Expertos definen el «crecimiento de calidad» como un desarrollo proporcional y saludable, destacando la importancia de la nutrición para el futuro de los niños.

En el marco de la 13ª Conferencia Internacional sobre Nutrición y Crecimiento (N&G), celebrada recientemente en Praga, la comunidad médica global ha dado un paso decisivo para redefinir cómo entendemos el desarrollo de los más pequeños. Durante este evento, Abbott presentó una nueva definición de «crecimiento de calidad», un concepto diseñado por un panel internacional de especialistas que busca desplazar el enfoque tradicional centrado exclusivamente en la estatura y el peso para dar paso a una visión mucho más integral y profunda.

Históricamente, tanto padres como profesionales de la salud han carecido de una definición estandarizada que permita comprender qué significa realmente que un niño crezca de forma saludable. La nueva propuesta define el crecimiento de calidad como un proceso proporcional, con una composición corporal adecuada desde la infancia hasta la edad adulta. Esto significa que no solo importa cuánto crece un niño, sino cómo lo hace, priorizando el desarrollo de una estructura ósea sólida y una musculatura saludable.

FOTO: Abbott

El Dr. Omar Rodríguez, director médico del negocio de nutrición de Abbott en Perú, explicó la relevancia de este cambio de paradigma: “El crecimiento no se reduce solo al tamaño. Se trata de que los niños desarrollen una estructura ósea sólida, una musculatura saludable y que experimenten un progreso constante en altura y peso”. Según el especialista, estas recomendaciones son vitales para que los padres puedan detectar problemas de manera temprana, permitiendo que aquellos niños con retrasos en el crecimiento reciban la intervención nutricional necesaria a tiempo.

«La nueva propuesta define el crecimiento de calidad como un proceso proporcional»

El impacto económico y social de la nutrición

La importancia de este nuevo enfoque no es solo clínica, sino también social y económica. Los datos presentados en la conferencia revelan que mejorar la nutrición infantil mediante soluciones pediátricas basadas en la ciencia genera beneficios medibles para toda la sociedad. Por ejemplo, se ha demostrado que estas intervenciones pueden aumentar la recuperación del retraso en el crecimiento en un 10,1% y reducir los episodios de enfermedad en un 13%.

Además, el impacto llega a las aulas y al entorno laboral de los cuidadores. Una nutrición adecuada reduce el ausentismo escolar en un 36% y disminuye en un 50,1% la pérdida de productividad de los padres o cuidadores asociada a enfermedades infantiles. A nivel macroeconómico, esto se traduce en una reducción de los gastos sanitarios estimada en 22,7 millones de dólares y una disminución de 19,4 millones de dólares en la pérdida de ingresos de los hogares.

Aunque el Perú ha logrado avances significativos en la lucha contra la malnutrición —reduciendo el retraso en el crecimiento de casi un 30% a inicios de los años 2000 a un 13% en la actualidad—, todavía existen brechas importantes. Las desigualdades persisten especialmente en las regiones rurales andinas y amazónicas. Asimismo, el país enfrenta una «doble carga» de malnutrición: mientras algunos sectores luchan contra la desnutrición, el 8,6% de los niños menores de cinco años y el 38,4% de los niños entre 6 y 13 años ya presentan sobrepeso.

En conclusión, abordar la nutrición desde una etapa temprana con herramientas precisas y una definición clara de crecimiento es fundamental para asegurar el bienestar de las futuras generaciones y la sostenibilidad de los sistemas de salud en América Latina.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.