Tres investigadoras peruanas de la Universidad de Lima desarrollan proyectos innovadores que unen saberes ancestrales, psicología y nanotecnología para el país.

En el marco del Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, que se conmemora cada 11 de febrero, el panorama de la investigación en el Perú revela tanto desafíos como avances significativos. Actualmente, la participación femenina en el ámbito científico nacional sigue siendo minoritaria, representando apenas el 34 % del total de investigadores en el Registro Nacional Científico, Tecnológico y de Innovación Tecnológica (Renacyt), con un total de 4.647 mujeres registradas. Esta cifra se alinea con la tendencia global reportada por la UNESCO, donde solo el 30 % de las personas dedicadas a la investigación son mujeres.

A pesar de estas brechas, el Instituto de Investigación Científica de la Universidad de Lima ha impulsado en los últimos cinco años 176 proyectos liderados por mujeres, con una inversión superior a los 11,8 millones de soles. Tres de estas investigaciones destacan por su capacidad de traducir el conocimiento científico en soluciones concretas para la sociedad peruana.

Matemática ancestral y neurotecnología

Una de las innovaciones más fascinantes es la liderada por Rosario Guzmán Jiménez, investigadora y coordinadora de la Oficina de Grados y Títulos de la Carrera de Ingeniería de Sistemas. Su estudio analiza el impacto del método ancestral Yupana Inka Tawa Pukllay (YITP) en el aprendizaje aritmético, utilizando una perspectiva que combina lo cognitivo con lo cultural.

Para medir los resultados con precisión científica, el equipo empleó tecnología de eye-tracking, un dispositivo que registra los movimientos oculares para observar el funcionamiento cerebral de estudiantes de humanidades. Según explicó la investigadora: “Los resultados mostraron que, en apenas tres semanas, los estudiantes que inicialmente miraban el tablero de forma dispersa y confusa mejoraron la identificación de patrones relevantes y adoptaron estrategias visuoespaciales más eficientes”.

Este hallazgo no solo tiene relevancia pedagógica, sino también médica. El equipo está explorando aplicaciones con neurólogos para usar el método YITP en pacientes que han recibido radioterapia, buscando contribuir a la generación de nuevas sinapsis. No obstante, Guzmán advierte sobre la necesidad de fomentar vocaciones científicas desde la infancia: “En el Perú, falta trabajar el empoderamiento de niñas que quieren dedicarse a la investigación, pero no se atreven”.

Psicología frente al cambio climático

Por otro lado, la crisis ambiental es abordada desde la Facultad de Psicología por Karla Uribe Bravo, investigadora y jefa de práctica, quien analizó cómo el uso de redes sociales influye en la acción colectiva contra el cambio climático en jóvenes de Lima Metropolitana. La investigación determinó que la virtualidad no siempre se traduce en hechos.

El estudio concluye que cuando el problema ambiental se percibe como algo lejano, la motivación decae; sin embargo, la disposición a actuar crece cuando se siente como una urgencia cercana. Ante la vulnerabilidad del Perú frente a este fenómeno, Uribe subraya que la curiosidad es el motor principal de su trabajo: “Investigar no tiene género. Lo que se necesita es curiosidad y aprovechar las oportunidades”.

Nanotecnología a partir de residuos textiles

Finalmente, la sostenibilidad y la salud se encuentran en el proyecto de Lizbet León, docente de la Carrera de Ingeniería Industrial, quien transforma residuos de algodón en hidrogeles magnéticos para fines biomédicos. Mediante procesos fisicoquímicos, su equipo extrae celulosa para crear parches capaces de liberar fármacos de forma controlada mediante estímulos externos.

“Estos hidrogeles podrían funcionar de manera similar a parches biomédicos, ya que su estructura permite absorber fluidos y liberarlos de forma controlada”, detalla León, resaltando que la clave está en no tener miedo a postular a becas y proyectos para avanzar en la carrera científica. Estas tres historias demuestran que, cuando la innovación conecta el pasado con la tecnología, el impacto social es real.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.