Lenovo y Elliot Túpac unen arte popular y tecnología peruana, destacando la Lenovo Yoga 2 en 1.
Lenovo, junto al reconocido artista y diseñador peruano Elliot Túpac, presentó la campaña “Creer para crear sin límites”. Esta iniciativa dio vida a una postal exclusiva inspirada en la gráfica popular peruana, buscando inspirar a diseñadores, ilustradores y creadores de contenido a integrar la tradición y las herramientas digitales en sus procesos.
Durante el desarrollo de la obra, el artista utilizó el equipo portátil convertible Lenovo Yoga 2 en 1. La versatilidad de este dispositivo permite alternar fluidamente entre laptop y tableta, facilitando la transición desde el boceto manual en papel hasta la pantalla digital. Entre las características más destacadas de la familia Lenovo Yoga se encuentran sus pantallas táctiles PureSight OLED compatibles con lápiz digital, las cuales ofrecen una experiencia fluida y precisa para tareas de ilustración, edición y diseño. Además, incorporan procesadores de última generación diseñados para ejecutar flujos de trabajo de alta exigencia técnica.
Como parte de la propuesta de valor, ambas partes realizaron la edición especial de “Creators Lab” en la tienda PC Factory de San Miguel. En el evento, estudiantes y profesionales interactuaron con el ecosistema Lenovo Yoga, presenciaron la exhibición del documental de la campaña y participaron en un conversatorio sobre técnicas y herramientas creativas.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
Escolares, agricultores, investigadores y ciudadanía en general pueden inscribirse en el Concurso Nacional Guardianes de las Papas Nativas 2026, que premia con laptops y tablets a quienes usen la app AgroBioID o produzcan videos para fortalecer la conservación de la agrobiodiversidad peruana.
El Perú alberga una de las mayores diversidades de papa del planeta y es reconocido como su centro de origen, por lo que documentar y preservar esta riqueza requiere hoy de un esfuerzo conjunto entre la ciencia y la ciudadanía. De ahí la importancia del Concurso Nacional Guardianes de las Papas Nativas 2026, convocado por Centro Internacional de la Papa (CIP). La postulación estará abierta hasta el 31 de agosto.
Está dirigido para estudiantes de primaria y secundaria a nivel nacional, docentes y clubes de ciencia y tecnología del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), comunidades de zonas de agrobiodiversidad, agricultores y guardianes de semillas, participantes de ferias de semillas y universitarios. Todos ellos pueden participar en dos modalidades.
La primera consiste en registrar variedades de papas nativas a través de la aplicación móvil AgroBioID, donde se recopila el nombre local de la variedad, fotografías y su ubicación geográfica, generando datos que contribuyen al conocimiento sobre la agrobiodiversidad peruana.
La segunda modalidad está enfocada en la divulgación científica mediante la creación de videos que destaquen el valor cultural, ambiental, alimentario o científico de las papas nativas y de las comunidades que las conservan. Los participantes pueden inscribirse en una o en ambas categorías.
Como reconocimiento, los ganadores recibirán premios tecnológicos, tales como laptops y tablets, y la oportunidad de presentar sus experiencias en la feria Perú con Ciencia 2026, que se realizará en Chiclayo. El propósito de la iniciativa es fortalecer el vínculo entre investigación, educación, innovación tecnológica y participación ciudadana, acercando las herramientas digitales a las comunidades para que cualquier persona pueda contribuir con datos útiles para la conservación de la biodiversidad, especialmente quienes conviven con estas variedades en distintas regiones del país.
Los interesados pueden revisar las bases, completar el formulario de inscripción y conocer todos los detalles en la siguiente dirección. El concurso es organizado por el CIP en alianza con el Concytec, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), Instituto Nacional de Innovación Agraria (INIA), el Ministerio de Ambiente, Statistics for Sustainable Development (Stats4SD), el Grupo YANAPAI y la Asociación Pataz, instituciones que impulsan esta iniciativa para fortalecer la conservación de las papas nativas mediante la participación ciudadana, la investigación y el uso de herramientas tecnológicas.
Foto de Maksim Goncharenok: https://www.pexels.com/es-es/foto/reflejo-reflexion-medicina-naturaleza-muerta-5995304/
Un hallazgo científico abre la puerta a la medicina de precisión contra la obesidad al identificar a pacientes que logran mejores resultados con fármacos.
El abordaje médico contra la masa corporal excesiva está experimentando una transformación radical hacia la personalización de las terapias. Un reciente estudio desarrollado por científicos de Mayo Clinic ha identificado un subtipo biológico diferenciado dentro de los pacientes con sobrepeso que responde con una eficacia notablemente mayor al uso de tirzepatida. Este medicamento actúa simulando la función natural de dos hormonas involucradas directamente en el control del apetito y la regulación de la glucemia. Con este avance, el campo de la salud metabólica da un paso determinante hacia la medicina de precisión, permitiendo asignar cada fármaco según las características particulares de cada organismo.
La investigación, publicada en la revista especializada “Gastroenterology”, profundiza en las causas fisiológicas por las que la respuesta a las terapias basadas en agonistas del receptor de GLP-1 varía de manera drástica entre un individuo y otro. Mientras que algunas personas registran reducciones drásticas de masa corporal, otras muestran progresos mucho más moderados ante los mismos esquemas farmacológicos. La clave de esta variabilidad parece residir en las dinámicas hormonales del sistema digestivo de cada paciente.
