El Instituto Nacional de Salud del Niño de San Borja implementa un sistema personalizado que reduce el tiempo de examen y los riesgos de sedación, logrando atender a 300 pacientes adicionales.

El Instituto Nacional de Salud del Niño San Borja (INSN San Borja) ha dado un paso trascendental en la atención pediátrica especializada con la implementación de un innovador Programa de Atención Personalizada en Resonancia Magnética. Esta iniciativa, que nació como un plan piloto en diciembre de 2025, busca transformar la experiencia de los pacientes más pequeños al reducir significativamente los tiempos de exposición y la necesidad de aplicar sedantes durante los estudios de imágenes.

El corazón de este programa radica en la personalización extrema de cada procedimiento. A diferencia de los protocolos estándar, este enfoque permite adaptar el examen según la patología específica de cada niño, evitando secuencias de imágenes innecesarias que solo prolongan la estancia del menor dentro del resonador. Esto es vital, considerando que la sobreexposición a estudios de diagnóstico que implican radiación constituye un factor de riesgo para el desarrollo de enfermedades cancerígenas, especialmente en organismos en pleno crecimiento.

FOTO; INSN-SB

Eficiencia diagnóstica y seguridad

La doctora Cinthya Bazán, jefa del Servicio de Imágenes, explica que el programa permite direccionar el estudio de forma precisa hacia la condición clínica del paciente. «Un paciente puede tener indicación de cuatro estudios, pero nosotros (en Imágenes) lo podemos trabajar por separado y hacer este procedimiento con menor tiempo de irradiación para el paciente», detalló la especialista.

Esta metodología no solo protege la salud a largo plazo del niño, sino que optimiza el flujo de trabajo en un centro que es netamente quirúrgico. Al reducir el tiempo de las secuencias, se disminuye la ansiedad del menor y, por ende, la frecuencia con la que se debe recurrir a la sedación para mantener al paciente inmóvil durante la captura de imágenes.

Para lograr este nivel de precisión, el instituto cuenta con un radiólogo especialista capacitado y asignado exclusivamente para la evaluación previa de cada caso. Este profesional determina qué secuencias exactas requiere el menor para un diagnóstico certero. Sobre esto, la doctora Cinthya Bazán precisó: «No es lo mismo solicitar una resonancia magnética a un paciente con epilepsia que a uno con sospecha de fractura o que ha sufrido un infarto. Cada caso requiere secuencias distintas y eso es lo que evaluamos antes del examen».

Impacto en la lista de espera

El éxito del programa ya se refleja en las estadísticas del servicio. Habitualmente, el Servicio de Imágenes realiza un promedio de 315 resonancias magnéticas al mes. Sin embargo, gracias a la mayor fluidez y al incremento del rendimiento en las salas de resonancia, en los últimos tres meses se ha logrado atender a 300 pacientes adicionales que se encontraban en lista de espera.

Este avance ha sido posible gracias a la cooperación internacional. La doctora Bazán destacó que la iniciativa contó con el apoyo de la Radiological Society of North America (Rsna), institución que ha brindado capacitación constante a los radiólogos del instituto desde el año pasado. Este acompañamiento técnico ha sido fundamental para rediseñar los procesos internos y establecer un nuevo flujo de trabajo que prioriza la respuesta directa a las necesidades del cirujano o especialista tratante.

Con informes dirigidos y estudios más breves, el INSN San Borja no solo mejora su capacidad de respuesta ante la demanda de la población, sino que eleva los estándares de seguridad para los niños peruanos que requieren tecnología de punta para recuperar su salud.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.