Estudiantes de Medicina de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos (UNMSM) identifican alteraciones en las redes de la serotonina que abren la puerta a tratamientos farmacológicos más precisos contra este trastorno alimentario. Su hallazgo obtuvo el primer lugar en un concurso científico internacional.
La bulimia nerviosa, un trastorno de la conducta alimentaria tradicionalmente abordado desde enfoques psicológicos y sociales, tiene un fuerte componente biológico que la ciencia empieza a desentrañar a nivel celular. Mediante el uso de bioinformática y herramientas avanzadas de biología de sistemas, un equipo de investigadores peruanos logró mapear las redes moleculares de esta enfermedad y halló evidencia clave que apunta a alteraciones directas en los receptores de la serotonina.
El descubrimiento no solo profundiza en el origen del trastorno, sino que cambia las reglas del juego para su tratamiento. Los resultados del estudio demuestran la necesidad de complementar la psicoterapia convencional con estrategias farmacológicas diseñadas específicamente para corregir estos mecanismos neurobiológicos, abriendo camino hacia una psiquiatría de precisión y personalizada, señalan en una nota de prensa envidada desde la UNMSM.
Los científicos estudiaron la compleja interacción entre la neurotransmisión, la regulación neurotrófica y los procesos metabólicos del cuerpo. Este cruce de datos aporta las bases teóricas necesarias para el desarrollo futuro de biomarcadores, lo que facilitaría diagnósticos mucho más tempranos y objetivos.

Por la relevancia de estos hallazgos, la investigación fue galardonada con el primer lugar en el Concurso de Póster Científico del I Congreso Científico Internacional, organizado por el Instituto Nacional de Salud Mental «Honorio Delgado-Hideyo Noguchi».
El trabajo fue liderado por Jeancarlo Ney Velazco Muñoz, estudiante de quinto año de Medicina Humana, junto a sus compañeros Margarita Chüquín Agüero, Gianfranco Carbajal García, Bryan Sáenz Echevarría y Tulio Chávez Horna. El proyecto nació de un esfuerzo conjunto entre la Sociedad Científica de San Fernando y la Ayudantía de Bioquímica y Biología Molecular.
Para los autores, este reconocimiento internacional demuestra el potencial de la investigación estudiantil en el país y sirve como un llamado para que las nuevas generaciones de profesionales médicos se involucren en disciplinas emergentes como el análisis de datos ómicos y la investigación traslacional, herramientas que ya están transformando la medicina del futuro.