El equipo de especialistas logró caracterizar una variante específica dentro del conocido fenotipo de obesidad del “intestino hambriento”. Las personas agrupadas bajo esta clasificación se distinguen por presentar una duración anómala en el periodo de saciedad. Aunque estos pacientes suelen ingerir porciones de alimentos consideradas normales durante las comidas principales, experimentan un vaciamiento gástrico acelerado junto a una reducción importante en la liberación de péptidos intestinales. Esto se traduce en un retorno prematuro del hambre y en la necesidad constante de picar alimentos entre horas.
Para llegar a estas conclusiones, los científicos analizaron minuciosamente los perfiles de 483 adultos que viven con esta condición. El análisis detallado permitió categorizar tres tipos biológicos distintos de la enfermedad. Cerca del 25% de los participantes evaluados registró niveles sustancialmente más bajos de GLP-1 y de otras sustancias químicas encargadas de emitir la señal de saciedad al cerebro después de comer.
Los resultados clínicos arrojaron diferencias sumamente marcadas en la efectividad del tratamiento administrado. Aquellos individuos pertenecientes al subtipo caracterizado por la baja producción hormonal alcanzaron una pérdida promedio del 21,5% de su peso corporal total luego de completar seis meses de tratamiento continuo con tirzepatida. En contraste, los participantes clasificados dentro de los otros perfiles biológicos obtuvieron una disminución media del 11,7% durante el mismo periodo de evaluación. Esto demuestra que los pacientes con este rasgo biológico específico pierden casi el doble de peso con el mismo fármaco.
“La obesidad es una enfermedad compleja impulsada por diferentes mecanismos biológicos”, afirma el autor sénior Andres Acosta, M.D., Ph.D., gastroenterólogo y un investigador en obesidad de Mayo Clinic en Minnesota. “Nuestros hallazgos sugieren que podemos empezar a identificar qué pacientes tienen más probabilidades de responder a terapias específicas, en lugar de tratar la obesidad como si fuera una única enfermedad.”
Adicionalmente, las pruebas de laboratorio confirmaron que el déficit en la producción de estas hormonas reguladoras responde directamente a una menor síntesis en las células del tejido intestinal y no a variaciones en la composición de la microbiota. Este dato descarta la influencia directa de las bacterias del tubo digestivo en este mecanismo particular y aporta una comprensión más sólida sobre las bases celulares de la afección.
Determinar con exactitud la terapia adecuada desde las primeras etapas resulta crucial para la salud pública global. El exceso de peso está estrechamente vinculado al desarrollo de padecimientos crónicos graves como la diabetes tipo 2, patologías cardiovasculares y diversos tipos de cáncer. Si bien los autores de la publicación advierten que aún se requieren estudios prospectivos adicionales antes de trasladar este método de clasificación a la consulta clínica rutinaria, el hallazgo marca una pauta indispensable para dejar atrás los tratamientos estandarizados y avanzar hacia un modelo médico individualizado.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
ProInnóvate otorgó esta cantidad en fondos no reembolsables para impulsar la tecnología, el turismo y la agroindustria regional.
La innovación tecnológica y el emprendimiento encuentran un nuevo impulso en el sur del país. Por primera vez en su historia institucional, ProInnóvate, programa dependiente del Ministerio de la Producción (Produce), asignó recursos financieros diseñados de manera específica para responder a las demandas productivas y brechas tecnológicas de las regiones peruanas, marcando un hito decisivo en la descentralización del ecosistema emprendedor. En este marco, la región imperial se convierte en la gran protagonista tras anunciarse a los seleccionados de la primera convocatoria de los Concursos Regionales, en la categoría dedicada a Emprendedores Innovadores.
En total, diez proyectos tecnológicos creados por emprendedores y startups de la región Cusco resultaron ganadores de esta convocatoria pública. En conjunto, estos emprendimientos con alto potencial de escala accederán a una inversión total de 624 mil soles en fondos no reembolsables. Esto significa que los beneficiarios no tendrán que devolver el dinero otorgado por el Estado, sino que deberán canalizarlo íntegramente hacia el desarrollo, prueba de mercado y consolidación de sus propuestas comerciales.
Esta entrega de recursos busca transformar la matriz productiva local e inyectar tecnología de vanguardia en actividades económicas clave para el desarrollo del departamento sureño. Las startups seleccionadas tendrán la responsabilidad y el desafío de validar sus propuestas en condiciones reales de mercado. Con ello, deberán demostrar de qué manera sus productos y servicios —optimizados mediante la investigación y el desarrollo científico y tecnológico— lograrán transformar de manera sustancial la competitividad en sectores estratégicos como la agroindustria local, las industrias creativas y el sector del turismo regional.
Durante la presentación de estos históricos resultados para el ecosistema emprendedor cusqueño, la máxima autoridad del sector producción destacó la trascendencia de descentralizar los presupuestos estatales destinados a la investigación aplicativa.“Los Concursos Regionales son un hito en la descentralización de la innovación, porque estamos enfocando nuestra intervención en la atención de las verdaderas necesidades productivas de cada región. Hoy destinamos S/ 624 mil para impulsar el desarrollo de empresas locales con potencial de crecimiento, marcando el inicio de un beneficio que estamos seguros se multiplicará en los próximos años”, subrayó Juan Carlos Requejo, ministro de la Producción.
