Esta semana, el pediatra y neonatólogo Enrique Gómez escribe sobre cómo la incorporación de controles médicos periódicos, una nutrición balanceada y la vacunación materna reducen drásticamente los riesgos en el recién nacido.
La reducción de la mortalidad infantil y cuidar la salud materna es posible con acciones concretas que ustedes, como madres, padres y familias, pueden ir incorporando paso a paso en su vida diaria.[1] Esto no significa buscar perfección, sino incorporar hábitos y controles que realmente cambian el pronóstico. Estas estrategias no solo salvan vidas, también hacen que el embarazo, el parto y los primeros años sean más seguros y saludables para toda la familia.[1]
Hoy siguen muriendo entre 4,8 y 4,9 millones de niños menores de 5 años cada año en el mundo, sobre todo por causas prevenibles como infecciones, complicaciones del parto y prematuridad.[1][2] Desde 1990, la mortalidad infantil se ha reducido aproximadamente un 60%, gracias a una mejor nutrición, más vacunación y mejor atención durante el embarazo y el nacimiento.[1]
Una verdadera educación materna
La educación materna no es solo “tener títulos”; se traduce en saber cuándo consultar, comprender indicaciones médicas y tomar decisiones informadas sobre salud, alimentación y vacunas.[3]
Estudios globales muestran que cada año adicional de escolaridad de la madre se asocia con alrededor de un 3% menos riesgo de muerte antes de los 5 años para sus hijos.[3] Esto significa que apoyar a las niñas y mujeres para que completen al menos la educación secundaria puede reducir en torno a un 30% la mortalidad infantil en comparación con madres sin escolaridad.[3][4]
Control prenatal: herramienta clave
El control prenatal –es decir, las visitas a revisiones de la gestante con personal de salud- permite detectar a tiempo problemas como presión alta, anemia, diabetes gestacional, infecciones y restricción del crecimiento del bebé.[5] Una revisión de varios estudios encontró que las mujeres que acudieron a controles prenatales redujeron en aproximadamente un 34% a 39% el riesgo de muerte neonatal en comparación con quienes no tuvieron controles.[5][6]
Además, cumplir con varias visitas (idealmente ocho o más en el esquema actual) se asocia con menos partos prematuros, menos complicaciones graves y más partos atendidos por personal capacitado, lo que protege tanto a la madre como al recién nacido.[6][7] La diferencia importa: un esquema de al menos ocho contactos puede reducir las muertes perinatales hasta en 8 por cada 1.000 nacimientos en comparación con solo cuatro visitas.
Nutrición, proteína y suplementos: alimentación adecuada
Una alimentación adecuada en el embarazo, rica en proteínas de buena calidad (huevos, legumbres, lácteos, carne, pescado), hierro, ácido fólico, y vitaminas y minerales, ayuda a prevenir anemia, bajo peso al nacer y algunas malformaciones.[8][9]
La suplementación con hierro y ácido fólico durante el embarazo ha demostrado reducir la anemia materna a la mitad y disminuir en alrededor de un 16% la frecuencia de bajo peso al nacer.[8][10] En contextos donde la anemia es frecuente, un estudio mostró que los hijos de madres que recibieron hierro y ácido fólico durante el embarazo tuvieron un 31% menos de mortalidad hasta los 7 años, comparados con los que no recibieron estos suplementos.[10]
En la práctica, una alimentación variada, rica en proteínas de calidad, hierro y folato, más el suplemento indicado por el equipo de salud, es una de las intervenciones más alcanzables y poderosas.
