La inteligencia artificial impulsará el consumo eléctrico mundial. Se estima que los centros de datos requerirán hasta 125 GW adicionales, desafiando las redes.

La revolución tecnológica que estamos viviendo tiene un costo invisible pero fundamental: la energía. A medida que avanzamos hacia el cierre de la década, la adopción masiva de herramientas digitales y el procesamiento de datos a gran escala están redefiniendo por completo el mapa energético del planeta. Un reciente informe ha encendido las alarmas sobre cómo la infraestructura actual podría quedarse corta ante el voraz apetito de la Inteligencia Artificial (IA).

Para noviembre de 2025, el panorama es claro: los centros de datos no son solo almacenes de información, sino los nuevos grandes consumidores de electricidad a nivel global. Según estimaciones recientes, estos centros incrementarán de manera drástica su consumo en los próximos años. Este fenómeno genera un desafío urgente para las naciones y las empresas: asegurar una infraestructura energética y redes eléctricas que sean capaces de responder a una demanda que se caracteriza por ser intensiva, continua y, sobre todo, altamente fluctuante.

El peso de los datos en la red

El informe titulado “¿Atrapados en la red? El apetito energético de la IA”, publicado por Hitachi Energy, pone cifras concretas a esta preocupación. Citando datos de la Agencia Internacional de Energía (IEA), el estudio advierte que hacia el año 2030, aproximadamente 945 TWh de la demanda eléctrica global provendrán exclusivamente de los centros de datos.

Para ponerlo en perspectiva, la IA será el motor principal de este aumento, representando cerca del 10% del incremento total de la demanda eléctrica en todo el mundo. No se trata de un crecimiento orgánico o lineal; es una explosión de necesidades energéticas que requiere una respuesta inmediata en la planificación de infraestructuras.

Las proyecciones son contundentes. Se estima que los centros de datos necesitarán entre 90 GW y 125 GW de energía adicional para impulsar la adopción de esta tecnología. La consultora McKinsey ofrece una visión complementaria para ese mismo año, proyectando que estarán operativos 156 GW de capacidad en centros de datos dedicados a la IA. De esa cifra, unos 125 GW se habrán añadido solo entre el periodo de 2025 y 2030.

Para entender la magnitud de esta cifra, este crecimiento es comparable a instalar toda la capacidad de generación eléctrica que posee un país como España en apenas un lustro. Otros expertos, aunque más conservadores, sitúan esta cifra en cerca de 90 GW adicionales, lo que sigue siendo un reto monumental para cualquier red eléctrica existente.

FOTO: Hitachi Energy

Un cambio de paradigma en la gestión eléctrica

El problema no es solo la cantidad de energía, sino cómo se consume. Las redes actuales no fueron construidas para este tipo de usuarios. Aleksandar Grbić, Global Data Center Solution Manager de Hitachi Energy, explica la situación con claridad: “Un sistema eléctrico diseñado para la previsibilidad y la planificación de la carga base ya no es adecuado para su propósito. Debemos planificar en torno a cargas de rápido movimiento, alta densidad y picos intermitentes que pueden comportarse más como máquinas industriales que como granjas de servidores tradicionales”.

Esta declaración subraya un cambio técnico profundo: los centros de datos para IA no se comportan como los servidores de antaño, estables y predecibles. Ahora actúan como inmensas máquinas industriales con picos de consumo erráticos que pueden desestabilizar el servicio si no se cuenta con los sistemas de protección adecuados.

Cuellos de botella en la cadena de suministro

La expansión necesaria para cubrir esta demanda ejercerá una presión sin precedentes sobre las cadenas de suministro de equipamiento crítico. Un componente vital en esta ecuación son los transformadores. Basándose en las proyecciones de crecimiento de capacidad para la IA, se calcula que el mundo necesitará fabricar e instalar entre 670 y 1.400 transformadores eléctricos nuevos para el año 2030.

En este contexto, será indispensable no solo fabricar más, sino modernizar lo existente. Aumentar la capacidad de transmisión, reforzar la estabilidad del sistema eléctrico, impulsar la digitalización de la red y adoptar nuevas arquitecturas de protección y control son tareas impostergables.

Soluciones para un futuro de alta densidad

Para enfrentar estos desafíos, empresas del sector como Hitachi Energy están desplegando soluciones enfocadas específicamente en garantizar la confiabilidad, seguridad y disponibilidad energética para estos nuevos centros de datos de alta densidad.

Entre las tecnologías clave destacan los transformadores de potencia y distribución, que ahora deben estar diseñados para soportar cargas críticas y una operación continua bajo estrés. Asimismo, la digitalización juega un rol crucial a través de plataformas como Microscada X (MicroSCADA X), un sistema avanzado de automatización, supervisión y control que optimiza la eficiencia y la respuesta operativa de la red.

Finalmente, los sistemas de protección y control son fundamentales para asegurar la estabilidad del servicio ante los picos de demanda propios de las aplicaciones de inteligencia artificial. Estas tecnologías, sumadas a la experiencia global, permitirán acelerar la conexión de nuevos centros de datos y asegurar la resiliencia de la red en un mundo donde la IA será uno de los principales impulsores del consumo energético.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.