Un estudio de Mayo Clinic revela que el uso de abemaciclib reduce en un 15,8 % el riesgo de muerte en pacientes con cáncer de mama de alto riesgo en etapa inicial.
El campo de la oncología ha marcado un hito histórico que no se veía en las últimas dos décadas. Investigadores de Mayo Clinic, en colaboración con centros internacionales, han presentado los resultados del ensayo clínico de fase 3 monarchE, los cuales demuestran que el medicamento abemaciclib, comercializado como Verzenio, mejora significativamente la supervivencia de personas diagnosticadas con cáncer de mama en etapa inicial y de alto riesgo.
Este avance es particularmente relevante porque se enfoca en el subtipo más común de esta enfermedad: el cáncer de mama con receptor hormonal positivo (HR+) y receptor 2 del factor de crecimiento epidérmico humano negativo (HER2-). Este perfil abarca aproximadamente el 70 % de todos los diagnósticos de cáncer de mama a nivel global. Los participantes del estudio no solo presentaban este subtipo, sino que también mostraban afectación en al menos un ganglio linfático axilar, un factor clínico que históricamente se asocia con una mayor probabilidad de que el cáncer regrese.
Un cambio en el estándar de tratamiento
El estudio, cuyos resultados fueron publicados en la prestigiosa revista «Annals of Oncology«, incluyó a más de 5.600 pacientes distribuidos en más de 600 centros de investigación de 38 países. La metodología consistió en administrar dos años de tratamiento con abemaciclib en combinación con la terapia endocrina convencional. Los datos finales revelaron una reducción del riesgo de muerte del 15,8% en comparación con aquellos pacientes que solo recibieron la terapia endocrina de manera aislada.
«Esta es la primera terapia que prolonga, de manera significativa, la supervivencia de esta población de pacientes en más de dos décadas», afirma el doctor Matthew Goetz, M.D., oncólogo clínico de mama en el Centro Oncológico Integral de Mayo Clinic y coautor de la investigación. El especialista destaca que la integración de este fármaco al esquema estándar no solo disminuye las recurrencias, sino que impacta directamente en la probabilidad de fallecimiento por esta patología.
¿Cómo funciona el abemaciclib?
A diferencia de los tratamientos tradicionales, el abemaciclib pertenece a una clase de fármacos conocidos como inhibidores de CDK4/6. Su función principal es bloquear proteínas específicas que son fundamentales para que las células cancerosas puedan dividirse y multiplicarse sin control.
«El abemaciclib ha sido desarrollado para tratar el cáncer de mama con receptor de estrógeno positivo de manera diferente a la quimioterapia, al ralentizar la proliferación de las células cancerosas», explica el doctor Goetz. Según el experto, los beneficios observados inicialmente en la reducción de recaídas se han traducido ahora en una mejora de la supervivencia global, que es el indicador más crítico para la calidad de vida de los pacientes.
Resultados a largo plazo y esperanza futura
Uno de los hallazgos más alentadores del ensayo monarchE es la durabilidad del efecto. Tras un seguimiento de siete años, se observó que un 32% menos de pacientes experimentaron la diseminación de la enfermedad en el grupo que tomó el fármaco, en comparación con el grupo de control. Esto sugiere que el efecto protector del medicamento persiste incluso mucho tiempo después de haber finalizado el tratamiento activo de dos años.
Aunque la mayoría de los pacientes con el subtipo HR+/HER2- suelen tener pronósticos favorables, aquellos con tumores grandes o afectación ganglionar siempre han representado un desafío médico por su alta tasa de recurrencia. Con esta aprobación de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA), el abemaciclib se consolida como el nuevo estándar de cuidado para este grupo de alto riesgo.
Los investigadores continuarán con el seguimiento de los participantes para determinar si la brecha de beneficio en la supervivencia se amplía con el paso de los años, consolidando así una nueva era en la lucha contra el cáncer de mama.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
Imagen creada con Gemini