Un embarazo con actividad física
La actividad física moderada (por ejemplo, caminar a paso ligero, nadar suave, ejercicio prenatal guiado) es segura en la mayoría de los embarazos normales y aporta beneficios tanto para la madre como para el bebé.[11][12]
Las guías recomiendan al menos 150 minutos a la semana de ejercicio moderado, lo que ayuda a disminuir el riesgo de diabetes gestacional (disminución de 38%), preeclampsia (disminución de 41%), cesárea y depresión posparto, todas condiciones que aumentan la morbilidad y la mortalidad materno‑infantil.[11][12]
Siempre es importante conversar con el profesional de salud antes de iniciar o intensificar el ejercicio, especialmente si hay enfermedades previas o un embarazo de alto riesgo.[12]
Vacunas para madres y bebés
Las vacunas protegen a la madre, al feto y luego al recién nacido frente a infecciones que pueden ser mortales, como tétanos, influenza, tosferina y más adelante sarampión, neumonía o diarreas graves.[13][14]
La Organización Mundial de la Salud estima que la inmunización evita entre 3,5 y 5 millones de muertes cada año, muchas de ellas en la infancia.[13][15] Un análisis reciente mostró que la vacunación frente a 14 enfermedades ha contribuido a reducir en alrededor de un 40% las muertes infantiles en los últimos 50 años a nivel mundial, con un impacto especialmente grande en bebés menores de un año.[16]
Saber identificar los signos de alerta
La “alfabetización en salud” es la capacidad de entender información médica básica (por ejemplo, indicaciones de medicamentos, resultados de exámenes, signos de alarma) y usarla para tomar decisiones.[17] En algunos estudios, alrededor del 70% de las madres evaluadas presentaba baja alfabetización en salud, lo que se relaciona con menos controles prenatales, más complicaciones y mayor riesgo de mortalidad materno‑infantil.[17]
Saber reconocer signos de alarma –como sangrado vaginal, dolor de cabeza intenso con visión borrosa, falta de movimiento fetal, fiebre alta, dificultad para respirar en el recién nacido, labios morados, convulsiones o rechazo total del alimento– se asocia con consultas más tempranas y menor mortalidad.[18] La falta de conocimiento de estos signos y el retraso en buscar atención son factores clave en muchas muertes maternas, que en un 80% se deben a complicaciones del embarazo y del parto, muchas de ellas prevenibles.[18]
Recomendaciones para el día a día
- Valorar la educación de las niñas y las mujeres: completar la secundaria y continuar estudiando cuando sea posible protege la salud de las futuras madres y de sus hijos.[3]
- Iniciar el control prenatal temprano (idealmente en el primer trimestre) y asistir a todas las citas programadas, incluso si “todo parece ir bien”.[5][6]
- Mantener una alimentación variada: incluir diariamente fuentes de proteína (huevos, legumbres, lácteos, carnes, pescado), frutas y verduras de colores, cereales integrales y grasas saludables.[8][9]
- Tomar los suplementos indicados (hierro, ácido fólico y vitaminas prenatales) exactamente como los recete el profesional de salud, sin suspenderlos por cuenta propia.[8][10]
- Realizar al menos 150 minutos a la semana de actividad física moderada aprobada por su equipo de salud, adaptada al trimestre de embarazo y a cómo se siente la madre.[11][12]
- Mantener al día las vacunas recomendadas para la madre (por ejemplo, tétanos, influenza, tosferina) y luego seguir el calendario de vacunación del bebé sin atrasos.[13][16]
- Conversar en familia sobre los signos de alarma en el embarazo y en el recién nacido, y acordar qué hacer y a dónde acudir en caso de presentarse.[18][17]
- Buscar información de fuentes confiables (personal de salud, materiales de hospitales, ministerios de salud, OMS) y preguntar siempre que algo no se entienda; no hay preguntas “tontas” cuando se trata de la salud de la madre y del bebé.[17][1]
Cada pequeño paso cuenta: ustedes no tienen que hacerlo perfecto, sino avanzar, con apoyo, hacia un embarazo más seguro y un mejor inicio de la vida para sus hijos.
REFERENCIAS
- https://www.who.int/news-room/fact-sheets/detail/child-mortality-under-5-years
- https://www.chop.edu/vaccine-education-center/science-history/global-immunization/diseases-and-vaccines-world-view
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8363948/
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/3070762/
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6296103/
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC6743758/
- https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/16549716.2017.1328796
- https://asphn.org/wp-content/uploads/2017/10/Maternal-Nutrition-and-Infant-Mortality.pdf
- https://academic.oup.com/epirev/article/32/1/5/492553
- https://www.sciencedaily.com/releases/2009/10/091028112800.htm
- https://www.cedars-sinai.org/stories-and-insights/healthy-living/exercise-during-pregnancy
- https://www.acog.org/womens-health/faqs/exercise-during-pregnancy
- https://www.who.int/news-room/facts-in-pictures/detail/immunization
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC8677503/
- https://iris.who.int/bitstream/handle/10665/376449/PMC10976869.pdf?sequence=1
- https://www.who.int/news/item/24-04-2024-global-immunization-efforts-have-saved-at-least-154-million-lives-over-the-past-50-years
- https://www.linkedin.com/pulse/how-health-literacy-has-power-impact-maternal-infant-urlwe
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC10205383/
- https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/padr.12467
- https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/38562199/
- https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/73/wr/mm7343a4.htm
- https://pure.johnshopkins.edu/en/publications/global-vaccine-coverage-and-childhood-survival-estimates-19902019
- https://www.cdc.gov/global-immunization/fast-facts/index.html
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC3643076/pdf/GHA-6-20343.pdf
- https://www.prb.org/resource/child-mortality-decreases-globally-and-immunization-coverage-increases-despite-unequal-access/
- https://www.thelancet.com/journals/lancet/article/PIIS0140-6736(24)00850-X/fulltext
- https://adc.bmj.com/content/100/Suppl_1/S34
- https://www.facebook.com/WHOAFRO/posts/vaccines-save-between-4-and-5-million-lives-every-yearthey-protect-children-fami/981804837459903/
- https://pmc.ncbi.nlm.nih.gov/articles/PMC4757942/
- https://www.facebook.com/unitednationsfoundation/posts/did-you-know-vaccines-save-more-than-4-million-lives-every-year-they-protect-ent/1135612964788603/
Imagen principal generada con Gemini






