Estudios técnicos del IGP en Moquegua y Tacna detallan zonas de peligro por lahares, ceniza y lava para proteger a comunidades ante eventuales erupciones del sur.
Vivir cerca de un volcán activo exige mirar de cerca lo que la tierra nos dice. Con el objetivo de transformar el conocimiento técnico en acciones concretas que salven vidas, el Ministerio del Ambiente (MINAM), a través del Instituto Geofísico del Perú (IGP), concretó el acercamiento de información técnica clave a las autoridades y representantes locales de las regiones de Moquegua y Tacna. Esta iniciativa se llevó a cabo mediante jornadas de intercambio de conocimientos orientadas a la entrega formal de seis estudios científicos correspondientes a mapas de peligros de los volcanes Ubinas, Ticsani, Purupuruni, Casiri, Tutupaca y Yucamane.

La entrega de estos documentos representa un paso fundamental para la toma de decisiones informadas en el sur del país. Respecto al rol preventivo de estas investigaciones, Hernando Tavera, jefe institucional del Instituto Geofísico del Perú (IGP), destacó: “La ciencia en una herramienta para la toma de decisiones. Nuestro compromiso es generar información científica y ponerla a disposición de las autoridades, para que puedan utilizarla en la planificación de sus territorios y en la implementación de acciones orientadas a proteger a la población”.

El desarrollo de estos mapas demandó un esfuerzo prolongado y multidisciplinario que sintetiza labores de campo ejecutadas desde el año 2.000 en las provincias de General Sánchez Cerro y Mariscal Nieto, en la región Moquegua, así como en Tarata y Candarave, en Tacna. Para consolidar este diagnóstico, los especialistas del IGP combinaron reconocimientos directos sobre el terreno y cartografiado geológico con tecnologías modernas. Entre las herramientas aplicadas destacan el análisis de imágenes satelitales, fotogrametría mediante drones y simulaciones en programas especializados capaces de recrear múltiples escenarios eruptivos y delimitar sus áreas de impacto potencial.

Al detallar el alcance de los mapas, Marco Rivera, investigador científico del Instituto Geofísico del Perú (IGP), explicó que los documentos identifican claramente zonas de alto, moderado y bajo peligro ante posibles eventos eruptivos. El análisis toma en cuenta fenómenos como flujos piroclásticos, lava, avalanchas de escombros, lahares y dispersión de ceniza. Rivera precisó que, en el contexto de una erupción volcánica moderada, los flujos de lava y los flujos piroclásticos podrían extenderse por distancias menores a 20 kilómetros. Por el contrario, la ceniza volcánica tiene la capacidad de viajar trayectos considerablemente mayores, amenazando con afectar sectores de Moquegua, Tacna, Puno y Arequipa.

El científico del IGP puntualizó también el comportamiento de los flujos de lodo volcánico: “Los lahares pueden generarse tanto por actividad volcánica como por lluvias intensas, descendiendo por las quebradas Volcanmayo y Para, en Ubinas; Tacalaya y Callazas, en Tutupaca; y Callazas, en Yucamane”.
Este insumo técnico actúa como una guía indispensable para que los gobiernos regionales e instituciones locales integren criterios científicos rigurosos en sus esquemas de planificación territorial, prevención, preparación y respuesta ante desastres. Además, la documentación permite evaluar con precisión el grado de exposición no solo de los centros poblados, sino también de los campos de cultivo, la ganadería y los ecosistemas locales, un factor crítico si se toma en cuenta que el Ubinas ostenta la condición de ser el volcán más activo de todo el Perú.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
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