La histórica operación científica de la NASA y el Sernanp empleará tecnología de radar avanzada para evaluar la salud de glaciares, humedales y bosques amazónicos.
El Perú se convertirá en el escenario de una de las operaciones científicas más avanzadas a nivel global. A través de un esfuerzo conjunto entre el Servicio Nacional de Áreas Naturales Protegidas por el Estado (Sernanp) —organismo adscrito al Ministerio del Ambiente—, la Comisión Nacional de Investigación y Desarrollo Aeroespacial (Conida) y la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio (NASA), se ejecutarán vuelos de alta precisión durante el 2026.
El objetivo de este ambicioso proyecto es estudiar de cerca las transformaciones que experimentan diversos ecosistemas estratégicos de importancia mundial, incluyendo áreas críticas que van desde los densos bosques inundables de nuestra Amazonía hasta los majestuosos glaciares de la cordillera de los Andes.

Esta colaboración se enmarca dentro de la misión satelital Nisar, una iniciativa tecnológica de vanguardia que busca revolucionar la forma en que entendemos el cambio ambiental. Las coordinaciones científicas para hacer viable este despliegue en territorio peruano comenzaron a gestarse en agosto del 2024 y lograron consolidarse firmemente a lo largo del 2025, mediante múltiples reuniones técnicas que involucraron a especialistas internacionales y expertos de Conida.
Tecnología que desafía el clima y las nubes
El gran elemento innovador de este proyecto radica en las herramientas tecnológicas que se desplegarán sobre el territorio nacional. En las operaciones programadas se utilizará un sensor aerotransportado de radar de apertura sintética (SAR), denominado Uavsar. Esta herramienta posee características muy similares a los equipos que incorpora el propio satélite Nisar, el cual fue puesto en órbita en el 2025 tras un exhaustivo proceso de desarrollo conjunto de más de diez años entre la NASA y la Organización de Investigación Espacial de la India (ISRO).
A diferencia de los instrumentos ópticos tradicionales que observan nuestro planeta mediante luz visible y que se ven severamente limitados por las condiciones meteorológicas, el sensor Uavsar y el satélite Nisar tienen la increíble capacidad de atravesar densas capas de nubes, neblina, tormentas y humedad atmosférica compleja. Esta particularidad técnica resulta sumamente relevante y crucial para monitorear regiones geográficas difíciles como la Amazonía peruana, donde la cobertura nubosa suele ser constante y espesa durante gran parte del año.
Un recorrido por áreas naturales protegidas
El despliegue de los vuelos de investigación científica abarcará una red de espacios geográficos clave para la conservación y la ciencia en el Perú. Las rutas programadas incluyen observaciones detalladas sobre la Reserva Nacional Pacaya Samiria ubicada en Loreto, la Concesión de Conservación Los Amigos, y la Reserva Nacional de Tambopata en Madre de Dios. Asimismo, la misión realizará mediciones sobre la Reserva Comunal El Sira —que comparte territorio entre Huánuco, Pasco y Ucayali—, el Santuario Histórico de Machupicchu en Cusco y el Parque Nacional Huascarán en la región Áncash.
Cada una de estas locaciones cumplirá un rol específico dentro de la investigación para entender la respuesta de la naturaleza ante las presiones climáticas actuales. Con respecto al valor de estos datos, especialistas vinculados al proyecto señalaron: “La información que se obtenga será clave para comprender cómo nuestros bosques, humedales y glaciares están respondiendo al incremento de temperatura global”.

Laboratorios naturales y análisis ambiental
La Reserva Nacional Pacaya Samiria se perfila como uno de los puntos de mayor interés científico en la misión, funcionando como un auténtico laboratorio natural para validar tecnologías de monitoreo en humedales tropicales. Los datos recolectados por el sensor Uavsar permitirán identificar con exactitud los cuerpos de agua y la vegetación inundada en los llanos amazónicos. Simultáneamente, el satélite Nisar captará imágenes de las mismas zonas para elaborar mapas detallados de inundación. Este cruce de información servirá para calibrar, comparar y validar las herramientas de observación satelital, mejorando su precisión para ser aplicadas en otros humedales del mundo.
Por otro lado, en la región de Madre de Dios se contrastarán los datos de los vuelos con las mediciones satelitales para evaluar la biomasa aérea de los bosques, estimar las reservas de almacenamiento de carbono y medir los diversos impactos ambientales en la zona. En los Andes, específicamente en el Parque Nacional Huascarán, los sensores de radar se enfocarán en registrar el movimiento detallado de los glaciares y las variaciones físicas en las masas de hielo. Finalmente, en Cusco se estudiarán procesos de carácter geológico, tales como los movimientos de masas, deslizamientos de tierra, desprendimiento de rocas y la subsidencia del terreno.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

