La aparición de videos con propaganda política hechos con IA es una advertencia de que no se busca informar, se busca emocionar.

Por Juan Carlos Luján, columnista.

Semanas atrás, durante una mesa redonda organizada por la ONPE, lancé una advertencia: los deepfakes no son solo un experimento de laboratorio ni una amenaza lejana. Ya están aquí. Y lo más peligroso no es que alteren una voz o un rostro, sino que fabriquen escenas que apelan a nuestras emociones, moldeando nuestra percepción con una naturalidad que desarma.

La táctica ya tiene nombre: “flood the zone”. Se trata de saturar el espacio digital con tanto contenido que nadie pueda distinguir qué es real y qué no. Suelen hacerlo desde cuentas anónimas o bots, en medio de campañas políticas. No se busca informar, se busca emocionar. No se trata de convencer, sino de repetir hasta que cale. Esa es la estrategia.

Esta semana, ese escenario que anticipábamos se materializó con claridad: circuló un video en TikTok en el que un grupo de campesinos, visiblemente emocionados, solicitaba a Rafael López Aliaga trenes para Cerro de Pasco. La narrativa del video es algo torpe: López Aliaga es alcalde de Lima y su área de acción no llega a la región Pasco. Aunque pudo haber tenido la intención de ser un video aspiracional -considerando que el actual alcalde de Lima busca postular a la presidencia del Perú-, porque el tema de los trenes es claramente parte de su narrativa de campaña. Por el tiempo de duración del video, las voces y las características visuales, todo apunta a que fue creado con Veo3, una de las herramientas audiovisuales de IA desarrolladas por Google.

De Tik Tok a X

Pudo haber pasado desapercibido en TikTok -surgió de una cuenta dedicada a hacer videos con IA, acumulaba apenas 68 ‘me gusta’, dos comentarios y dos compartidos al momento de escribir estas líneas-, pero un detalle cambió su alcance: alguien lo descargó y comenzó a difundirlo en la red social X (antes Twitter). Fue allí donde el material ganó notoriedad: casi 700 ‘me gusta’ y más de 210 compartidos. La cuenta promotora, @PaolaPadil50068, muestra características típicas de un troll o de un perfil creado para promover a Rafael López Aliaga y Renovación Popular. El nombre numérico, la actividad monotemática, el tono propagandístico y las menciones estratégicas refuerzan la hipótesis de que podría formar parte de una red de respaldo político.

Este es un caso interesante que podríamos llamar un “deepfake emocional”, que revela un intento de manipulación que no necesita imitar a personas conocidas, sino crear rostros nuevos que no pueden ser verificados. Nadie podrá decir: “yo conozco a esa señora, ella nunca dijo eso”. Porque esa persona no existe.

Los hacedores de propaganda política ven con buenos ojos esta tecnología: es más barata y ya no necesita actores ni cámaras. Solo hace falta una narrativa conveniente, una estética emotiva y una inteligencia artificial que la ponga en escena. Lo grave no es que pretendan engañar. Lo grave es que lo hagan con estética de testimonio popular. Se recurre al imaginario del “campesino agradecido” para legitimar a una figura política que busca conectar con los sectores más vulnerables del país.

Necesitamos pensamiento crítico

Este tipo de contenido busca reforzar la idea de que “el pueblo desea”, “el pueblo ya aplaude”. Y en esa repetición estratégica se genera una realidad paralela, donde la emoción sustituye al debate.

Frente a esto, urge una conversación seria. No solo sobre la ética del uso de la IA en campañas, sino sobre la responsabilidad ciudadana frente al contenido que consumimos y compartimos. Necesitamos pensamiento crítico, alfabetización mediática y regulación transparente.

Porque hoy ya no basta con preguntarse si algo es falso. Hay que preguntarse si fue creado para hacerte sentir antes de hacerte pensar.

El tren ya lo tenemos. Para bien o para mal, está aquí. Solo esperamos que, en algún momento, lo echen a andar con todas las garantías y condiciones anunciadas. No me opongo al desarrollo. Pero sí me interesa la ética y la responsabilidad en el uso de estas nuevas herramientas que parecen hacerlo todo más fácil.

Y si no reaccionamos a tiempo, esa ficción podría terminar decidiendo el resultado de las próximas elecciones.