Una reciente publicación revela cómo las herramientas de edición genética libres de transgenes pueden salvar los cultivos en el Perú frente a las plagas y la crisis climática actual.
El agro nacional enfrenta desafíos sin precedentes. Factores como las plagas destructivas, las sequías extremas y el cambio climático amenazan constantemente la seguridad alimentaria en las regiones de la costa, sierra y selva. Frente a este panorama, una reciente revisión científica publicada en la revista “Frontiers in Genome Editing” plantea una alternativa revolucionaria y viable: el uso de la edición genética mediante el sistema CRISPR/Cas para el desarrollo de una agricultura peruana moderna y sostenible.
En el país rige una moratoria que impide la siembra de organismos vivos modificados, comúnmente conocidos como transgénicos, la cual fue extendida mediante la Ley N.° 31.111 hasta el 2035. Sin embargo, los científicos destacan que las nuevas metodologías de edición molecular, conocidas como “libres de transgenes” (transgene-free), permiten realizar modificaciones de alta precisión directamente en el ADN de las plantas sin necesidad de introducir material genético exógeno de otras especies.
“Las tecnologías aplicadas al agro son una herramienta clave para abordar desafíos críticos, mejorando la resiliencia frente al estrés biótico y abiótico, elevando los rendimientos y potenciando el valor nutricional de los alimentos”, según el artículo publicado en la web científica “Frontiers in Genome Editing”. El estudio fue liderado por investigadores de la Universidad Nacional Toribio Rodríguez de Mendoza de Amazonas (UNTRM), en colaboración con la Universidad Sueca de Ciencias Agrícolas.
Impacto en cultivos bandera
El potencial de esta herramienta molecular para la biodiversidad peruana es inmenso. En el caso de la papa, el tubérculo más representativo del país, ya existen líneas de investigación localizadas. Los autores del estudio detallaron que se encuentran realizando proyectos específicos utilizando el sistema CRISPR/Cas9. “Estamos llevando a cabo investigaciones para inactivar las polifenol oxidasas en cultivares nativos de papa nativa morada con el fin de reducir el pardeamiento enzimático”, explicó el Dr. Juan Carlos Guerrero-Abad, docente e investigador principal del Instituto de Investigación, Innovación y Desarrollo para el Sector Agrario y Agroindustrial (IIDAA) de la UNTRM.
Este avance tecnológico evitaría que el alimento se oscurezca al ser cortado, mejorando su comercialización industrial. Además, instituciones de prestigio internacional con sede en Lima, como el Centro Internacional de la Papa (CIP), ya emplean estas técnicas a nivel global para generar variedades altamente resistentes al peligroso tizón tardío y a la polilla de la papa.
Por otro lado, cultivos clave de agroexportación, como el maíz y el arroz, podrían rediseñarse genéticamente para tolerar sequías prolongadas o inundaciones severas en las distintas ecorregiones. La edición genética permitiría que las plantas optimicen su retención de agua y eviten la hipoxia celular durante épocas de desbordes fluviales.
Reducción del uso de agroquímicos
El beneficio ambiental y de salud pública es otro de los pilares de la investigación. El uso excesivo de plaguicidas químicos es un problema latente en los campos de cultivo del país. De acuerdo con las evaluaciones del Servicio Nacional de Sanidad Agraria (Senasa) realizadas en el 2022, un porcentaje preocupante que oscila entre el 16% y el 26% de las muestras de alimentos monitoreadas a nivel nacional superó los límites máximos permitidos de residuos químicos, afectando de forma severa a productos de consumo diario como el tomate y el ají amarillo.
Al dotar a las plantas de mecanismos de defensa naturales mediante biotecnología de precisión, se reduciría sustancialmente la dependencia de insecticidas y fungicidas comerciales. Esto no solo disminuiría los costos operativos para los pequeños agricultores de las zonas rurales, sino que garantizaría la llegada de alimentos mucho más limpios, saludables y seguros a las mesas de millones de consumidores urbanos.
El debate regulatorio pendiente
El gran desafío actual para el despegue de la ciencia agrícola no es técnico, sino legal. Debido a que las técnicas que utilizan ribonucleoproteínas (RNP) o ARNm móvil modifican genes nativos de forma idéntica a una mutación natural, muchos países de la región ya las excluyen de las regulaciones estrictas aplicadas a los transgénicos tradicionales.
Los investigadores concluyen que es urgente debatir y actualizar el marco regulatorio nacional basándose en evidencias estrictamente científicas. El establecimiento de políticas claras que diferencien la edición genética de los transgénicos tradicionales abrirá la puerta para que laboratorios e instituciones nacionales puedan transferir estas innovaciones directamente del laboratorio al campo, impulsando una economía agrícola competitiva y sostenible a escala mundial.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





