Informes recientes confirman que la conocida combinación es la clave más usada en el 2025 por todas las generaciones. Expertos advierten sobre los riesgos para tu seguridad.
En pleno 2025, cuando la inteligencia artificial y la computación cuántica dominan la conversación tecnológica, un dato desconcertante sale a la luz: la seguridad digital de millones de usuarios pende de un hilo muy delgado. Según informes recientes de las firmas de ciberseguridad NordPass y Comparitech, la combinación numérica «123456» se mantiene como la contraseña más utilizada a nivel mundial.
Este fenómeno expone una realidad preocupante sobre la conducta humana en el entorno digital. Desde ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, comparan esta práctica con cerrar la puerta de casa con una simple traba de papel o tener una caja fuerte de última generación con la clave pegada en un post-it. A pesar de las constantes advertencias, el 25% de las 1.000 contraseñas más comunes consisten únicamente en secuencias numéricas, lo que evidencia que las personas siguen priorizando la comodidad sobre la integridad de su información personal y sensible.
Un mal hábito que no distingue edad
Uno de los hallazgos más reveladores es que la ciberseguridad deficiente no es un problema exclusivo de los usuarios menos familiarizados con la tecnología. El mal hábito de elegir credenciales débiles trasciende todas las generaciones. Camilo Gutiérrez Amaya, Jefe del Laboratorio de Investigación de ESET Latinoamérica, explica esta paradoja: “Una de las principales conclusiones que se desprenden de uno de los reportes es que la costumbre de usar contraseñas débiles y predecibles trasciende las generaciones. No importa el rango etario de las personas: en cada una de las categorías 123456 está en el top de las claves más elegidas […]. Es decir, un nativo digital que la mayor parte de su vida transcurrió en el mundo online, adopta la misma práctica riesgosa y poco prudente que una persona de 70 años”.
El desglose por grupos etarios es contundente. La Generación Z (nacidos entre 1997 y 2007) tiene como favorita la secuencia «12345», seguida de cerca por «123456». Por su parte, los Millennials, la Generación X y los Baby Boomers coinciden en posicionar a «123456» en el primer lugar de sus preferencias.
Latinoamérica y el riesgo corporativo
En nuestra región, el panorama se agrava por la combinación de una baja conciencia sobre seguridad digital y un aumento en las ciberamenazas. Los datos de NordPass para 2025 muestran patrones alarmantes en varios países:
- Chile y Colombia: La secuencia «123456″ lidera el ranking, seguida frecuentemente por la palabra «admin».
- México y Brasil: La palabra «admin» toma el primer puesto, relegando a «123456» al segundo lugar, lo que sugiere una falta de configuración básica en muchos dispositivos y cuentas.
Este descuido se traslada peligrosamente al ámbito empresarial. El uso de contraseñas débiles en las corporaciones no solo compromete datos personales, sino que pone en jaque la reputación y las finanzas de las organizaciones. Un dato impactante de Verizon señala que el 70% de las filtraciones de datos en empresas se debe al uso de contraseñas débiles por parte de los colaboradores.
Un ejemplo reciente de esta vulnerabilidad ocurrió en octubre de este año en el prestigioso Museo del Louvre, en París. A pesar de resguardar una inmensa riqueza cultural, su sistema de seguridad fue vulnerado porque la contraseña era, irónicamente, «Louvre». Este incidente permitió el robo de joyas valuadas en más de 100’000.000 de dólares, demostrando que hasta los sistemas más sofisticados fallan ante una clave obvia.
¿Cómo protegerse eficazmente?
Para mitigar estos riesgos, los expertos sugieren abandonar la creación manual de claves y optar por un generador de contraseñas. Si decides crearla tú mismo, Camilo Gutiérrez Amaya y el equipo de ESET recomiendan considerar la longitud: una clave debe tener al menos 12 caracteres para resistir mejor los ataques de fuerza bruta.
Asimismo, es vital la complejidad, que implica mezclar mayúsculas, minúsculas, números y símbolos para aumentar exponencialmente las combinaciones posibles. Finalmente, se debe evitar la reutilización de claves; si una cuenta se ve comprometida, la diversidad de contraseñas evitará que el resto de tu vida digital caiga como un efecto dominó.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
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