En una sesión de prensa de la Clínica Mayo, en la que participó Vida y Futuro, un especialista comentó cómo la red de factores de riesgo y las nuevas tecnologías -como la inteligencia artificial- ayudan a prevenir daños cardíacos durante el tratamiento oncológico.
A medida que la ciencia médica avanza, las terapias contra el cáncer han logrado hitos históricos, incrementando significativamente las tasas de curación y los periodos de remisión. Sin embargo, este progreso ha traído consigo un nuevo reto para la medicina moderna: la protección de los órganos vitales frente a la toxicidad de los tratamientos. En este escenario, la salud cardiovascular se ha posicionado como una prioridad absoluta para los especialistas.
El Dr. Joerg Herrmann, M.D., cardiólogo, fundador y director de la Clínica de Cardio-Oncología de Mayo Clinic en Minnesota, explica que la relación entre estas dos condiciones es mucho más profunda de lo que se creía anteriormente. No se trata solo de efectos secundarios, sino de una conexión bidireccional que requiere atención temprana y cambios en el estilo de vida.

La red de factores de riesgo compartidos
Uno de los conceptos más relevantes que destaca el especialista es la existencia de una «red de factores de riesgo». Muchos de los hábitos que predisponen a una persona a desarrollar enfermedades cardiovasculares son los mismos que aumentan las probabilidades de padecer cáncer.
“La llamamos la red de factores de riesgo. Algunos de los mismos factores relacionados con el estilo de vida pueden predisponer a los pacientes tanto al cáncer como a las enfermedades cardiovasculares”, explica el Dr. Herrmann. Un ejemplo crítico es el tabaquismo, que no solo es el principal responsable del cáncer de pulmón, sino también de infartos de miocardio y enfermedades arteriales.
Para reducir estos riesgos, el experto recomienda mantener un peso saludable, moderar el consumo de alcohol, dormir lo suficiente y seguir una dieta rica en frutas y verduras. Asimismo, la actividad física se revela como un escudo protector: ayuda a prevenir la recurrencia del cáncer y mejora notablemente los resultados cardiovasculares durante el proceso de recuperación.
Una relación de doble vía
La investigación actual ha revelado que el vínculo es recíproco. “El propio cáncer puede afectar al sistema cardiovascular, independientemente de las terapias oncológicas, y viceversa. Los pacientes con insuficiencia cardíaca u otras enfermedades cardiovasculares presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer”, señala el Dr. Joerg Herrmann.
Esta realidad ha impulsado el desarrollo de técnicas de protección más precisas. Hoy en día, los equipos médicos emplean estrategias como el escalonamiento de fármacos de quimioterapia para permitir que el corazón se recupere entre ciclos, o el uso de protectores cardíacos específicos. En el campo de la radioterapia, se utilizan técnicas de contención de la respiración y posicionamiento para alejar el corazón del área del tumor, minimizando el impacto en el tejido sano.
El futuro: IA y dispositivos portátiles
La tecnología está transformando la cardio-oncología. El uso de la inteligencia artificial (IA) aplicada a electrocardiogramas permite detectar deterioros en la función cardíaca antes de que sean evidentes clínicamente. Además, el desarrollo de simulaciones permite predecir cómo afectará una terapia específica a un paciente determinado, facilitando una medicina personalizada.
Para aquellos supervivientes que mantienen un riesgo latente de por vida, la investigación se centra en dispositivos portátiles (wearables). Estos aparatos podrían alertar en tiempo real sobre anomalías, evitando la necesidad de realizar ecocardiogramas constantes e ineficientes en términos de costo.
“La cardio-oncología ha avanzado enormemente. Hoy comprendemos mucho mejor qué podemos hacer para gestionar el riesgo cardíaco asociado a las terapias contra el cáncer”, concluye el Dr. Joerg Herrmann. Gracias a estos avances, los pacientes cuentan hoy con una proyección de salud mucho más esperanzadora que hace apenas una década.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





