La cofundadora de Laboratoria, reflexiona sobre los desafíos de la mujer en la era digital y presenta su primer libro «Carreras con propósito».
La industria tecnológica ha sido históricamente un terreno con una marcada presencia masculina. Sin embargo, desde hace más de una década, iniciativas como Laboratoria han trabajado para revertir esta realidad. En conversación con Vida y Futuro, Mariana Costa Checa, cofundadora de Laboratoria, compartió su visión sobre la evolución del sector y la importancia de construir caminos profesionales con sentido.
El origen de un cambio necesario
Laboratoria nació en el 2014 tras identificar una doble oportunidad: la explosiva demanda de talento en la economía digital y la bajísima participación femenina en el área. «Nos dimos cuenta de que había una gran demanda por talento en el sector de tecnología… pero además había una necesidad particular por mujeres», explica Costa Checa. Asegura que la diversidad de género no es solo un tema de equidad, sino que es beneficiosa en todos los sentidos para la innovación y la economía.
Desde sus inicios en Lima, la organización se expandió rápidamente a Santiago de Chile, México, Sao Paulo y Colombia. El enfoque siempre ha sido la empleabilidad, utilizando la formación técnica como una herramienta de transformación social. «Creemos que al final un trabajo digno, con proyección, es la mejor manera de transformar la vida de una persona y también las economías de nuestros países», afirma Costa.
A pesar de los avances, la brecha persiste, especialmente en los mandos medios y niveles iniciales. Para Mariana Costa, el problema es estructural y comienza mucho antes del primer empleo: se gesta en las universidades y, más atrás aún, en el hogar. En las facultades de ciencias, los hombres siguen siendo una mayoría marcada, lo que refleja una falta de referentes y estímulos adecuados para las niñas.
«Desde nuestros hogares no debemos ir encasillando que, porque tú eres niña juegas con esto y porque tú eres niño con lo otro», señala. Además, destaca que las instituciones educativas deben capacitar a sus docentes para eliminar prejuicios y diseñar espacios que consideren las necesidades específicas de las mujeres. Una estrategia clave es el «branding» de las carreras: presentarlas no solo como algo técnico y solitario, sino como herramientas para generar un impacto social positivo, lo cual resulta mucho más atractivo para el talento femenino.
Un manual para «llegar mejor»
Tras más de una década de experiencia, Mariana Costa ha volcado sus aprendizajes en su primer libro titulado «Carreras con propósito». Esta obra no busca ser una guía para el éxito convencional, sino un acompañamiento para jóvenes profesionales que buscan coherencia entre su vida laboral y personal. «No es un manual para llegar más lejos, sino para llegar mejor», enfatiza la autora.
El libro cuestiona incluso el concepto mismo de «carrera», que sugiere una competencia constante. En su lugar, propone ejercer la «agencia» personal para construir un camino con intención y compañía. Asimismo, aborda un tema crítico: la maternidad como barrera al progreso profesional. Como madre de tres hijos, Mariana sostiene que es responsabilidad de toda la sociedad construir un mundo laboral que no penalice a las mujeres por formar una familia. «Es algo que las mujeres nos merecemos y que va a ser mejor para la sociedad en general», concluye.







