Dos imágenes de la Pantera Rosa en medio de las protestas en Francia se viralizaron en las últimas horas en las redes sociales. Parecían fotografías captadas en las calles de París, pero una revisión de su origen reveló indicios de creación artificial. El caso muestra cómo la IA puede fabricar escenas convincentes y por qué verificar antes de compartir resulta indispensable. 

Por Juan Carlos Luján, columnista.

La Pantera Rosa ha cautivado a varias generaciones. Para quienes crecimos viendo sus aventuras, el personaje despierta recuerdos y cierta nostalgia. Por eso, encontrarlo en una protesta callejera no pasa inadvertido. Mucho menos si aparece en medio de los enfrentamientos entre manifestantes y policías. 

Eso ocurrió durante las recientes protestas en Francia. Dos imágenes de la Pantera Rosa comenzaron a circular en TikTok, Instagram, Facebook y otras plataformas. Los ángulos, los gestos y el contexto parecían captados en el momento preciso. Eran escenas que cualquier fotoperiodista hubiera querido registrar. 

Imagen de la Pantera Rosa sometida a la evaluacion de SynthID. Se hizo con Gemini de Google.

Pero había un detalle, esas fotografías no eran lo que aparentaban. Ambas imágenes presentaban señales de haber sido generadas con inteligencia artificial generativa. Una de ellas mostraba un vehículo policial con un escudo que no correspondía fielmente a la identificación de la Policía Nacional de Francia. Era un indicio que merecía una revisión. 

Las imágenes no tardaron en despertar interpretaciones sobre la juventud, la protesta social y la resistencia frente a las autoridades. Algunos usuarios las compartieron como símbolos de valentía; otros encontraron en ellas una oportunidad para expresar sus opiniones políticas. 


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Las lecturas podían ser legítimas, pero partían de un problema: se estaba atribuyendo significado a escenas cuya autenticidad no había sido comprobada. 

Decidí entonces buscar las fotografías en la cobertura de las protestas. Google News fue un punto de partida para revisar la prensa francesa, las agencias internacionales y diversos medios digitales. No encontré las imágenes en las coberturas consultadas ni pude identificar inicialmente a un fotógrafo responsable. 

Aquello no demostraba que fueran falsas, pero justificaba seguir investigando. El siguiente paso fue aplicar una búsqueda inversa. El rastreo me llevó hasta una comunidad digital desde la cual las imágenes habían comenzado a circular. Lo que parecía un registro fotográfico de las calles parisinas había encontrado en las redes sociales un espacio de difusión donde pocos parecían preguntarse por su procedencia. 

Segunda imagen viralizada de la Pantera Rosa sometida a SynthID. Esa se hizo con ChatGPT.

Marcas de agua que no vemos 

Decidí realizar una comprobación técnica. Descargué los archivos y recurrí a herramientas de verificación de contenido generado con IA, entre ellas SynthID, tecnología desarrollada por Google DeepMind. 

SynthID permite incorporar marcas de agua digitales que no percibimos a simple vista, pero que pueden detectarse mediante sistemas especializados. Estas señales se integran en contenidos generados con IA, como imágenes, videos y audios, y pueden resistir determinadas modificaciones. 

Actualmente, empresas como Google y OpenAI utilizan esta tecnología para facilitar la identificación del contenido sintético. También existen credenciales digitales, conocidas como C2PA, que permiten aportar información sobre la procedencia de determinados archivos. 


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Sin embargo, hay una limitación importante. Las marcas de agua pueden deteriorarse y los metadatos pueden desaparecer cuando una imagen se edita, se comprime o se comparte. Además, no todos los contenidos generados con IA incluyen señales compatibles con los sistemas de detección disponibles. 

Por eso, ninguna herramienta debería convertirse en un juez infalible de la autenticidad. La tecnología ayuda, pero el trabajo de verificación exige algo más: identificar la fuente original, revisar el contexto, contrastar con otros registros y desconfiar de aquellas escenas que parecen demasiado perfectas para ser reales. 

Búsqueda inversa de la imagen de la Pantera Rosa. El resultado es contundente.

Las imágenes de la Pantera Rosa son un ejemplo de cómo la inteligencia artificial puede intervenir en la conversación pública. No hace falta inventar una protesta para alterar la percepción de lo que ocurrió. Basta con incorporar una escena ficticia en medio de acontecimientos verdaderos. 

Y cuando esa escena apela a la nostalgia, al humor o a nuestras convicciones, resulta todavía más fácil compartirla sin hacer preguntas. 

Hoy podemos fabricar en segundos una fotografía convincente de un hecho que nunca ocurrió. Y esa imagen puede recorrer el mundo mucho antes de que alguien se detenga a comprobar su origen. 

La Pantera Rosa podrá seguir protagonizando aventuras imposibles. Pero cuando aparece en una noticia, conviene recordar que una imagen puede emocionar, indignar y hasta movilizar opiniones sin representar necesariamente un hecho real. 

En tiempos de inteligencia artificial, el criterio humano obliga a pensar antes de compartir, sobre todo cuando las imágenes apelan a nuestras emociones y convicciones llegan a través de las pantallas. Es una lección para quienes difundieron o compartieron estas escenas com si fueran reales, utilizándolas para respaldar los reclamos y la rebeldía de los jóvenes. 

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