La lista oficial de iniciativas beneficiadas refleja una variada diversidad de soluciones tecnológicas enfáticas en la inteligencia artificial, el software como servicio y la biotecnología aplicada. La relación completa de ganadores cusqueños está conformada por diez proyectos innovadores:
Dtravl
Machupicchu AI
Vaquerho
Micotec Qori
Eywa Agro
Cashflow360
ConversIA Tours
Central Locker
AJHA Tech Allpa
ArtHub.
Cada una de estas propuestas plantea alternativas digitales y de base científica que atienden desde la gestión financiera y el ordenamiento logístico hasta la atención turística especializada y la sostenibilidad agrícola.
Este importante financiamiento en la región cusqueña forma parte de un despliegue presupuestal de mayor alcance a nivel nacional. En abril de este mismo año, Produce, mediante la gestión de ProInnóvate, lanzó una batería completa de 19 concursos de financiamiento público. Esta iniciativa integral cuenta con un fondo global que supera los 14’000.000 de soles, dinero orientado de forma exclusiva a fortalecer las cadenas de valor productivas y cerrar las brechas tecnológicas existentes en siete regiones prioritarias del Perú: Arequipa, Cusco, Ica, La Libertad, Piura, San Martín y Tacna.
Tras la confirmación de este primer grupo de ganadores en la categoría de Emprendedores Innovadores, las autoridades informaron que la estrategia de descentralización de los fondos públicos continuará ejecutándose activamente durante los próximos meses. El sector alista para las semanas siguientes la publicación de los proyectos ganadores en las categorías de Innovación Empresarial —orientada al diseño y desarrollo de nuevos productos y procesos industriales— y de Validación de la Innovación, una línea enfocada expresamente en el financiamiento para escalar prototipos tecnológicos existentes e introducirlos con éxito como soluciones comerciales dentro del mercado nacional e internacional.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
El nuevo equipo ofrece sonido de gran formato, hasta 18 horas de batería, luces e insumos para karaoke y música en vivo.
JBL presentó oficialmente el PartyBox 330, un parlante portátil pensado para acompañar reuniones dentro y fuera del hogar. Este dispositivo integra audio de gran formato, iluminación sincronizada y conectividad para micrófonos o guitarra, lo que simplifica la organización de eventos sin depender de múltiples equipos.
En el apartado sonoro, incluye la tecnología AI Sound Boost, encargada de analizar la música en tiempo real para conservar los graves y la nitidez del sonido a niveles altos de volumen. Asimismo, incorpora Smart EQ, una función que adapta los parámetros de audio automáticamente según el tipo de contenido que se reproduzca, desde listas de reproducción hasta sesiones de voz o karaoke.
Su batería brinda hasta 18 horas de reproducción continua. Adicionalmente, dispone de un sistema de carga rápida que otorga dos horas extra de energía con solo 10 minutos de conexión, y es compatible con una batería intercambiable que se vende por separado para prolongar su uso.
Para facilitar el transporte, el equipo cuenta con asa telescópica y ruedas anchas, ideales para trasladarlo entre terrazas, salas o jardines. También incluye resistencia IPX4 a salpicaduras, mientras que su espectáculo de luces puede gestionarse directamente desde la aplicación JBL One.
En conectividad, posee dos entradas para micrófonos y una para guitarra, siendo compatible con los micrófonos JBL EasySing, los cuales pueden atenuar la voz original de las canciones para usarlas como pista. Además, gracias a la tecnología Auracast, es posible vincularlo de forma inalámbrica con otros parlantes compatibles de la marca para cubrir espacios más amplios.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
El informe de ESET revela que la ingeniería social y el error humano siguen siendo la principal vía de entrada para los ciberdelincuentes en la región.
El engaño digital no pierde vigencia y se consolida como una de las amenazas más peligrosas para las organizaciones en nuestra región. Según los datos relevados en el último informe ESET Security Report, el 73% de las empresas en América Latina afirman haber sido objetivo de campañas de phishing durante el 2025. La cifra evidencia que, lejos de recurrir únicamente a ataques informáticos complejos, los ciberdelincuentes continúan apostando por la manipulación psicológica para vulnerar las barreras defensivas corporativas.
La técnica del phishing no destaca por un despliegue tecnológico abrumador, sino por su capacidad para explotar la conducta de las personas. En ese sentido, la ingeniería social se mantiene como el vector de ataque más utilizado en el territorio latinoamericano, superando ampliamente a métodos como el acceso no autorizado, la propagación de código malicioso o malware y la explotación de fallas del sistema o vulnerabilidades. Mientras que una intrusión técnica puede ser identificada y frenada por un programa especializado, el éxito del phishing depende directamente de la interacción de un usuario.
“El phishing no es un ataque sofisticado porque utilice tecnología avanzada. Es sofisticado porque explota el elemento más débil de cualquier sistema de seguridad: el ser humano. Además, los sectores con datos sensibles o acceso a recursos críticos son una prioridad para los delincuentes. Y no es casualidad que precisamente las industrias con menor capacidad defensiva terminen siendo las más atacadas”, comenta David González, investigador de seguridad informática de ESET Latinoamérica.
El impacto de estas campañas no se distribuye de manera uniforme entre las distintas actividades económicas. Los datos recopilados por la firma de ciberseguridad muestran una marcada concentración de riesgo en rubros estratégicos. El sector manufacturero figura como uno de los más castigados, con un 81,1% de las organizaciones reportando haber sufrido este tipo de embates. Por su parte, el ámbito de la educación registra un 81,4%, un fenómeno alimentado por infraestructuras obsoletas, procesos de actualización pausados y equipos con escasa formación técnica en seguridad.
