Tecnología peruana monitorea en tiempo real las quebradas de la Cordillera Blanca para proteger a la población ante huaicos y movimientos en masa críticos.

El Gobierno del Perú ha dado un paso decisivo en la gestión de riesgos de desastres naturales mediante la implementación de tecnología de vanguardia en la región Áncash. A través del Ministerio del Ambiente (Minam) y el Instituto Geofísico del Perú (IGP), se ha puesto en marcha un avanzado sistema de monitoreo diseñado específicamente para emitir alertas tempranas en cinco quebradas de alto riesgo ubicadas en la Cordillera Blanca. Esta iniciativa busca transformar la manera en que el país enfrenta los peligros geodinámicos, priorizando la prevención y el uso de la ciencia para salvaguardar la vida de miles de ciudadanos.

La puesta en funcionamiento de este sistema, denominado Sistema de Monitoreo de Flujos para la Generación de Alertas «MOFU_IGP», representa un hito en la innovación tecnológica local. El sistema permitirá supervisar en tiempo real el comportamiento de las quebradas Cojud y Casca-Llaca en el distrito de Independencia (Huaraz); Llullan en la provincia de Huaylas (Caraz); Mancos-Tinco en las provincias de Yungay y Carhuay; y Llanganuco en Yungay. Estas zonas han sido históricamente vulnerables a eventos como flujos de detritos y movimientos en masa, lo que hace que esta vigilancia constante sea vital para la seguridad regional.

Ciencia y tecnología al servicio de la vida

Durante la ceremonia de presentación, la ministra del Ambiente, Nelly Paredes del Castillo, enfatizó la importancia de integrar el conocimiento científico en las políticas públicas de seguridad. Según la titular del Minam, esta herramienta no solo detecta el peligro, sino que genera información valiosa que permite a las autoridades actuar con rapidez antes de que ocurra una tragedia. “Esta iniciativa forma parte de la apuesta del Gobierno por incorporar ciencia, tecnología e innovación en la gestión del riesgo de desastres, priorizando la protección de la vida y la seguridad de la ciudadanía”, indicó Nelly Paredes del Castillo, ministra del Ambiente.

Por su parte, el Dr. Hernando Tavera, jefe institucional del Instituto Geofísico del Perú (IGP), explicó que la infraestructura técnica del sistema es robusta y está adaptada a las condiciones extremas de la geografía peruana. El MOFU_IGP está compuesto por sensores especializados de movimiento que tienen la capacidad de operar de forma ininterrumpida, tanto de día como de noche. Además, cuenta con sensores de altitud de flujos desarrollados íntegramente por el equipo de expertos del IGP, lo que garantiza una medición precisa de cualquier anomalía en el cauce de las quebradas.

Un esfuerzo conjunto para la prevención

La implementación de este sistema no es un esfuerzo aislado, sino que viene respaldado por un convenio de cooperación interinstitucional entre el IGP y el Gobierno Regional de Áncash (GORE Áncash). Este acuerdo asegura que la tecnología esté acompañada de una logística eficiente para la difusión de la información. Como parte del convenio, se ha dispuesto la instalación de 32 equipos de difusión compuestos por receptores y bocinas, con una inversión aproximada de S/ 87.456.

Estos dispositivos de sonido se activarán directamente desde el COER Áncash, alertando a las poblaciones asentadas en las zonas de mayor exposición ante la inminencia de un huaico o aluvión. El Dr. Hernando Tavera, jefe institucional del IGP, subrayó la utilidad práctica de esta red: “Esta herramienta tecnológica contribuirá a generar información para la prevención del riesgo de desastres. Asimismo, facilitará la toma de decisiones de las autoridades ante eventos como huaicos, aluviones o deslizamientos”.

Además de la provisión de equipos, el IGP asumirá la responsabilidad técnica de mantener todo el sistema operativo y brindará asistencia técnica constante al Gobierno Regional. Esto incluye el procesamiento de datos y la capacitación necesaria para que las alertas lleguen de manera clara y oportuna a los beneficiarios.

La jornada concluyó con una demostración práctica del funcionamiento del sistema en el Campo Santo de Yungay, un lugar de profunda significancia histórica para la gestión de desastres en el Perú. En dicho evento participaron autoridades locales como José Romero, presidente de la Mancomunidad Municipal Hatun Huaylas, reafirmando el compromiso de todos los niveles de gobierno con la resiliencia climática y la seguridad ciudadana.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.