Fabiana Naomi venció la leucemia promielocítica tras tres años de lucha en el INSN San Borja. Ahora planea estudiar Psicología para apoyar a otros niños.
El año 2026 ha comenzado con una nota de profunda esperanza en el ámbito de la salud pública peruana. Con el sonido vibrante de una campana que simboliza fortaleza y vida, Fabiana Naomi, una joven limeña de 18 años, celebró su alta médica tras enfrentar durante más de tres años una leucemia promielocítica aguda. Este acto, realizado en el Instituto Nacional de Salud del Niño (INSN) San Borja, representa no solo el fin de un arduo tratamiento médico, sino el inicio de una nueva etapa vital para una paciente que llegó al centro siendo adolescente.
La lucha de Fabiana se extendió por un periodo de 3 años y 2 meses de intensos tratamientos. Durante este tiempo, su valentía inquebrantable fue el motor que la permitió superar una de las etapas más difíciles de su vida, siempre acompañada por un equipo multidisciplinario de salud que estuvo a su lado desde el primer día de su diagnóstico. El cierre de este proceso se dio en una ceremonia emotiva que reunió a médicos, enfermeras, técnicos y familiares, quienes fueron testigos de un triunfo que devuelve la fe a cientos de familias que atraviesan situaciones similares.

Un diagnóstico que cambió su vida
La historia de Fabiana comenzó de manera inesperada con un síntoma aparentemente común: un dolor de muela. Jesús Ángeles Anampa Inca (41), padre de la joven, recordó que tras someterse a una endodoncia, la inflamación en el rostro de su hija aumentó drásticamente. Pocas horas después, Fabiana sufrió convulsiones y se desmayó, lo que obligó a su traslado de emergencia al INSN de Breña.
Tras recibir un diagnóstico inicial, la coordinación entre instituciones permitió su traslado inmediato al INSN San Borja para comenzar un tratamiento oncológico especializado. En las primeras etapas, la joven permaneció hospitalizada durante un mes y dos semanas, enfrentando complicaciones críticas como hemorragias e hinchazón facial. No obstante, el inicio oportuno de los protocolos médicos y su propia fortaleza física permitieron que hoy pueda contar una historia con final feliz.
El compromiso médico y el apoyo estatal
La Dra. Zulema Tomas, directora general de este centro pediátrico, resaltó la resiliencia de la joven y el papel fundamental del entorno familiar y médico. “Quiero destacar la resiliencia y fortaleza de Fabiana. Ella es un ejemplo de porque no se debe abandonar el tratamiento médico. También, a sus padres por brindar todo el apoyo a su hija”, enfatizó la especialista. Asimismo, la directora destacó que el tratamiento fue cubierto íntegramente por el Seguro Integral de Salud (SIS), garantizando el acceso a medicina de alta complejidad sin costo para la familia.
A lo largo de sus 12 años de funcionamiento, el INSN San Borja, bajo la gestión del Ministerio de Salud (Minsa), se ha consolidado como un pilar de esperanza, atendiendo a cientos de niños con patologías complejas. Este caso reafirma la misión de la institución de brindar atención especializada en trasplante de médula ósea y cirugías de alta complejidad, siendo un referente nacional en salud pediátrica.

Mirando hacia el futuro: Vocación de servicio
Hoy, habiendo alcanzado la mayoría de edad, Fabiana regresa a su hogar con propósitos claros. Su experiencia como paciente ha despertado en ella una vocación profunda: estudiar la carrera universitaria de Psicología. Su objetivo es transformar su vivencia en una herramienta de ayuda para otros menores que enfrentan procesos oncológicos.
“Quiero ayudar a los niños que necesitan apoyo emocional como yo lo recibí”, expresó emocionada tras agradecer especialmente a su médico de cabecera, la Dra. Alicia Mafaldo, y a todo el personal que la sostuvo durante su recuperación. Los padres de la joven, Jesús Anampa y Marisol Menacho Guillén (39), también manifestaron su gratitud por el trato humano y cálido recibido en la institución.
Prevención: La clave frente a la leucemia infantil
Este caso es un recordatorio vital de que la leucemia, el tipo de cáncer más frecuente en la infancia, es curable si se detecta a tiempo. Los expertos instan a los padres a estar atentos a señales de alerta como el decaimiento persistente, somnolencia inusual, o sangrado en encías y labios. Un diagnóstico precoz y un tratamiento especializado, como el que recibió Fabiana, marcan la diferencia fundamental entre la vida y la muerte.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.





