Un estudio de Mayo Clinic revela que añadir Imagen Molecular de la Mama (MBI) a la mamografía 3D más que duplica la detección de cáncer en mujeres con tejido mamario denso, una limitación del cribado tradicional.

La detección precoz es fundamental para la supervivencia al cáncer de mama. Sin embargo, la mamografía, la principal herramienta de cribado, tiene una limitación significativa: la dificultad para identificar tumores en mujeres con tejido mamario denso. Este tipo de tejido, que afecta a casi la mitad de las mujeres de 40 años o más que se someten a mamografías , puede ocultar los cánceres , retrasando su diagnóstico hasta alcanzar un tamaño avanzado.

Una nueva investigación, dirigida por expertos de Mayo Clinic y publicada en la revista «Radiology«, arroja luz sobre una solución prometedora: la Imagen Molecular de la Mama (MBI). El estudio multicéntrico halló que añadir esta prueba a la mamografía 3D (tomosíntesis digital) más que duplicó la detección del cáncer en mamas densas.

«La mamografía es una prueba de cribado importante, que ha demostrado ser beneficiosa. Pero hemos aprendido que, en áreas de tejido mamario denso, los cánceres de mama pueden ocultarse a la detección en una mamografía hasta alcanzar un tamaño avanzado», explica la autora principal y Ph. D. Carrie Hruska, física médica en radiología en Mayo Clinic en Rochester. Su equipo se centró en la detección temprana de cánceres invasivos de rápido crecimiento.

Comparación de mamografía tradicional versus la imagen molecular de la mama (MBI). Fotos: Mayo Clinic

La tecnología detrás de la MBI

La Imagen Molecular de la Mama (MBI) es una técnica de medicina nuclear que utiliza un detector de rayos gamma para analizar la función de la mama y cómo están cambiando las células, a diferencia de la mamografía que solo examina la anatomía. A la paciente se le administra una inyección de una cantidad muy pequeña de un trazador radioactivo, un compuesto que se dirige a las células que se están dividiendo rápidamente y a las áreas con aumento del flujo sanguíneo. Unos minutos después, se obtienen imágenes de la mama.

La doctora Hruska detalla que este trazador, muy común y con un perfil de riesgo bajo, ha sido utilizado en imagenología cardíaca desde los años 90. La tecnología MBI emplea un detector pequeño, hecho de tecnología de semiconductores, que puede colocarse directamente sobre la mama, lo que permite una mejor resolución espacial para detectar tumores pequeños.

Resultados que cambian el juego

En la investigación, el equipo de la doctora Hruska estudió a 2.978 mujeres con mamas densas, de 40 a 75 años, en cinco centros. Las participantes se sometieron anualmente a la combinación de MBI y mamografía 3D (tomosíntesis digital).

Los resultados fueron contundentes: al añadir MBI a la mamografía, se detectaron más de dos veces y media más cánceres de mama invasivos en mujeres con mamas densas. Los radiólogos especialistas en mamas detectaron más tejido canceroso con las pruebas combinadas que con cualquiera de las técnicas por separado.

«Otra forma de verlo es que nuestro cribado de rutina con mamografía está dejando pasar más de la mitad de los cánceres de mama que realmente estaban allí», afirma la doctora Hruska en una conferencia en la que participó Vida y Futuro. La mayoría de los cánceres adicionales detectados con MBI se consideraron clínicamente importantes, ya que eran invasivos, de tamaño considerable y un 20% estaban avanzados. La meta es incorporar el cribado antes para evitar que estos cánceres avanzados se manifiesten.

Comparación con otras técnicas y accesibilidad

La MBI se postula como una alternativa más sencilla y fácil de tolerar que la Resonancia Magnética de Mama (MRI), otra tecnología que también ha mostrado una ganancia en la detección de cáncer. A diferencia de la MRI, la MBI no es claustrofóbica y no requiere meterse en un escáner. Además, la doctora Hruska subraya que con MBI «casi no hay contraindicaciones», salvo el embarazo, y no existe el riesgo de reacciones al contraste que puede ocurrir con otras tecnologías.

En cuanto a la ecografía, que se utiliza en algunos países de Latinoamérica, la doctora Hruska aclara que si bien es valiosa en la capacidad diagnóstica (cuando se sabe dónde buscar), en un entorno de cribado no ha demostrado detectar muchos más cánceres. Las tecnologías que analizan la función de la mama, como MBI, MRI y mamografía con contraste, están detectando muchos más cánceres que la ecografía.

La MBI es una opción «relativamente sencilla, de bajo coste y segura para las mujeres que tienen densidad mamaria y buscan una prueba de cribado complementaria», según la doctora Hruska. Aunque su costo es similar al de una mamografía, la disponibilidad es limitada. Actualmente, está disponible en unos 30 centros en EE. UU.. La tecnología utilizada es de fabricación mexicana. La doctora Hruska espera que los resultados del estudio demuestren la solidez de la MBI para su uso en una amplia gama de centros, siendo una prueba fácil de implementar, especialmente donde ya se realizan pruebas de medicina nuclear como gammagrafías óseas o pruebas de esfuerzo cardíaco.

La recomendación actual se centra en ofrecer MBI a mujeres de 40 años o más que se realicen una mamografía y tengan mamas densas , ya que es en estos casos donde la mamografía presenta limitaciones. También puede ser una alternativa a la MRI para mujeres con alto riesgo que no pueden someterse a esta última.

Sobre si la MBI reemplazará a la mamografía, la doctora Hruska enfatiza que «los datos no lo respaldan». La mamografía sigue siendo beneficiosa y se ha demostrado que reduce las muertes por cáncer de mama. MBI es vista como una tecnología complementaria. El equipo de investigación está trabajando en reducir el tiempo de adquisición de la imagen de 40 a unos 20 minutos o menos para aumentar la comodidad y conveniencia del procedimiento.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.