Nuevo índice del Concytec revela que el 70% de entidades tiene capacidades bajas o deficientes para llevar ciencia al mercado y beneficiar a la sociedad.

La capacidad de transformar una investigación científica en una solución concreta que beneficie a la sociedad o al mercado productivo es el corazón de la innovación moderna. Sin embargo, en el Perú, este proceso enfrenta desafíos estructurales severos. El Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Concytec) ha presentado el primer Índice de Capacidades en Transferencia Tecnológica (ICTT), un estudio exhaustivo que desnuda la realidad de 67 instituciones nacionales.

Los resultados son reveladores y preocupantes: cerca del 70% de las universidades e institutos públicos de investigación (IPI) evaluados se ubican en los niveles más bajos de preparación (niveles 1 y 2). Esto significa que la gran mayoría del ecosistema académico peruano carece de las condiciones mínimas —equipos especializados, presupuestos definidos o vínculos con empresas— para transferir sus hallazgos fuera de los laboratorios.

Un ranking sin puntaje perfecto

El estudio evaluó cinco dimensiones clave: capacidades y recursos internos, propiedad intelectual, operaciones internas, desarrollo y difusión tecnológica, y colaboración con la industria. Tras el análisis, ninguna institución logró alcanzar el «Nivel 5» (Capacidad alta), lo que evidencia que aún no existe en el país un modelo óptimo y completamente maduro de transferencia tecnológica.

No obstante, existe un grupo de liderazgo. Siete instituciones se posicionaron en el «Nivel 4» (Capacidad intermedia superior), destacando por tener oficinas más robustas y procesos de protección intelectual más estructurados. El ranking general es liderado por la Universidad Nacional Agraria La Molina (UNALM) con un puntaje de 4,183. Le siguen la Universidad Nacional de San Agustín de Arequipa (UNSA) con 3,811 y la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) con 3,802.

Completan este grupo de avanzada la Universidad de Ingeniería y Tecnología (UTEC), la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM), la Universidad Privada del Norte (UPN) y el Instituto Tecnológico de la Producción (ITP). Aunque lideran la tabla, el reporte indica que estas entidades aún enfrentan barreras como la necesidad de financiamiento continuo y la consolidación de alianzas duraderas con el sector productivo.

La voz de la autoridad

El objetivo de esta medición no es solo generar un ranking, sino identificar brechas para cerrar el abismo entre la academia y la industria. Al respecto, Sixto Enrique Sánchez Calderón, presidente del Concytec, señala en el documento: «Este proceso debe permitir que la ciencia y la innovación se conviertan en motores de competitividad y en herramientas que mejoren la calidad de vida de la población».

Sánchez Calderón enfatiza la importancia de la aplicación práctica del saber: «En el Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación trabajamos con la firme convicción de que el conocimiento y la investigación alcanzan su mayor valor cuando se difunden y aplican en beneficio de todos».

Fortalezas y debilidades del sistema

Al desglosar el índice por dimensiones, se observa que el Perú ha avanzado notablemente en «Propiedad Intelectual», obteniendo el promedio más alto (2,850 sobre 5,000). Esto refleja una creciente cultura de patentes y modelos de utilidad en la última década.

Sin embargo, el talón de Aquiles se encuentra en la dimensión de «Desarrollo y difusión tecnológica», que registró el puntaje más bajo (1,557). Esto indica que, aunque se investiga y se protege la autoría, las instituciones fallan en convertir esos avances en productos comerciales o servicios atractivos para las empresas. Faltan carteras tecnológicas bien estructuradas y estrategias de marketing tecnológico.

El camino a seguir

El informe concluye que es imperativo impulsar políticas diferenciadas. Para las instituciones en niveles inferiores (que representan el 67,2% de la muestra), se requieren acciones estructurales urgentes, como la creación de unidades especializadas y la formación de capital humano básico. Para aquellas en niveles intermedios, el reto es la sostenibilidad financiera y la profesionalización de sus gestores tecnológicos.

Este primer diagnóstico marca un hito para el Sistema Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Sinacti), ofreciendo por primera vez una herramienta objetiva para medir cómo el conocimiento peruano intenta, con dificultades pero con ejemplos de éxito, llegar al mercado.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.