En el caso de Banca y Finanzas, la cifra alcanza un 79,6% de intentos registrados en la región. Los sectores de Gobierno y Salud no quedan al margen, alcanzando un 72,6% y un 67,6% respectivamente. Las dinámicas de la ingeniería social aprovechan factores de la conducta humana como la confianza, el apuro y el desconocimiento. Un correo electrónico diseñado para simular un mensaje corporativo legítimo, combinado con una solicitud de carácter urgente, suele activar una respuesta reactiva antes que un análisis detenido por parte del empleado.
A nivel global, la evolución de estas trampas digitales ha alcanzado niveles preocupantes durante el primer semestre de 2026, según datos del ESET Threat Report. Los atacantes han dejado de lado los mensajes genéricos con fallas ortográficas para implementar ataques personalizados. Entre las nuevas metodologías destaca el uso de información interna de las empresas, la suplantación de dominios y la incorporación de códigos QR o técnicas como ClickFix, diseñadas para simular errores en los navegadores web.
Recientemente, ESET detectó una campaña que utilizaba correos con el asunto “Nuevo buzón de voz”, haciendo parecer que la propia cuenta del usuario era el remitente. El mensaje incluía un archivo adjunto en formato .SVG —capaz de esquivar los filtros habituales de correo— que redirigía a la víctima hacia una web falsa de inicio de sesión de Outlook para robar sus credenciales.
“El phishing funciona porque es sencillo de realizar, demasiado efectivo y, en la mayoría de los casos, la víctima no sabe que ha sido objetivo hasta mucho más tarde. El phishing de hoy no es el correo obvio con errores tipográficos y enlaces extraños. Es demasiado sofisticado para ser fácil de detectar. Los delincuentes están utilizando varias técnicas nuevas”, agrega el investigador.
Ante este escenario, los especialistas recomiendan no abrir enlaces en correos no solicitados, verificar la identidad del remitente ante solicitudes urgentes y desconfiar de archivos en formatos poco habituales. Para las organizaciones, la prevención exige visibilidad constante en las redes, firewalls adecuadamente configurados, autenticación reforzada y programas continuos de capacitación para todo el personal.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
La inteligencia artificial nos obliga a repensar en la educación, nos exige distinguir entre producir un resultado y comprender realmente un proceso de aprendizaje. Sobre esto nos escribe esta semana el experto Juan Carlos Luján.
Hace unos días tuve la oportunidad de compartir estas reflexiones durante la masterclass “Más allá de ChatGPT: ciudadanía, aprendizaje e inteligencia artificial”, desarrollada en el marco de Aula Abierta, un encuentro académico organizado por Sumemos Educación, en alianza con la Asociación de Colegios IB Perú (ASCIBP), que reunió en Trujillo a docentes de distintos colegios para debatir los desafíos que enfrenta la educación en la era de la inteligencia artificial.
Lo más interesante no ocurrió cuando mostramos las herramientas. Ocurrió cuando dejamos de hablar de tecnología y empezamos a hablar de educación.
¿Qué debería aprender un estudiante si cualquier respuesta está a un clic de distancia? A partir de esta reflexión se analizó con los docentes de la evolución de la educación en las últimas décadas y los cambios que se avecinan por el impacto de la IA. FOTO: Sumemos Educación
Durante la sesión se generó un intenso intercambio de opiniones con los docentes. La preocupación era compartida: ¿está la inteligencia artificial debilitando la comprensión lectora y la capacidad de escritura de los estudiantes? Algunos manifestaban que cada vez reciben más trabajos elaborados con ayuda de plataformas como ChatGPT y Gemini; otros reconocían que resulta difícil distinguir cuánto del texto pertenece realmente al alumno y cuánto fue producido por una máquina. La inquietud era legítima, pero también revelaba que, quizás, estábamos evaluando como si estuviéramos en el siglo XX.
La discusión no debería centrarse únicamente en si los estudiantes utilizan inteligencia artificial. La verdadera pregunta es si nuestras formas de enseñar y evaluar siguen respondiendo a una realidad que ha cambiado radicalmente.
La información a un clic
Durante décadas, la escuela se organizó alrededor de una premisa que hoy ha dejado de ser válida. El acceso al conocimiento era limitado. Los libros, las bibliotecas, los CD y, posteriormente, Internet fueron ampliando las posibilidades de encontrar información, pero seguía existiendo una diferencia importante entre quien sabía buscar y quien no. Con la llegada de la inteligencia artificial generativa esa lógica cambió por completo. Hoy cualquier estudiante puede obtener en segundos un resumen, una explicación, un esquema o incluso un ensayo sobre casi cualquier tema.
Eso no significa que haya aprendido. Y esa diferencia es, probablemente, el mayor desafío educativo de nuestro tiempo.
La inteligencia artificial no está reemplazando el aprendizaje. Está obligándonos a distinguir entre producir un resultado y comprender realmente un proceso. Un estudiante puede presentar un texto impecablemente redactado y, al mismo tiempo, ser incapaz de defender oralmente sus argumentos, explicar por qué eligió determinada fuente o identificar los sesgos presentes en la información que utilizó.
