Especialistas advierten que contestar a números desconocidos que se quedan mudos permite validar líneas activas, horarios y recolectar pequeñas muestras de voz.
Suena el teléfono celular, miras la pantalla, atiendes con un inocente “¿hola?” y del otro lado de la línea únicamente se percibe un silencio absoluto. Pasan un par de segundos y la comunicación se corta de manera abrupta. Aunque en la rutina diaria este tipo de situaciones suele descartarse como un simple fallo de red o un fastidio comercial provocado por los centros de atención al cliente, los especialistas en seguridad informática advierten que la realidad esconde una amenaza mucho más sofisticada.
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Detrás de estas comunicaciones mudas operan sistemas automatizados, bots e incluso redes de ciberdelincuentes que buscan preparar el terreno para estafas altamente dirigidas. De acuerdo con los análisis técnicos de la firma global de ciberseguridad Kaspersky, atender estas llamadas permite a los atacantes verificar que la línea telefónica pertenece a una persona real, saber con exactitud en qué horarios del día suele contestar y, lo más preocupante, captar breves registros acústicos para entrenar herramientas de inteligencia artificial orientadas a la clonación vocal.
Una amenaza latente en la región
El impacto de este fenómeno no es menor en América Latina, donde las comunicaciones telefónicas no deseadas se han convertido en un verdadero dolor de cabeza cotidiano. Según las métricas de la herramienta tecnológica Kaspersky Who Calls, el 88% de los usuarios latinoamericanos recibió contactos no solicitados. Más grave aún: cerca del 11% del total de estas llamadas correspondió de manera directa a intentos concretos de fraude bancario y la difusión de promociones engañosas. En un entorno tan saturado, un contacto en silencio deja de ser una anécdota y se convierte en la fase inicial del engaño.
Los orígenes técnicos de estos episodios son variados. En ciertos escenarios comerciales legítimos, las plataformas de marcación predictiva de los centros de llamadas marcan más números de los que los teleoperadores humanos pueden cubrir, lo que genera silencios al descolgar. En otros casos, algoritmos de inteligencia artificial verifican la actividad de la línea antes de transferirla a un agente. No obstante, los estafadores cibernéticos han adoptado idéntico mecanismo como una táctica metódica de reconocimiento previo.
Al emitir una respuesta básica, la persona entrega valiosa información no estructurada. El acento particular revela la procedencia geográfica, el tono delata factores individuales y el registro de la hora confirma los períodos de disponibilidad. Con estos elementos, los delincuentes diseñan esquemas de ingeniería social a la medida, incrementando sus probabilidades de engañar a la víctima en un contacto posterior.
La voz: el nuevo botín biométrico
El verdadero salto cualitativo del riesgo se explica por el avance de la inteligencia artificial generativa. La voz humana no es solo un medio de comunicación, sino un dato biométrico sensible y único. Si bien una palabra solitaria difícilmente bastará para estructurar una imitación perfecta de forma inmediata, los atacantes recopilan fragmentos sucesivos en llamadas distintas. Al consolidar esas muestras sonoras, logran elaborar simulaciones altamente creíbles para fingir que son parientes en peligro, compañeros de labores o jefes corporativos con la meta de exigir transferencias monetarias o datos confidenciales.
“Durante mucho tiempo hemos asociado una llamada peligrosa con alguien que intenta convencernos de entregar una contraseña, un código o información bancaria. Sin embargo, los fraudes digitales están evolucionando y la prevención debe empezar mucho antes. Si recibimos una llamada de un número desconocido y nadie responde, lo más seguro es no intentar interactuar ni devolver la llamada por curiosidad. Adoptar hábitos tan sencillos como verificar quién nos contacta, bloquear números sospechosos y utilizar herramientas de identificación de llamadas puede ayudarnos a reducir nuestra exposición a posibles intentos de fraude”, señala Carolina Mojica, Gerente de Productos para el Consumidor para NOLA y SOLA en Kaspersky.
Desde la compañía de ciberseguridad, que a la fecha registra más de 1’000.000.000 de dispositivos resguardados globalmente y cerca de 200.000 clientes en el sector corporativo, subrayan que una llamada silenciosa no deriva de manera automática en un perjuicio financiero. El peligro real radica en quedar clasificado como un objetivo receptivo dentro de bases de datos que luego son comercializadas para campañas de hostigamiento o estafas complejas.
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Pautas para proteger la privacidad
Para neutralizar los riesgos de las llamadas silenciosas, los especialistas aconsejan aplicar medidas concretas de prevención:
- Evitar responder a desconocidos: conviene no atender números ocultos ni devolver la comunicación por simple curiosidad. Al contestar por necesidad laboral o personal, lo prudente es guardar silencio y esperar a que el emisor hable primero; si no hay respuesta del otro lado, se debe colgar de inmediato.
- Bloquear remitentes sospechosos: cortar los canales directos impide que las redes delictivas ejecuten intentos repetitivos para entablar comunicación.
- Rechazar la urgencia injustificada: los esquemas fraudulentos apelan constantemente a la angustia emocional y a la premura; ante cualquier presión indebida, lo indicado es mantener la serenidad y finalizar el enlace telefónico.
- Instalar identificadores de llamadas: recurrir a soluciones como Kaspersky Who Calls —cuya actualización ofrece a usuarios con sistemas iOS alertas en tiempo real sobre números no reconocidos y spam, característica presente además en Android y planes premium— reduce la vulnerabilidad frente al cibercrimen.
*En la creación de este texto se usaron herramientas de inteligencia artificial.
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