EN VIVO | Sigue el retorno a la Tierra de la misión Artemis II

0
118

La tripulación de la cápsula Orión enfrentará temperaturas de 2.700 grados y una velocidad de 40.000 kilómetros por hora en la fase más crítica de la misión lunar.

Tras completar una travesía histórica que llevó a la humanidad más lejos que nunca en el espacio profundo, la misión Artemis II se prepara para enfrentar su desafío más temible: el reingreso a la atmósfera terrestre. Hoy, los astronautas Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y Jeremy Hansen protagonizarán lo que la NASA describe como el tramo más estresante de su viaje, una secuencia de eventos donde la precisión milimétrica separa el éxito del desastre.

El regreso no será una maniobra sencilla. La cápsula Orión impactará contra las capas superiores de la atmósfera a una velocidad asombrosa de 40.000 km/h. A esa velocidad, la fricción del aire transformará el entorno de la nave en una bola de fuego incandescente, elevando la temperatura exterior del escudo térmico hasta los 2.700 °C. Durante este proceso, se produce un fenómeno físico inevitable: el aire alrededor de la cápsula se ioniza, creando un plasma que bloquea todas las señales de radio. Esto resultará en un «apagón» de comunicaciones de aproximadamente seis minutos, durante los cuales la tripulación estará completamente sola, incomunicada con el centro de control en la Tierra.

Un escudo bajo la lupa

Uno de los componentes críticos para esta fase es el escudo térmico, cuya base está compuesta de titanio y recubierta por un material ablativo diseñado para desgastarse mientras disipa el calor. La NASA realizó ajustes específicos en esta pieza tras la misión Artemis I (no tripulada) en 2022, donde se observó una erosión inesperada.

“No puedes dejar que la aprensión te afecte en esos momentos. Tienes que concentrarte en tu tarea, sea cual sea, y cumplirla o las consecuencias son muy graves”, comentó recientemente un especialista sobre la tensión que viven los astronautas en esta etapa final. La precisión en el ángulo de entrada es vital; una trayectoria demasiado empinada podría desintegrar la nave por el exceso de calor, mientras que un ángulo muy plano podría hacer que la cápsula «rebote» en la atmósfera hacia el espacio, como una piedra sobre un estanque.

El descenso final y el rescate

Una vez superada la fase de calor extremo y recuperada la comunicación, la cápsula iniciará una secuencia de frenado asistida por paracaídas. Primero, a unos 120 km de altura, comenzará la caída libre. Cerca de los 8.000 metros, se desplegarán los paracaídas de frenado y, finalmente, a unos 2.900 metros de altura, se abrirán los tres paracaídas principales de 35,3 metros de diámetro. Estos gigantes de tela reducirán la velocidad de Orión a menos de 32 km/h para un amerizaje suave en las aguas del océano Pacífico.

Allí esperará el buque USS John P. Murtha de la Marina de los Estados Unidos, junto con equipos especializados de la NASA, helicópteros y embarcaciones auxiliares para extraer rápidamente a los tripulantes. Los médicos estarán atentos a la «intolerancia ortostática», una condición común tras días en microgravedad que dificulta a los astronautas mantenerse en pie sin sufrir desmayos o mareos al volver a sentir la fuerza de la gravedad terrestre. Con el éxito de esta maniobra, la humanidad estará un paso más cerca de Artemis III y el tan ansiado regreso a la superficie lunar.

*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.