Talleristas participantes en el Aula Abierta. De izquierda a derecha Víctor Vich, Jorge Tejero Green, Nae Hanashiro, Jeremías Gamboa y el autor del artículo. FOTO: Sumemos Educación
Por eso, la preocupación por la comprensión lectora y la escritura merece un análisis más profundo. Si delegamos completamente la elaboración de textos a una herramienta de IA, existe el riesgo de que los estudiantes reduzcan el tiempo dedicado a leer, interpretar, organizar ideas y construir argumentos propios. Esas competencias siguen siendo esenciales y ningún modelo de lenguaje puede desarrollarlas por nosotros.
Sin embargo, culpar a la inteligencia artificial sería tan simplista como culpar a Internet, a las calculadoras o incluso a los procesadores de texto cuando aparecieron. La tecnología no determina, por sí sola, la calidad del aprendizaje. Lo hace el uso pedagógico que decidimos darle.
Ese fue, precisamente, uno de los consensos que surgió durante el diálogo con los docentes. La inteligencia artificial no debe convertirse en un sustituto del esfuerzo intelectual, sino en un apoyo para enriquecerlo. Puede ayudar a organizar ideas, ofrecer perspectivas diferentes, resumir documentos extensos o generar preguntas para iniciar una investigación. Pero el análisis, la interpretación, la toma de decisiones y la construcción del conocimiento siguen dependiendo del estudiante y del acompañamiento del docente.
El nuevo rol del docente
Esta realidad también obliga a revisar el papel del profesor. Durante muchos años identificamos al docente con la transmisión de información. Hoy esa información circula por múltiples canales y, en muchos casos, llega antes al estudiante que al aula. Lejos de disminuir su importancia, esta nueva realidad hace que su función sea todavía más relevante. Su principal aporte ya no consiste en ser la fuente exclusiva de conocimiento, sino en ayudar a interpretar ese conocimiento, cuestionarlo, contrastarlo y darle sentido.
En otras palabras, el docente deja de competir con la inteligencia artificial por la velocidad de las respuestas y comienza a diferenciarse por la calidad de las preguntas que es capaz de plantear.
Ese cambio también alcanza a la evaluación. Si seguimos diseñando actividades cuya única finalidad es comprobar si un estudiante puede producir un texto, probablemente la inteligencia artificial encontrará la manera de hacerlo mejor y más rápido. En cambio, si proponemos estudios de caso, debates, proyectos interdisciplinarios o actividades donde deban validar información, justificar decisiones, argumentar con evidencias y defender públicamente sus conclusiones, la IA deja de ser una amenaza y se convierte en un recurso más dentro del proceso de aprendizaje.
Quizá por eso, una de las ideas que más resonó durante la masterclass fue que el verdadero desafío ya no consiste en descubrir si un estudiante utilizó inteligencia artificial. El desafío consiste en diseñar experiencias de aprendizaje donde el uso de estas herramientas no sustituya el pensamiento crítico, sino que lo fortalezca.
Parte del equipo de expositores y docentes de Trujillo, Chiclayo, Piura, Cajamarca y la red de COAR del norte del país en los diversos talleres de Aula Abierta, desarrollados en la sede el Montessori International College, en Trujillo. FOTO: Sumemos Educación
La alfabetización en inteligencia artificial tampoco debería limitarse a enseñar cómo escribir mejores prompts. Debe incluir la capacidad de preguntar, analizar, verificar información, reconocer sesgos, comprender cómo funcionan los modelos de lenguaje, proteger los datos personales y decidir cuándo una respuesta generada por una IA merece confianza y cuándo debe ser cuestionada.
La inteligencia artificial seguirá evolucionando. Cada semana seguirán apareciendo actualizaciones y nuevas funciones, más rápidas, más multimodales, más precisas y más fáciles de usar. Lo que no cambiará será la necesidad de formar personas capaces de pensar por sí mismas.
Quizá esa sea la mayor lección que me dejó el diálogo con los docentes en Trujillo. La inteligencia artificial puede producir respuestas cada vez más sofisticadas. Pero la educación seguirá teniendo una misión insustituible: formar ciudadanos capaces de comprender, resolver problemas, escribir con sentido, argumentar con evidencias y decidir, con criterio y responsabilidad, cuándo confiar -y cuándo no- en una respuesta generada por una máquina.
Porque, al final, el verdadero valor de la educación nunca ha estado en entregar respuestas. Siempre ha estado en enseñar a pensar.
Nuevas herramientas tecnológicas desarrolladas por el IGP e integrantes del Senamhi buscan optimizar las alertas tempranas ante desastres naturales.
El Instituto Geofísico del Perú (IGP), organismo adscrito al Ministerio del Ambiente (Minam), presentó los avances y conclusiones del proyecto denominado “Aplicaciones del radar meteorológico SOPHy para la gestión del riesgo de desastres y recursos hídricos en el Perú: caso El Niño en Piura”. Esta importante iniciativa tecnológica ha permitido diseñar y poner a prueba un conjunto de herramientas de vanguardia diseñadas específicamente para optimizar la vigilancia de las precipitaciones, robustecer el monitoreo hidrometeorológico y ofrecer un respaldo técnico fundamental en la respuesta de las autoridades ante eventuales inundaciones o fenómenos climáticos de severidad extrema en el territorio peruano.
“En el IGP buscamos que la investigación científica se convierta en herramienta útil para la toma de decisiones. Este proyecto demuestra que la integración de nuevas tecnologías fortalece la capacidad del Estado para anticipar eventos extremos y proteger a la población”, señaló el jefe institucional del IGP, el Dr. Hernando Tavera.
