La Universidad de Lima presenta a un can cibernético con tecnología Lidar para mapear y preservar monumentos históricos en riesgo sin peligro humano.

En el corazón de una ciudad que respira historia, la innovación tecnológica ha encontrado un nuevo guardián de cuatro patas metálicas. No tiene pelaje ni ladra, pero su capacidad para «ver» a través de la oscuridad y los escombros está marcando un antes y un después en la conservación de nuestra memoria urbana. Se trata de Alqo (perro en quechua), un robot de última generación que se ha sumado oficialmente a las tareas de recuperación del patrimonio histórico del Centro de Lima.

FOTO: Universidad de Lima

Este lanzamiento se produce en un contexto especial: el marco de los 491 años de la fundación de la ciudad. La Universidad de Lima, a través de su Centro de Sostenibilidad y la Carrera de Ingeniería Civil, ha integrado a este robot en cerca de 50 proyectos de digitalización. Esta labor se realiza en estrecha coordinación con el Programa Municipal para la Recuperación del Centro Histórico de Lima (Prolima) y el Cabildo Metropolitano de Lima.

Un explorador de alta precisión en terrenos difíciles

Alqo es mucho más que una máquina móvil; es una estación de datos sobre patas que puede operar en condiciones donde los humanos estarían en riesgo. Equipado con sensores Lidar (Light Detection and Ranging) y sistemas de captura de alta precisión, este can cibernético puede desplazarse por espacios estrechos, escalar superficies irregulares y funcionar perfectamente en lugares sin iluminación.

«La incorporación de Alqo representa un hito en los procesos de levantamiento de información patrimonial. Su uso amplía de manera significativa las capacidades técnicas del registro y, al mismo tiempo, reduce los riesgos para el equipo humano», explica Ana Luna Torres, docente de la Carrera de Ingeniería Civil de la Universidad de Lima. En lugar de un olfato biológico, el robot utiliza sensores que leen el espacio y capturan información clave en tiempo real, generando imágenes y videos de alta calidad.

Del escaneo a la realidad digital

El proceso técnico que lidera Alqo es fascinante. A partir de sus recorridos por criptas, bóvedas y estructuras centenarias, el robot genera «nubes de puntos». Estos datos crudos son procesados por especialistas para transformarlos en modelos 3D, modelos BIM, recorridos virtuales y propuestas de intervención técnica.

De acuerdo con la docente Luna Torres, estas herramientas han permitido una optimización de recursos sin precedentes. Levantamientos de información que antes podían tomar años de trabajo de campo hoy se completan en apenas unos meses, combinando el procesamiento digital especializado con la agilidad del robot. Además de Alqo, el equipo utiliza escáneres láser, drones y cámaras multiespectrales para complementar la tarea.

FOTO: Universidad de Lima

Primeras misiones: el arco del puente y más allá

La primera gran tarea de Alqo será un viaje al pasado en el Arco del Puente. Este símbolo histórico, construido originalmente en el siglo XVI, fue destruido por un incendio el 13 de abril de 1879. El robot ayudará en el registro y levantamiento de información de este sitio, sentando las bases para intervenir otros espacios emblemáticos como el Molino de Aliaga y el antiguo Hospital de San Andrés.

El trabajo no se detiene allí. Otros proyectos incluyen monumentos y esculturas en plazas icónicas como Bolognesi, Dos de Mayo, San Martín y el Parque Universitario. Asimismo, gracias al convenio con el Cabildo Metropolitano de Lima, se está realizando un trabajo integral en monumentos religiosos. Esto incluye el mantenimiento, la restauración y la creación de modelos detallados de la Catedral de Lima, el Palacio Arzobispal y la Iglesia del Sagrario.

FOTO: Universidad de Lima

El valor del legado digital y la formación profesional

Uno de los mayores aportes de esta iniciativa es la prevención. Los modelos 3D detallados de estructuras como las bóvedas y altares de la Catedral permiten darles seguimiento y evitar su pérdida total ante emergencias como sismos o incendios.

Además del impacto tecnológico, el proyecto tiene un fuerte componente educativo. Estudiantes, practicantes y docentes participan activamente tanto en las labores de campo con Alqo como en el gabinete digital. Ronny Fischer, director del Centro de Sostenibilidad de la Universidad de Lima, destaca que esta iniciativa promueve el voluntariado estudiantil y permite que los alumnos comprendan la dimensión histórica y social del patrimonio que están modelando. Con más de cincuenta proyectos activos, este modelo de conservación se consolida como un referente regional en la intersección entre innovación y sostenibilidad.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.