El histórico proyecto Tiroides Móvil regresa al Perú para evaluar la deficiencia de yodo en zonas vulnerables y garantizar la salud de gestantes y niños.

La salud pública en el Perú marca un nuevo hito con el retorno de una iniciativa que transformó la vida de miles de familias en el siglo pasado. El proyecto «Tiroides Móvil 2.0» ha vuelto a recorrer el territorio nacional con el firme propósito de salvaguardar el bienestar de las poblaciones más vulnerables y evaluar la sostenibilidad de un logro alcanzado hace casi tres décadas: la eliminación de la deficiencia de yodo como un problema de salud pública.

Para entender la magnitud de este esfuerzo, es necesario retroceder a la década de los 80. En aquel entonces, el país no solo lidiaba con una severa crisis económica, sino también con una alta prevalencia de trastornos tiroideos causados por la falta de yodo, especialmente en las zonas rurales de la sierra y la selva. Esta carencia nutricional no es un tema menor, ya que puede derivar en condiciones graves como el bocio, el cretinismo y el retraso mental durante el desarrollo infantil. Ante este panorama, el Ministerio de Salud creó en su momento el Programa Nacional para el Control el Bocio y el Cretinismo Endémicos.

Aquel programa histórico, que estuvo bajo la dirección del doctor Eduardo Pretell, destacado médico endocrinólogo peruano y referente internacional en salud pública, implementó medidas inmediatas como la inyección de aceite yodado y el fomento del consumo de sal yodada. El componente más innovador fue, precisamente, el «Tiroides Móvil»: un vehículo equipado con especialistas capaces de realizar ecografías y recolectar muestras en los pueblos más remotos. Gracias a este despliegue, Perú logró eliminar el problema de la deficiencia de yodo en 1996.

Hoy, la versión 2.0 de este proyecto surge como una necesidad científica y social. Bajo la dirección actual del Dr. Pretell, esta nueva etapa es el resultado de un esfuerzo colaborativo entre el Centro Nacional de Alimentación, Nutrición y Vida Saludable (Cenan) del Instituto Nacional de Salud, y el Instituto de investigaciones de la Altura de la Universidad Peruana Cayetano Heredia. La iniciativa cuenta además con el respaldo del Iodine Global Network y la compañía Merck Perú.

Sobre la importancia de dar continuidad a este trabajo, el Dr. Alejandro Beltrán, Medical Manager de Merck Perú, destacó: “Este proyecto nos permite continuar el legado del Dr. Pretell y contribuir activamente con la salud tiroidea en las regiones del país. Nuestro propósito es que más peruanos accedan a un diagnóstico temprano y gratuito, promoviendo la prevención y el bienestar integral”.

El recorrido del «Tiroides Móvil 2.0» comenzó a mediados de octubre y tiene previsto culminar en diciembre de 2025. El equipo médico se enfoca en evaluar a la población infantil y recolectar muestras de sal y orina para analizar sus niveles de yodo, replicando la metodología que fue exitosa en el pasado pero con tecnología actualizada. Uno de los grupos prioritarios en esta intervención son las mujeres gestantes, pues los trastornos de la tiroides durante el embarazo pueden tener consecuencias irreversibles en el desarrollo fetal.

Los datos que se obtengan durante estas semanas de trabajo de campo no solo servirán para el diagnóstico inmediato, sino que serán fundamentales para que el Estado peruano pueda actualizar sus políticas de salud. El objetivo final es garantizar que la protección contra la deficiencia de yodo sea permanente y que los beneficios de la coordinación multiinstitucional lleguen a quienes más lo necesitan, combinando investigación científica de alto nivel con educación y acceso gratuito a la salud.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.