El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) causa miles de hospitalizaciones en Perú. Expertos exigen implementar vacunas y anticuerpos para proteger a los lactantes.
El Virus Respiratorio Sincitial (VRS) ha dejado de ser un «enemigo invisible» en el sistema de salud peruano para convertirse en una amenaza latente que exige una respuesta inmediata por parte de las autoridades. Aunque históricamente este patógeno era poco conocido por la población general, la realidad actual muestra un panorama preocupante: se ha consolidado como una de las principales causas de hospitalización infantil en el país, afectando con especial severidad a los menores de un año.
A raíz de la emergencia sanitaria provocada por la pandemia de COVID-19, el Perú logró fortalecer sus capacidades diagnósticas. Este avance tecnológico permitió identificar con una precisión sin precedentes la circulación de diversos virus respiratorios, revelando que el impacto del VRS era mucho mayor de lo que se sospechaba anteriormente, cuando solía pasar desapercibido en los reportes clínicos. Hoy sabemos que no se trata de un simple resfriado, sino de un desafío de salud pública que compromete la vida de los más pequeños.
El impacto real en cifras
Las estadísticas del sistema de salud son reveladoras y dolorosas. Solo durante el año 2025, se reportaron oficialmente 3.360 casos en niños, los cuales derivaron en más de 2.200 hospitalizaciones y 16 fallecimientos. Sin embargo, estas cifras podrían ser apenas la punta del iceberg. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estima un alcance mucho más profundo, proyectando que el número real de casos en el territorio peruano podría ascender a los 135 mil.
Esta brecha entre los casos reportados y las estimaciones internacionales subraya la necesidad de visibilizar la enfermedad. Al respecto, Paloma Pacheco, presidenta de la asociación Una Vida por Dakota, señaló: “Antes no se visibilizaba el VRS como hoy. Gracias a un mejor diagnóstico, ahora sabemos que miles de niños están siendo afectados cada año, muchos de ellos con cuadros graves que requieren hospitalización”.
Complicaciones y presión hospitalaria
El cuadro clínico del VRS puede ser engañoso. Si bien en muchos casos presenta síntomas leves, en bebés y poblaciones vulnerables tiene el potencial de ser altamente agresivo. La enfermedad suele derivar en cuadros de bronquiolitis y neumonía, condiciones que exigen intervenciones médicas complejas como la oxigenoterapia o el ingreso a unidades de cuidados intensivos.
Esta situación se agudiza durante las temporadas de mayor circulación del virus, que en el Perú ocurren entre los meses de abril y septiembre (otoño e invierno). Durante este periodo, la intensidad de los contagios genera una presión crítica sobre los servicios de salud pediátricos, agotando rápidamente los recursos hospitalarios disponibles para atender estas emergencias.
La urgencia de una estrategia nacional
Frente a esta crisis, la solución técnica ya ha sido planteada. El Instituto Nacional de Salud (INS) emitió un Informe de Evaluación Económica donde recomienda formalmente la implementación de una estrategia preventiva combinada. Esta propuesta se basa en dos pilares respaldados por evidencia científica internacional: la vacunación materna y el uso de anticuerpos monoclonales, con el fin de proteger al niño desde la gestación y durante sus primeros meses de vida.
A pesar de que el Ministerio de Salud (Minsa) ha anunciado la intención de incorporar estas herramientas en el esquema nacional de inmunizaciones, la realidad es que todavía no existe un marco normativo aprobado que oficialice su aplicación. Esta demora administrativa representa un riesgo constante para miles de lactantes.
“La evidencia técnica ya está sobre la mesa. El propio INS ha recomendado una política pública basada en vacuna y anticuerpo monoclonal. Ahora corresponde que los decisores políticos implementen esta recomendación con urgencia, porque cada temporada sin una estrategia integral significa más niños expuestos”, advirtió Paloma Pacheco, presidenta de la asociación Una Vida por Dakota.
Los especialistas en salud pública coinciden en que la vacuna materna y el anticuerpo monoclonal no son excluyentes, sino complementarios. Su implementación conjunta tiene el potencial de reducir drásticamente las hospitalizaciones, aliviar la carga del sistema sanitario y, lo más importante, evitar muertes que hoy son prevenibles mediante la ciencia. El Virus Respiratorio Sincitial ya no puede ser ignorado; su control exige decisiones inmediatas, sostenidas y basadas estrictamente en la evidencia médica para garantizar el futuro de la infancia en el Perú.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





