Hace una década, la terapia con haz de protones se presentaba como una promesa futurista. Hoy, en un hito trascendental, el Programa de Protonterapia de Mayo Clinic ha superado la marca de 10.000 pacientes tratados.

El tratamiento de enfermedades oncológicas ha experimentado una transformación significativa en la última década, impulsada por la innovación y la precisión tecnológica. Uno de los avances más destacados es la terapia con haz de protones, una técnica de radioterapia que utiliza partículas subatómicas para destruir células cancerosas con una exactitud milimétrica. En el epicentro de este progreso se encuentra Mayo Clinic, cuyo Programa de Protonterapia en Rochester, Minnesota, ha marcado un hito al tratar a 10.000 pacientes.

Este logro no es casualidad, sino el resultado de un compromiso continuo con la innovación. “La mayoría de los sistemas de protones tienen un acelerador para cuatro salas, que trata solo a un paciente a la vez”, explica la doctora Anita Mahajan, oncóloga radioterápica y directora médica del centro de terapia de partículas de Mayo Clinic. Para superar este cuello de botella y mejorar la eficiencia, la doctora Mahajan ayudó a desarrollar un sistema que coordina el uso del haz, reduciendo significativamente los tiempos de espera y permitiendo tratar a un mayor número de personas anualmente.

A diferencia de la radioterapia convencional, que utiliza rayos X, el haz de protones deposita su energía de manera concentrada directamente en el tumor, minimizando el daño a los tejidos sanos circundantes. Mayo Clinic fue pionera en 2015 al adoptar el barrido de haz estrecho (pencil beam scanning), una técnica que ajusta la dosis de radiación a la forma exacta del tumor. “En colaboración con nuestros colegas en Arizona y el proveedor, hemos desarrollado una forma de rastrear los tumores pulmonares para garantizar que el haz solo se active cuando esté dentro del blanco”, comenta la doctora Nadia Laack, catedrática del Departamento de Oncología Radioterápica de Mayo Clinic en Rochester. Esta capacidad para tratar tumores en movimiento, como los que se encuentran en el tórax y el abdomen, ha ampliado la eficacia de la terapia a casos antes considerados intratables.

La innovación no se ha limitado al ámbito oncológico. Laack menciona un avance que ha llevado la tecnología a un nuevo nivel: “La ablación cardíaca con haz de protones es un ejemplo de cómo hemos llevado todo a otro nivel. Nuestros físicos y el Departamento de Medicina Cardiovascular han desarrollado herramientas que ahora nos permiten aplicar dosis de radiación al corazón con seguridad y precisión”.

La eficiencia también ha mejorado gracias a la automatización. En el pasado, los ajustes a los planes de tratamiento, necesarios por cambios fisiológicos del paciente, podían demorar días. La automatización ha reducido este tiempo a solo 24 horas. “Es extraordinario tener una planificación al día siguiente gracias a la automatización. Pero podemos imaginar un futuro en el que los pacientes se acuesten cómodamente, y podamos escanearlos y tratarlos con un plan personalizado, adaptado a su anatomía actual”, proyecta la doctora Laack.

El futuro de la terapia con partículas se vislumbra aún más prometedor con la reciente inauguración de instalaciones de vanguardia. En junio de 2025, el Edificio de la Familia Duan en Jacksonville, Florida, se convirtió en la primera instalación en las Américas en ofrecer terapia con iones de carbono. Esta poderosa forma de radiación está diseñada para combatir tumores complejos y resistentes a los protones. Adicionalmente, el edificio Andersen en Rochester ha incorporado un pórtico de 360 grados que dirige el haz con una precisión de un milímetro, complementado con imágenes de tomografía computarizada (TC) en tiempo real, lo que permite tratamientos más rápidos y precisos para casi el doble de pacientes.

Estos avances consolidan a Mayo Clinic como un referente global, demostrando que la investigación y la colaboración pueden transformar el cuidado de la salud. Como afirma la doctora Laack, el pórtico de 360 grados es “una maravilla de la ingeniería que representa innovación, colaboración y esperanza. Es la promesa de que todo paciente que cruce nuestras puertas recibirá la atención más precisa, personalizada y compasiva disponible en cualquier lugar del mundo”.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.