Esta propuesta tecnológica integra de manera sinérgica un radar meteorológico de banda X, técnicas avanzadas de procesamiento de datos, sistemas de estimación de lluvias, modelos de inteligencia artificial aplicados al pronóstico de tormentas a corto plazo y simulaciones digitales de inundaciones. Gracias a esta combinación de metodologías de última generación, los especialistas ahora pueden generar información de altísima resolución y en tiempo casi real.
Este insumo resulta clave para fortalecer los sistemas de alerta temprana, optimizar las estrategias de gestión del riesgo de desastres y ofrecer datos precisos que respalden la planificación y gestión de los recursos hídricos, en especial dentro de aquellas zonas geográficas que presentan una mayor vulnerabilidad frente a las anomalías ocasionadas por el fenómeno El Niño.
El proyecto científico fue ejecutado de forma directa por el IGP en alianza estratégica con el Servicio Nacional de Meteorología e Hidrología del Perú (Senamhi). Además, contó con el financiamiento de Prociencia, dentro del marco de la subvención para Proyectos de Investigación Científica orientados a reducir la vulnerabilidad ante los efectos de la crisis climática, alimentaria o sanitaria en el país, contando con el respaldo de la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (Aecid).
Durante el taller oficial de cierre de la iniciativa, los investigadores expusieron detalladamente los logros alcanzados en cada una de las fases del estudio. En el desarrollo del encuentro se demostró cómo la convergencia entre la Inteligencia Artificial y la infraestructura de radar permite potenciar considerablemente las labores interinstitucionales destinadas al monitoreo del clima, la prevención de desastres y el ordenamiento territorial.
Foto: IGP
“Gracias al uso de radares meteorológicos, inteligencia artificial y modelos, el proyecto mejora la capacidad de anticipar los eventos de lluvias extremas y contribuye a reducir sus impactos sobre la población, la infraestructura y las actividades productivas”, afirmó la responsable del proyecto, la Dra. Yamina Silva.
La jornada de presentación congregó a voceros de las entidades financiadoras, expertos, investigadores y colaboradores del proyecto. Más allá de exponer los hallazgos técnicos, la reunión sirvió como un espacio de diálogo para intercambiar saberes, impulsar la transferencia tecnológica de conocimientos aplicados y consolidar la alianza científica interinstitucional encargada de proteger a la población peruana frente a las amenazas de la naturaleza.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
El nuevo moto watch powered by Polar integra herramientas avanzadas de monitoreo de salud, recuperación nocturna y análisis de entrenamiento personalizado.
Motorola se alió con la firma finlandesa Polar para lanzar al mercado el moto watch powered by Polar, un smartwatch diseñado para interpretar datos de salud, recuperación física y ejercicio diario. La propuesta busca ofrecer un monitoreo más preciso y detallado del cuerpo mediante ciencia y análisis de biometría.
Entre sus funciones destaca el sistema Nightly Recharge, que evalúa la recuperación durante la noche mediante el análisis de la frecuencia cardíaca, la variabilidad del ritmo cardíaco (VFC) y la respiración. Asimismo, incluye Sleep Plus Stages para registrar automáticamente las fases del descanso (ligero, profundo y REM) y generar puntuaciones personalizadas según los hábitos del usuario.
Para la actividad física, incorpora Cardio Load, que mide el impacto cardiovascular del entrenamiento y compara la carga reciente con la tolerancia acumulada para indicar si la persona está en progreso, mantenimiento o riesgo de sobrecarga. La medición de esfuerzo se complementa con Smart Calories, un algoritmo que calcula el gasto energético según el peso, la altura, la edad, el sexo y la intensidad del ejercicio.
En cuanto al bienestar cotidiano, el dispositivo añade seguimiento de oxígeno en sangre (SpO2), metas dinámicas basadas en la intensidad real del movimiento, recordatorios de inactividad y un conteo inteligente de pasos impulsado por un acelerómetro 3D.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
Esta semana, el pediatra e investigador Enrique Gómez nos detalla todo lo que la ciencia sabe —y lo que todavía no sabe— sobre los probióticos, los prebióticos y la salud infantil.
El microbioma se ha convertido en una de las palabras favoritas de la industria del bienestar. En farmacias, supermercados y redes sociales abundan productos que prometen “equilibrar la flora”, fortalecer las defensas, mejorar la digestión e incluso influir sobre el estado de ánimo.
La promesa parece sencilla: si dentro de nosotros viven microorganismos beneficiosos, bastaría con añadir más o alimentarlos mejor. La ciencia, sin embargo, cuenta una historia mucho más interesante.
El cuerpo humano alberga comunidades inmensas de bacterias, virus, hongos y otros microorganismos que interactúan constantemente con nuestra biología. La comunidad de microorganismos que habita el cuerpo recibe el nombre de microbiota. El término microbioma incluye, además, sus genes, las sustancias que producen y las relaciones que establecen con nuestro organismo.
Estas comunidades participan en la digestión, el metabolismo, la inmunidad y la protección frente a microorganismos potencialmente dañinos. Pero no forman una colección fija de bacterias “buenas”. Constituyen ecosistemas complejos, distintos entre personas y capaces de responder de manera diferente a la misma alimentación, al mismo medicamento o al mismo producto. Por eso, algunos probióticos pueden ser útiles en situaciones concretas, mientras que muchos otros ofrecen promesas mucho mayores que la evidencia disponible.
