Empresas cometen fallos graves al deshacerse de equipos, ignorando el peligro para la salud laboral, la reputación corporativa y la seguridad de datos. Expertos detallan los 7 errores y llaman a usar la Minería Urbana.
Cada año, miles de equipos de oficina, servidores y dispositivos de comunicación completan su ciclo de vida en las organizaciones. Sin embargo, en un esfuerzo por reducir costos inmediatos, muchas empresas optan por una gestión negligente: el almacenamiento indefinido o la disposición informal de estos equipos obsoletos. Esta práctica, aunque parezca inofensiva a corto plazo, acarrea un riesgo «silencioso, pero masivo» para la salud ocupacional, la reputación corporativa y la continuidad del negocio.
En un contexto donde la Organización Mundial de la Salud (OMS) alerta sobre la exposición laboral a tóxicos, es imperativo corregir la forma en que se maneja la Tecnología Obsoleta, especialmente en el marco de la Semana de la Educación Ambiental. La OMS enfatiza que el manejo informal de la basura electrónica (RAEE, por Residuos de Aparatos Eléctricos y Electrónicos) expone al personal a elementos peligrosos como el plomo, el mercurio y el cadmio, con «consecuencias a largo plazo para la salud laboral».
El riesgo no se limita al ámbito sanitario. En Perú, más de 100.000 toneladas de RAEE generadas anualmente terminan mal dispuestas, creando un «pasivo ambiental y de cumplimiento legal» que las empresas modernas no pueden permitirse, según estimaciones del Ministerio del Ambiente (Minam).
“En esta Semana de la Educación Ambiental, nuestro llamado es a la conciencia estratégica. El riesgo ya no es un factor ajeno: está en el datacenter o en el archivo muerto», afirma Edgar Aguilar, gerente general de Comimtel, empresa líder en soluciones de reciclaje y gestión de residuos electrónicos en el Perú. Aguilar enfatiza que la gestión irresponsable de los RAEE es «una vulnerabilidad crítica que afecta la Sostenibilidad, el gobierno corporativo y la reputación (ESG)”.
La solución, según el experto, radica en la minería urbana, una estrategia que permite transformar un residuo peligroso en un recurso estratégico. De hecho, Comimtel ha gestionado más de 6.000 toneladas el último año, demostrando que este modelo funciona. El reciclaje formal de electrónicos no solo asegura el cumplimiento de la normativa ambiental, sino que también fomenta la economía circular, contribuye a la reducción de la huella de carbono y protege la Propiedad Intelectual y la seguridad de la información de la compañía.
Para ayudar a las organizaciones a evitar estas costosas y peligrosas fallas, el gerente de Comimtel detalla los siete errores más comunes que las empresas cometen al manejar sus RAEE y que ponen en riesgo su operación y su posición en el mercado:
- Destrucción o desmantelamiento interno sin protocolo: Desmantelar equipos sin el personal capacitado o los Equipos de Protección Personal (EPP) adecuados expone a los trabajadores a químicos peligrosos. Además, es un error grave si no se realiza una limpieza de datos (data wiping) certificada, lo que deja a la empresa vulnerable a filtraciones de información sensible y posibles sanciones por incumplimiento de protección de datos.
- Acumulación indefinida en almacenes o bodegas: Almacenar equipos viejos, rotos o golpeados acelera la corrosión y facilita que contaminantes tóxicos se liberen al ambiente laboral. Adicionalmente, esta práctica inmoviliza capital y genera un pasivo en el balance de la empresa.
- Disposición en contenedores de basura común o rellenos sanitarios: Mezclar los RAEE con residuos domésticos o industriales es un incumplimiento normativo serio. Cuando llegan a vertederos, los contaminantes se lixivian, comprometiendo los estándares ambientales y la licencia social de la empresa.
- Almacenamiento sin control de inventario ni trazabilidad: No mantener un registro auditable de los activos tecnológicos obsoletos (inventario de RAEE) impide demostrar la diligencia debida ante una fiscalización. La carencia de un certificado de destrucción o reciclaje formal se convierte en una vulnerabilidad legal.
- Descartar accesorios y periféricos (cables, toners, baterías): Subestimar el riesgo y el valor de componentes menores como cables, toners y baterías es un desperdicio de recursos y una gestión incorrecta de un residuo peligroso. La Minería Urbana permite recuperar metales valiosos de estos accesorios.
- Subcontratar a operadores informales o intermediarios no autorizados: Confiar la gestión de RAEE a recolectores sin licencia o intermediarios que no emiten el Certificado de Destrucción y Reciclaje expone a la empresa al riesgo de corresponsabilidad penal. El manejo informal a menudo resulta en quema de plásticos o vertido ilegal, lo que afecta seriamente la reputación. Comimtel insta a las organizaciones a usar solo Operadores de RAEE Certificados para asegurar la trazabilidad y la legalidad de la disposición final.
- No reconocer el RAEE como «materia prima secundaria» y activo: Tratar los equipos obsoletos simplemente como «basura» es un error de enfoque que hace perder la oportunidad de monetizar su valor y de cumplir con los objetivos de la Economía Circular. Los programas formales permiten que hasta el 80% de los componentes puedan ser recuperados y reincorporados a procesos productivos, asegurando un retorno económico y la sostenibilidad del supply chain.
El mensaje es claro: entregar los activos obsoletos a un operador certificado no es un gasto, sino un «acto de diligencia debida y la vía indispensable para transformar un residuo peligroso en un recurso estratégico, además de asegurar la trazabilidad completa”.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





