Colombia, por ejemplo, la incorporación de tecnologías de IA parece estar más normalizada -especialmente en tareas como transcripción, resumen o monitoreo-, en otros países, como Perú y México, predomina una mezcla de escepticismo, desconfianza y desconocimiento.

Lo interesante es que estas percepciones no se corresponden necesariamente con el nivel de acceso a la tecnología. Es decir, los periodistas conocen la IA, saben que existe y que ya está operando en algunas funciones dentro de sus medios, pero eso no significa que la acepten o que estén cómodos con su presencia.

Por el contrario, Al contrario, la actitud generalizada es más bien negativa. Y no por ignorancia, sino por razones profundamente éticas y profesionales.

Lo que preocupa

En casi todas las redacciones consultadas —desde medios comunitarios en México hasta portales regionales en Ecuador— apareció una inquietud recurrente: la deshumanización del proceso periodístico. Los periodistas temen que, al delegar funciones creativas o informativas a un software, se pierda algo esencial del oficio: la interpretación, el contexto, la sensibilidad, la empatía. Eso que las máquinas, por más potentes que sean, aún no pueden replicar.

Esta preocupación me tocó particularmente. A lo largo de los últimos años he tenido la oportunidad de capacitar a centenares de periodistas en distintos rincones del país, gracias a talleres organizados por empresas privadas y gremios profesionales como la Asociación Nacional de Periodistas, el Colegio de Periodistas de Lima, el Colegio de Periodistas del Perú y el Colegio de Periodistas de Arequipa.

¿Por qué me llama la atención? Porque en todos esos espacios de formación, insisto en que nunca debemos delegar o tercerizar completamente nuestro trabajo a estas herramientas. Lo que debemos hacer, más bien, es aprender a dar instrucciones claras, definir roles, establecer contexto y aportar detalles para que la IA generativa nos devuelva una respuesta útil, afinada, pero siempre validada por nuestro criterio profesional.

Lo que recomiendo

De hecho, suelo recomendar una práctica concreta: trabajar primero con un borrador propio —aunque esté en proceso o necesite ajustes— antes que pedirle a la IA que redacte un texto desde cero. En esa interacción guiada, es cuando la tecnología realmente suma sin reemplazar lo que nos hace periodistas.

Otra preocupación expresada por los encuestados es “la opacidad en el uso de la IA”. Muchos profesionales exigen que, si una nota periodística ha sido elaborada (en parte o totalmente) con ayuda de inteligencia artificial, eso se indique de forma clara al lector. Algunos incluso plantean que debería especificarse el porcentaje de participación de la IA en el texto, como una manera de mantener la honestidad editorial y no engañar a las audiencias.

Considero que si el texto final es el resultado de un trabajo de campo realizado por el periodista (con entrevistas, observación o redacción base propia) y luego fue optimizado o mejorado con ayuda de ChatGPT o Gemini, el enfoque cambia.

La transparencia debe aplicarse cuando la IA tiene un peso significativo en la redacción final, cuando genera contenido desde cero o cuando interviene en decisiones editoriales clave. Pero cuando somos nosotros los que dirigimos el proceso, aportamos los datos, definimos el enfoque y usamos la IA como un recurso de apoyo bajo supervisión directa, no se está ocultando nada, ni se traiciona al lector. Se trata, más bien, de una evolución natural del trabajo con herramientas que, bien utilizadas, pueden enriquecer la labor periodística sin desdibujar la autoría.

Sobre el temido reemplazo laboral, la visión no es del todo catastrófica, pero el miedo existe. Los periodistas de medios locales suelen sentirse más protegidos, pues consideran que su conocimiento del territorio, de las fuentes y de los códigos culturales no puede ser replicado por un algoritmo. Sin embargo, admiten que la presión económica sobre los medios podría empujar a algunos empresarios a reemplazar puestos con sistemas automatizados que “hagan lo mismo” por menos costo. Aunque “hacer lo mismo” en periodismo no siempre significa hacer bien el trabajo.

¿Qué usos sí aceptan?

Curiosamente, pese a las reservas, muchos periodistas ya están usando herramientas de IA sin identificarlas como tales. Aplicaciones para transcribir entrevistas, resumir textos largos, corregir errores gramaticales o tomar notas en reuniones virtuales forman parte de su día a día. En ese sentido, ven a la IA como una especie de “asistente junior”, una herramienta de apoyo para tareas mecánicas que les permite ganar tiempo y centrarse en lo que realmente importa: investigar, contrastar, narrar.

Lo que no aceptan -o aceptan concautela- es que la IA redacte noticias completas, sobre todo si se trata de temas sensibles, con impacto social o matices políticos. La desconfianza en la precisión, la veracidad de los datos y los posibles sesgos algorítmicos sigue siendo alta.

Precariedad y formación pendiente

La investigación de García de Torres también arrojó luz sobre problemas estructurales que afectan al periodismo local en la región. Por ejemplo, la escasa formación en herramientas digitales y el poco tiempo disponible para capacitarse. Muchos periodistas entrevistados admitieron que aprenden sobre la marcha, en sus ratos libres, y sin acompañamiento institucional.

También se hizo evidente el agotamiento que genera tener que dominar múltiples formatos (blogs, videos, redes, podcast, TikTok) y ahora también IA, todo con presupuestos limitados y sueldos que rara vez compensan esa exigencia.

Otro punto crítico fue la desconexión con las audiencias jóvenes. A diferencia de los influencers, muchos medios locales siguen luchando por entender cómo construir comunidad, cómo generar conversación, cómo crear vínculos con una ciudadanía fragmentada y saturada de contenidos.

Un llamado a formar desde dentro

Frente a este panorama, la conclusión de la profesora García de Torres es clara: la solución no pasa por importar recetas o capacitar desde arriba, sino por identificar a los buenos periodistas que ya están en los medios locales y brindarles las herramientas para adaptarse, sin perder el sentido ético y social del periodismo.

La IA puede ser una aliada. Pero nunca sustituirá la experiencia, el criterio, la mirada humana. Y en las redacciones pequeñas, muchas veces invisibles para las grandes plataformas, hay una riqueza periodística que vale la pena cuidar, escuchar y fortalecer. Si deseas revisar la investigación, puedes verla aquí.