La OMS estima que 1 de cada 6 personas en edad reproductiva afronta esta condición. En el país, la tasa de fecundidad bajó a 1,7 hijos por mujer en 2025.
La planificación familiar y las dinámicas reproductivas en el Perú han experimentado una transformación drástica en las últimas décadas. Según datos del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), el promedio de hijos por mujer en el territorio nacional pasó de 4,6 en 1986 a tan solo 1,7 en 2025. Este descenso no solo refleja cambios socioculturales y decisiones personales, sino que también pone sobre la mesa una realidad médica silenciosa pero creciente: los desafíos relacionados con la fertilidad y la capacidad de concebir.
A nivel global, la Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que 1 de cada 6 personas en edad reproductiva enfrenta problemas de infertilidad en algún momento de su vida. En el contexto peruano, esta condición de salud afecta a un porcentaje que oscila entre el 10% y el 15% de la población en edad fértil. Esto significa que, aproximadamente, 1’500.000 de personas en el país atraviesan dificultades para lograr un embarazo , lo que convierte a la fertilidad en un tema de salud pública que demanda mayor información, prevención y acceso a atención especializada.
Contrario a los mitos históricos que solían estigmatizar o responsabilizar exclusivamente a la mujer frente a la imposibilidad de concebir, la evidencia médica demuestra una distribución equitativa de las causas. Del total de los casos diagnosticados, el 40% está directamente relacionado con factores masculinos, otro 40% se vincula a factores femeninos y el 20% restante corresponde a causas mixtas o que aún no han sido determinadas. Estos datos evidencian la necesidad absoluta de realizar siempre una evaluación integral y simultánea en pareja.
Para la Dra. Jeannette Marchena, médico ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva Auna, las dificultades para concebir no siempre están relacionadas únicamente con la edad o con la mujer. Existen múltiples factores que pueden influir en el proceso, como alteraciones hormonales, baja reserva ovárica, endometriosis, síndrome de ovario poliquístico, problemas en la calidad o cantidad espermática, varicocele y movilidad de los espermatozoides.
La detección temprana resulta crucial para determinar la ruta médica a seguir y maximizar las probabilidades de éxito. “Cuando una pareja no logra un embarazo luego de 12 meses de relaciones sexuales sin protección, o seis meses en mujeres mayores de 35 años, es importante acudir a una evaluación médica para identificar posibles causas y recibir orientación oportuna”, anota la Dra. Jeannette Marchena, médico ginecólogo de la Unidad de Medicina Reproductiva Auna.
Más allá del evidente impacto físico y de los exámenes de diagnóstico, la infertilidad conlleva una fuerte carga psicológica. El proceso suele generar consecuencias emocionales profundas, manifestadas en altos niveles de ansiedad, estrés y frustración dentro de las parejas. Por este motivo, los especialistas coinciden en que el acompañamiento emocional y el soporte psicológico continuo son pilares fundamentales durante el tratamiento.
Afortunadamente, el avance de la medicina reproductiva ofrece hoy en día diversas alternativas de alta tecnología para quienes desean formar una familia. La evaluación inicial para elegir el camino adecuado incluye un análisis exhaustivo de la historia clínica, exámenes de laboratorio, perfiles hormonales, ecografías y un estudio andrológico completo mediante un seminograma. Entre las principales opciones médicas destacan:
- Inseminación intrauterina: Consiste en un procedimiento de baja complejidad donde los espermatozoides previamente seleccionados en laboratorio se colocan directamente en el útero durante el periodo de ovulación de la mujer para aumentar las probabilidades de fecundación.
- Fecundación in vitro (FIV): Es un tratamiento de alta complejidad en el cual los óvulos son extraídos y fecundados con los espermatozoides dentro de un laboratorio especializado. Una vez lograda la fecundación, el embrión resultante es transferido directamente al útero materno.
- ICSI (Inyección Intracitoplasmática de Espermatozoides): Esta técnica de reproducción asistida forma parte avanzada de la FIV. Consiste en la selección microscópica del mejor espermatozoide disponible para introducirlo directamente dentro del óvulo, facilitando la fecundación en casos de factor masculino severo.
- Preservación de la fertilidad: Una alternativa orientada al futuro que se basa en la congelación de óvulos o espermatozoides. Está especialmente indicada para personas que desean postergar la maternidad por razones personales o que deben someterse a tratamientos médicos complejos, como terapias oncológicas, que comprometan su fertilidad.
- Maduración in vitro de ovocitos (MIV): En este procedimiento, los óvulos inmaduros se extraen del ovario y completan su maduración en el laboratorio antes de ser utilizados. Es de gran utilidad para pacientes con síndrome de ovario poliquístico o cuando se requiere evitar la estimulación ovárica convencional.
- Preservación de tejido ovárico: Técnica quirúrgica avanzada que extrae y congela tejido del ovario para su posterior reimplantación. Está diseñada principalmente para pacientes oncológicas antes de iniciar quimioterapia o radioterapia.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





