El Instituto Geofísico del Perú monitorea las 24 horas las explosiones y emisión de cenizas en el volcán Sabancaya, manteniendo el nivel de alerta naranja actual.

El volcán Sabancaya, uno de los colosos más activos del territorio peruano, ha vuelto a ser el centro de atención de la comunidad científica y de los habitantes de la región Arequipa. El Instituto Geofísico del Perú (IGP), organismo adscrito al Ministerio del Ambiente (Minam), informó recientemente sobre el registro de explosiones con emisión de cenizas, un fenómeno que, aunque impactante visualmente, se encuentra dentro de los parámetros esperados para su actual proceso eruptivo.

A pesar de la espectacularidad de las columnas de humo y material volcánico, las autoridades han sido enfáticas al señalar que no existe un cambio en el nivel de alerta. Actualmente, el macizo se mantiene en alerta naranja, lo que implica que su actividad es persistente y requiere una vigilancia estrecha, pero no necesariamente una evacuación inmediata fuera de las zonas de exclusión ya establecidas.

Vigilancia científica de alto nivel

El monitoreo de este gigante, ubicado en la provincia de Caylloma, a unos 70 kilómetros al noroeste de la ciudad de Arequipa, es una tarea titánica que no se detiene. El jefe institucional del IGP, el Dr. Hernando Tavera, subrayó la importancia de la tecnología aplicada a la prevención de desastres en este contexto. «Nuestro equipo de especialistas realiza vigilancia continua del Sabancaya para brindar información científica oportuna a las autoridades y a la población», indicó el alto directivo, asegurando que cada movimiento sísmico o emisión de gas es analizado minuciosamente.

FOTO: IGP

Las explosiones registradas hasta la fecha han generado fumarolas que han alcanzado alturas menores a 2.500 metros sobre el nivel del cráter. Según los reportes técnicos, las cenizas resultantes han caído principalmente sobre el mismo edificio volcánico y en las zonas inmediatamente adyacentes. Este comportamiento es parte de la dinámica habitual de un volcán en fase eruptiva activa.

Para entender la magnitud del trabajo preventivo, es necesario destacar la labor del Centro Vulcanológico Nacional (Cenvul), con sede en Arequipa. Este centro funciona como el «cerebro» que procesa los datos provenientes de redes sísmicas, geodésicas, geoquímicas y satelitales. Gracias a estas herramientas, se puede evaluar en tiempo real la evolución de la actividad y prever posibles escenarios que afecten a las comunidades cercanas o al tráfico aéreo.

La importancia de la prevención

Por su parte, el director del Observatorio Vulcanológico del Sur (OVS) del IGP, el Dr. Marco Rivera, explicó que la comunicación es una herramienta tan vital como los sensores de sismos. Ante la reciente actividad, el experto señaló que «se emitieron oportunamente alertas de dispersión de ceniza como medida preventiva, con el fin de mantener informadas a las autoridades competentes, instituciones vinculadas a la aviación y a la ciudadanía en general».

Es fundamental que la población entienda que la emisión intermitente de cenizas, gases y vapor de agua son procesos normales en el Sabancaya. No obstante, la ceniza puede representar un riesgo para la salud respiratoria y para las fuentes de agua si no se toman las precauciones debidas. Por ello, el IGP recomienda mantener la calma y, sobre todo, informarse exclusivamente a través de los canales oficiales para evitar la propagación de noticias falsas que puedan generar pánico innecesario.

El Sabancaya sigue siendo un laboratorio natural vivo. Mientras el nivel de alerta se mantenga en naranja, el equipo de científicos continuará operando las 24 horas del día, garantizando que la ciencia peruana esté al servicio de la seguridad nacional y la protección del medio ambiente.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.