Las altas temperaturas traen riesgos como deshidratación y parásitos. Descubre cómo proteger a tu mascota este verano con estas recomendaciones clave.

Con la inminente llegada de la temporada estival y el notable incremento de las temperaturas, la dinámica del cuidado animal debe transformarse. Si bien el verano es sinónimo de diversión, para los animales de compañía representa un periodo donde los riesgos para su salud se intensifican considerablemente.

Fenómenos como la deshidratación severa, las quemaduras solares y, sobre todo, el aumento en la frecuencia de infestaciones por pulgas, garrapatas y parásitos internos, son los principales enemigos a combatir durante estos meses. La prevención se convierte en la herramienta más eficaz para garantizar el bienestar de perros y gatos.

Luis Alfredo Chávez, veterinario y jefe técnico comercial de Petmedica y Atrevia, explica que la fisiología animal reacciona de manera distinta al clima. «Las altas temperaturas no solo afectan a las personas, sino también a los animales. Los parásitos externos se reproducen más rápido con el calor, y el contacto constante con áreas verdes o playas aumenta la exposición. Por eso es clave reforzar la prevención antes del verano», detalla el experto.

El peligro invisible: Deshidratación y suelos abrasadores

Uno de los aspectos críticos que a menudo se subestima es la capacidad de pérdida de líquidos en los animales. Durante el verano, un perro o un gato puede llegar a perder hasta un 10% de su peso corporal en agua, únicamente a través de procesos naturales como la evaporación o el jadeo constante. Por ello, resulta fundamental mantener varios bebederos con agua fresca y limpia distribuidos en distintos puntos del hogar para fomentar la ingesta de líquidos.

Asimismo, el entorno físico juega un papel determinante. Los dueños deben asegurar que sus mascotas cuenten con refugio y sombra adecuada, priorizando espacios ventilados y alejados de superficies calientes. Un dato alarmante es que los pisos de cemento o las baldosas expuestas al sol pueden alcanzar temperaturas extremas de hasta 60 °C.

«Un perro expuesto al sol sin protección puede sufrir quemaduras en las almohadillas en apenas cinco minutos», advierte Chávez. Para mitigar estos riesgos, se recomienda evitar los paseos entre las 10 a. m. y las 4 p. m., horario en que la radiación solar es más intensa. Además, hay que prestar especial atención a ciertas razas: «El golpe de calor es una de las emergencias veterinarias más comunes en verano. Las razas braquicéfalas, como los bulldogs o pugs, son especialmente vulnerables», detalla el especialista.

Guerra contra los parásitos: Un escudo de protección

El calor no solo agota a las mascotas, sino que acelera el ciclo de vida de amenazas biológicas. Pulgas, garrapatas y mosquitos proliferan rápidamente en verano. La estrategia recomendada por los especialistas es el refuerzo del control antiparasitario.

«Reforzar el uso de tabletas antiparasitarias es esencial. No basta con administrar un producto una sola vez; la prevención debe ser constante», subraya Chávez. El control debe ser integral, abarcando tanto parásitos externos como internos, y debe mantenerse durante todo el año, cobrando especial importancia ahora que las altas temperaturas favorecen su aparición.

La parasitosis interna es un riesgo silencioso que puede producir anemia, ya que algunos parásitos generan pérdida de sangre en el intestino, dañan la mucosa y reducen la absorción de nutrientes esenciales. Esta afección puede volverse severa, haciendo de la desparasitación periódica una acción fundamental para evitar cuadros anémicos y proteger la salud general del animal.

Revisiones veterinarias: La mejor inversión

Para cerrar el círculo de protección, las revisiones veterinarias preventivas son obligatorias. El chequeo debe ser periódico e incluir una evaluación de la piel, control del peso corporal, actualización del esquema de vacunación y una revisión general.

«Detectar a tiempo una infestación parasitaria puede evitar complicaciones graves como anemia o desnutrición. Además, algunos parásitos zoonóticos pueden transmitirse a las personas, especialmente a niños y adultos mayores», agrega Chávez.

El mensaje final para los propietarios es claro: la salud de la mascota impacta directamente en la salud del hogar. «Una mascota desparasitada es una mascota sana y una familia protegida», enfatiza Luis Alfredo Chávez. Se recomienda el uso de productos de acción prolongada, como tabletas masticables que brindan protección por hasta 3 meses, reduciendo el riesgo de infestaciones y favoreciendo una convivencia saludable.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.