Un cuerpo lleno de ecosistemas
Cuando hablamos del microbioma solemos pensar en el intestino, porque allí se encuentra la comunidad microbiana más numerosa y estudiada. Sin embargo, también existen ecosistemas microbianos en la piel, la boca, las vías respiratorias y otras superficies del cuerpo.
Durante mucho tiempo pensamos que el organismo humano estaba compuesto únicamente por células humanas y que los microorganismos eran, en el mejor de los casos, pasajeros inofensivos. Hoy sabemos que esa idea estaba incompleta. Algunos investigadores incluso describen la microbiota como un “órgano funcional”, no porque tenga una estructura anatómica propia, sino porque participa de manera continua en tareas fisiológicas esenciales.
En los niños, esta perspectiva es especialmente importante porque el microbioma no nace terminado. Se construye y madura durante los primeros años de vida. El modo de nacimiento, la lactancia, la alimentación complementaria, el ambiente y el uso de antibióticos pueden influir en ese desarrollo. En muchos lactantes, especialmente durante la lactancia materna, las bifidobacterias ocupan un lugar importante. Después del destete y con la diversificación de la dieta, la comunidad intestinal adquiere progresivamente mayor complejidad y empieza a parecerse a la del adulto.
La infancia, por tanto, no es solamente una etapa de crecimiento del cerebro, los huesos o los pulmones. También es una etapa de construcción ecológica interna.
Lo que hace ese ecosistema
La evidencia más sólida permite identificar al menos tres grandes funciones del microbioma.
La primera es metabólica. Nosotros no podemos digerir por completo muchos componentes de los alimentos, especialmente ciertas fibras. Las bacterias intestinales las fermentan y producen compuestos como los ácidos grasos de cadena corta, que nutren las células del colon y participan en la regulación de la inflamación, el metabolismo energético y la integridad de la barrera intestinal.
La segunda función es inmunológica. El sistema inmunitario no nace con todas sus respuestas terminadas. Durante los primeros años aprende continuamente a distinguir entre microorganismos peligrosos y estímulos que debe tolerar, como los alimentos, el polen y los microbios que normalmente viven con nosotros. Parte de ese aprendizaje ocurre mediante la interacción con la microbiota.
La tercera función es ecológica y protectora. Una comunidad microbiana estable y funcional ocupa espacios, consume nutrientes y produce sustancias que dificultan la expansión de determinados microorganismos potencialmente dañinos.
Esto no significa que exista un microbioma perfecto ni que una mayor diversidad sea siempre mejor. En un lactante sano, por ejemplo, una comunidad relativamente poco diversa pero dominada por bifidobacterias puede ser completamente apropiada para esa etapa. La función, la estabilidad y el contexto importan tanto como el número de especies.
Tampoco significa que cada enfermedad empiece en el intestino. Se han encontrado asociaciones entre alteraciones del microbioma y obesidad, alergias, enfermedades inflamatorias, desarrollo cerebral, comportamiento y salud mental. Sin embargo, en muchos casos todavía no sabemos si los cambios microbianos son una causa de la enfermedad, una consecuencia o simplemente una señal de otros factores compartidos.
Imagen: UNAM
Cómo lo modificamos
Pocas intervenciones alteran tanto el ecosistema intestinal como los antibióticos. Estos medicamentos pueden reducir determinadas poblaciones bacterianas, modificar la actividad metabólica del microbioma y facilitar temporalmente la expansión de otros microorganismos.
Eso no significa que deban evitarse cuando están indicados. Los antibióticos salvan vidas y son indispensables frente a numerosas infecciones bacterianas. Significa que no son biológicamente neutros y que cada tratamiento debe tener una justificación clínica clara.
La alimentación es otro gran modulador. Durante la alimentación complementaria, la incorporación progresiva de nuevos alimentos transforma la microbiota intestinal. Algunas fibras presentes en legumbres, avena, frutas, verduras, cebolla, ajo y otros vegetales llegan al colon y sirven de alimento a determinados microorganismos. La calidad del patrón alimentario probablemente importa mucho más que cualquier suplemento aislado.
El ambiente también cuenta. El contacto normal con otras personas, animales, suelo, vegetación y espacios naturales expone al niño a una diversidad microbiana mayor que la vida en espacios excesivamente aislados. Esto no significa abandonar el lavado de manos, la seguridad alimentaria o las medidas para prevenir infecciones reales. La alternativa a la sobredesinfección no es vivir en suciedad. La idea es más sencilla: higiene no significa esterilidad.
Probióticos: una palabra demasiado amplia
Los probióticos son microorganismos vivos que, administrados en cantidades adecuadas, producen un beneficio para la salud. La definición parece sencilla, pero contiene varios requisitos importantes. No basta con que un producto contenga bacterias vivas. Debe conocerse qué microorganismo contiene, en qué cantidad, para qué condición ha sido estudiado y si puede llegar viable al lugar donde se espera que actúe.
Los efectos de los probióticos son específicos de cada cepa. No pueden extrapolarse automáticamente de una especie a otra, de una combinación a otra ni de una enfermedad a otra. Dos productos que muestran el mismo género bacteriano en la etiqueta pueden producir resultados diferentes.
Este detalle explica por qué preguntar “¿sirven los probióticos?” se parece a preguntar “¿sirven los medicamentos?”. La respuesta depende de cuál, para quién y para qué.
En pediatría, algunos probióticos han mostrado beneficios modestos en situaciones concretas, como la prevención de ciertos casos de diarrea asociada a antibióticos. En cambio, en otras condiciones —como cólico del lactante, dermatitis atópica, síndrome de intestino irritable o gastroenteritis aguda— la evidencia es más variable y no permite recomendar “un probiótico” de forma general.
