Esterilizar a los felinos antes de los seis meses previene tumores graves, según expertos de Royal Canin. Conoce la importancia del chequeo médico preventivo.
La prevención de enfermedades en las mascotas es fundamental para asegurarles una vida larga y saludable. En el marco del Mes del Gato, datos sobre salud animal revelan que tomar decisiones a tiempo puede cambiar drásticamente el futuro de los felinos domésticos. Entre las medidas de mayor impacto destaca la esterilización temprana, una intervención que, según registros médicos, reduce hasta en un 91 % el riesgo de desarrollar cáncer de mama si se lleva a cabo antes de que la mascota cumpla los seis meses de edad.
A pesar de la trascendencia de este tipo de intervenciones y del constante incremento de felinos en los hogares, el cuidado preventivo enfrenta un obstáculo importante: la conducta natural de la especie. Solo el 40 % de los gatos acude a consultas veterinarias de forma periódica. De igual manera, las investigaciones en medicina felina señalan que un 28 % de los dueños solo visita al especialista cuando se presenta una emergencia evidente, mientras que un 7 % jamás ha llevado a su mascota a una evaluación profesional.
Esta falta de controles periódicos representa un peligro considerable para la vida del animal, ya que los felinos tienden a enmascarar cualquier malestar físico como una estrategia evolutiva.
“Por su naturaleza de cazador y, a la vez, de presa, los gatos son verdaderos expertos en ocultar el dolor. Se trata de un mecanismo de supervivencia heredado de sus ancestros. El gran peligro de este comportamiento es que, para cuando un tutor nota un cambio evidente en su rutina, la enfermedad suele estar muy avanzada. Por esta razón, el chequeo veterinario preventivo, especialmente acompañado de exámenes sanguíneos y una nutrición adaptada a sus necesidades, no es un lujo, sino una herramienta clave para actuar a tiempo y cambiar el rumbo de su salud. En Royal Canin promovemos que cada gato visite al médico veterinario al menos una vez al año, incluso cuando parece completamente sano”, explica Carolina Figueroa, Médico Veterinaria de Royal Canin.
Además de prevenir afecciones tumorales graves, el proceso de esterilización genera transformaciones drásticas en el funcionamiento metabólico del organismo felino. Tras el procedimiento, el requerimiento calórico disminuye notablemente al mismo tiempo que el apetito tiende a incrementarse. Ajustar la pauta de alimentación en este momento específico resulta vital para evitar problemas de sobrepeso y proteger la salud del sistema urinario.
El seguimiento médico debe transformarse a la par del crecimiento. Durante los primeros doce meses, las demandas nutricionales cambian de forma constante. Posteriormente, al alcanzar los siete años, se inician procesos biológicos vinculados al envejecimiento que suelen pasar inadvertidos, aumentándose la probabilidad de desarrollar padecimientos renales o la pérdida progresiva de masa muscular.
Debido al hábito de no mostrar debilidad, la observación constante de los hábitos cotidianos por parte de las familias es crucial. Modificaciones sutiles en la ingesta de comida, los niveles de juego o la frecuencia de uso del arenero actúan como las primeras alertas de un problema de salud. Por ejemplo, los cuadros patológicos del tracto urinario inferior constituyen cerca del 7 % de las atenciones médicas felinas. La escasa ingesta de agua habitual en la especie produce una orina altamente concentrada, lo que sumado a factores ambientales como el estrés, la misma esterilización o la falta de higiene en la caja de arena, eleva las probabilidades de patologías severas como la Enfermedad Renal Crónica. Detectar a tiempo molestias al orinar o presencia de sangre en la orina permite recibir atención inmediata y salvar la vida de la mascota.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.

