Son parte de una tendencia viral recreada con IA que nos invita a la risa y a la reflexión crítica. Debemos aprender a cuestionar la autenticidad de lo que consumimos en las pantallas.

Por Juan Carlos Luján, columnista.

Seguro que los han visto en Instagram y Tik Tok. Son unos gorilas y “Pies Grandes” (o yetis) muy dicharacheros que aparecen en situaciones cotidianas: la ciudad, el campo o una calle cualquiera. El humor es un común denominador en estos personajes que a través de sus videos recrean diversos acentos, jergas y expresiones que empleamos en América Latina. Son producto del ingenio humano y de una herramienta poderosa, Google Veo 3, una de las últimas novedades de Gemini, la IA de Google. El usuario solo necesita estructurar un buen prompt para recrear escenarios, diálogos y situaciones con una calidad cinematográfica.

¿Quieres probarlo? Solo necesitas tener la versión de pago de Gemini (unos S/72 mensuales) para obtener un resultado sorprendente con audio. Por ejemplo, escribe este prompt:

 “Dos gorilas caminan por una calle del Centro Histórico de Lima. El gorila blanco dice en el idioma español: “Oye, últimamente todos nuestros hermanos están en Instagram y TikTok, ¿no te parece raro?” El gorila marrón contesta confundido: “Es verdad… pero… ¿cómo? ¿Por qué?” El blanco responde en tono misterioso: “Son fruto de un prompt.” Zoom leve a la cara impactada del marrón: “¡¿QUÉ?! ¿No soy real? Ruido urbano, pasos, murmullos de fondo. Luz solar intensa y vibrante, estilo documental con ligero movimiento de cámara realista.”

¿Sorprendente, no? Estos videos, que combinan humor y surrealismo, han captado la atención de miles de personas, pero también nos llevan a reflexionar sobre el impacto de la tecnología en nuestra percepción de lo real y lo falso en el mundo digital.

Escenarios sin límites

Lo fascinante es que esta tendencia no se limita solo a los gorilas u otros animales; la inteligencia artificial generativa también permite recrear personas e incluso situarlas en contextos históricos, como la Edad de Piedra, el Imperio Incaico, los gladiadores en el Coliseo Romano o las pirámides de Egipto. Esta capacidad de insertar personajes en escenarios tan variopintos no solo es una muestra de creatividad, sino también una invitación a cuestionar la autenticidad de lo que consumimos en el entorno digital.

En mi rol de tallerista en temas de IA generativa, veo un potencial enorme en esto. Los profesores pueden usar Veo 3 para recrear diálogos históricos o situaciones complejas en sus cursos, desde historia hasta clases de inglés. La creatividad es el único límite, aunque debo admitir que generar un corto es un trabajo de paciencia, ya que solo puedes crear tres videos de ocho segundos al día. Yo mismo lo utilizo para romper el hielo en algunas de mis presentaciones, y la reacción siempre es de asombro. Nos convertimos en guionistas, directores y camarógrafos, con la posibilidad de incorporar detalles técnicos en la escenografía que antes solo imaginábamos. Es un viaje de descubrimiento que nos permite no solo adaptarnos al futuro, sino también moldearlo desde una perspectiva crítica y constructiva.

Transparencia y ética

Algunas agencias de comunicación, e incluso empresas, ya usan Veo3 para crear anuncios publicitarios en redes sociales. He visto hasta tres de estos pero prefiero no mencionarlos porque en estos casos no han cumplido con identificar o precisar que sus videos fueron generados con IA. No existe ley que lo exija, pero la transparencia y ética es un factor clave en estos tiempos. Además, como profesionales de la comunicación, tenemos un compromiso ineludible con la verdad y la claridad.

De cara a las próximas elecciones generales del 2026, es muy probable que los candidatos o grupos políticos recurran a esta tendencia para ofrecer promesas. Mi única esperanza es que lo hagan con ética y responsabilidad social. Porque, al final, todas estas recreaciones artificiales nos recuerdan la importancia vital de desarrollar un pensamiento crítico. No podemos quedarnos en la superficie; necesitamos aprender a cuestionar y reflexionar sobre el papel que juega la tecnología en nuestra forma de contar y entender historias. La IA no reemplaza nuestro compromiso con la ciudadanía, solo lo potencia… si la usamos bien. Es fundamental aprender a identificar lo que consumimos en las pantallas digitales. Detrás de cada video o imagen, hay una oportunidad para aprender, cuestionar y, por supuesto, divertirnos. Pero siempre, siempre, con conciencia.