Dicho de otro modo: algunos sí pueden ayudar, pero no todos sirven para todo, y muchos productos comerciales prometen más de lo que han demostrado.
El caso especial de los prematuros
Los recién nacidos prematuros merecen una consideración aparte. Algunos estudios han encontrado que determinadas preparaciones probióticas podrían reducir complicaciones intestinales graves en esta población. Pero esa decisión pertenece exclusivamente al ámbito hospitalario.
Los prematuros tienen barreras intestinales inmaduras, sistemas inmunitarios vulnerables y mayor riesgo de infección invasiva. Por eso, en ellos no basta con preguntar si una cepa podría ser útil. También importan la calidad de fabricación, la pureza del producto, la dosis real y la vigilancia clínica.
En otras palabras, los probióticos para prematuros no deben entenderse como suplementos de uso familiar, sino como una intervención médica compleja.
El yogur, el kéfir y otros productos similares pueden formar parte de una alimentación saludable, pero “fermentado”, “con cultivos vivos” y “probiótico” no son sinónimos.
Prebióticos y alimentos fermentados
Los prebióticos no son microorganismos. Son sustancias que ciertos microbios utilizan de manera selectiva y que pueden producir un beneficio para la salud. Algunos están presentes naturalmente en los alimentos y otros se añaden a fórmulas o suplementos.
Los estudios pediátricos han explorado posibles efectos sobre la composición de la microbiota, la consistencia de las deposiciones, algunas infecciones y manifestaciones alérgicas. Pero los resultados son heterogéneos y dependen del compuesto utilizado, la dosis, la edad y el contexto nutricional.
En términos prácticos, la mayoría de los niños sanos no necesita empezar por un suplemento. Una alimentación apropiada para la edad, progresivamente variada y con suficientes alimentos vegetales ofrece numerosos sustratos que el ecosistema intestinal puede utilizar.
Algo parecido ocurre con los alimentos fermentados. El yogur, el kéfir y otros productos similares pueden formar parte de una alimentación saludable, pero “fermentado”, “con cultivos vivos” y “probiótico” no son sinónimos. Un alimento puede ser nutritivo y beneficioso sin haber demostrado un efecto probiótico específico. Del mismo modo, la presencia de millones o miles de millones de bacterias en una etiqueta no demuestra por sí sola que el producto mejore la salud.
La mejor estrategia no suele estar en un frasco
La mejor manera de cuidar el microbioma de un niño rara vez empieza comprando un suplemento. Empieza usando antibióticos solo cuando existe una indicación clínica clara. Continúa con una alimentación variada y apropiada para la edad, rica en frutas, verduras, legumbres y otras fuentes de fibra. Incluye contacto normal con personas, animales y ambientes naturales, sin confundir higiene razonable con la necesidad de esterilizar cada superficie.
Y exige mantener expectativas realistas sobre los productos comerciales. Un probiótico puede ser útil cuando existe una indicación concreta, una cepa estudiada y una dosis adecuada. Pero no sustituye una alimentación saludable, no “reinicia” automáticamente el microbioma después de un antibiótico y no corrige por sí solo problemas complejos del metabolismo o del sistema inmunitario.
Conviene desconfiar especialmente de los productos que prometen, al mismo tiempo, “subir las defensas”, equilibrar la flora, mejorar la digestión, prevenir alergias y optimizar el bienestar general. Cuanto más amplia es la promesa, más probable es que exceda la evidencia.
Ni moda ni milagro
El microbioma no es una moda vacía. La ciencia ha demostrado que los ecosistemas microbianos forman parte de nuestra biología y participan en funciones reales del metabolismo, la inmunidad y la salud intestinal. Pero tampoco son una explicación milagrosa para todas las enfermedades.
La lección más útil para las familias quizá sea esta: cuidar el microbioma no significa obsesionarse con bacterias buenas o malas. Significa comprender que la salud humana también depende de los ecosistemas que viven con nosotros. Y que esos ecosistemas responden cada día a decisiones tan cotidianas como qué comemos, cuándo usamos antibióticos, cuánto desinfectamos y qué tan conectados vivimos con el mundo real.
La ciencia de los probióticos seguirá avanzando y probablemente identificará intervenciones cada vez más precisas. Pero, por ahora, la respuesta a la pregunta “¿podemos mejorar el microbioma?” es necesariamente matizada: a veces, con la cepa correcta, para la persona correcta y con una indicación concreta. Para la mayoría de las familias, sin embargo, la mejor estrategia sigue siendo menos comercial y más sencilla.
Cinco ideas clave
La microbiota es la comunidad de microorganismos que vive en el cuerpo; el microbioma incluye además sus genes, productos e interacciones con nuestro organismo.
Durante la infancia, el ecosistema microbiano todavía está madurando y puede verse influido por la alimentación, los antibióticos y el ambiente.
Los efectos de los probióticos son específicos de cada cepa, dosis e indicación; no pueden generalizarse a todos los productos.
Algunos probióticos pueden ofrecer beneficios modestos en situaciones concretas, pero no existe evidencia para utilizarlos como solución universal ni para “fortalecer las defensas” de todos los niños.
La mejor manera de cuidar el microbioma normalmente no está en un frasco: consiste en una alimentación variada, uso prudente de antibióticos y contacto normal con el entorno.