La endocrinóloga Angélica Valdivia explica por qué la grasa se redistribuye al abdomen durante el climaterio y qué estrategias pueden marcar la diferencia.
¿Por qué durante la menopausia aumentas de peso aunque hagas lo mismo de siempre? Es una de las preguntas más frecuentes que las mujeres mayores de 45 años llevan a la consulta médica, y la respuesta no tiene que ver con falta de voluntad ni con malos hábitos, sino con un profundo cambio hormonal que transforma el cuerpo desde adentro.
La endocrinóloga Angélica Valdivia Portugal, especialista en diabetología, máster en geriatría y gerontología e investigadora principal en ensayos clínicos de riesgo cardiovascular, lo explica con claridad en el cuarto episodio del podcast Vida y Futuro a fondo: el climaterio comprende tres etapas —perimenopausia, menopausia y postmenopausia— y en cada una de ellas se producen alteraciones hormonales que afectan directamente el metabolismo y la distribución de la grasa corporal.
El 40% de la vida de una mujer transcurre en climaterio
Un dato que sorprende: en el Perú, la menopausia ocurre en promedio a los 47 años. Considerando que la expectativa de vida de la mujer peruana es de 80,2 años según el Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI), estamos hablando de que después de los 50 hay al menos 40 años de vida por delante en la etapa de postmenopausia. “El 40% de la mujer de su vida vive en climaterio”, señala Valdivia Portugal. Son cuatro décadas en las que el cuerpo necesita protección y atención especializada.
Los estrógenos y la grasa que migra al abdomen
¿Qué sucede exactamente? Cuando los estrógenos comienzan a declinar, la grasa que normalmente se distribuye en glúteos y muslos —la llamada grasa subcutánea— migra hacia el abdomen y se deposita entre los órganos: hígado, corazón, páncreas. Es la temida grasa visceral.
“No es porque dejé de hacer ejercicios, no es porque estoy comiendo de más necesariamente, sino es porque ya hay una serie de cambios hormonales y metabólicos”, explica la endocrinóloga. “Los estrógenos comenzaron a bajar, la progesterona también comenzó a bajar. Y el estrógeno es una de las principales hormonas que regula nuestra grasa en las mujeres”.
Grasa visceral: más que un problema estético
Esta acumulación de grasa abdominal no es solo una cuestión de apariencia. La grasa visceral incrementa el riesgo cardiovascular, la probabilidad de desarrollar diabetes tipo 2 y puede derivar en hígado graso o cirrosis, dependiendo de la predisposición genética de cada persona.
“Llegan muchas mujeres a la consulta diciendo: ¿qué está pasando con mi cuerpo? Hago el mismo ejercicio y siento que no bajo de peso”, relata la especialista sobre la experiencia cotidiana en su consultorio.
Sarcopenia: la pérdida de músculo que acelera todo
El panorama se complica con la sarcopenia, la pérdida progresiva de masa muscular que también se asocia al climaterio. Menos músculo significa un metabolismo más lento, lo que crea un círculo vicioso: se queman menos calorías en reposo y se acumula más grasa.
Estrategias basadas en evidencia
La doctora Valdivia Portugal es enfática en un punto: no automedicarse ni seguir los consejos de la amiga o la vecina. “La respuesta es: busca al especialista para que te haga un diagnóstico y un seguimiento, porque ya comienzan a bajar tus estrógenos y hay que hacer un cambio en el estilo de vida”, advierte.
Entre las estrategias reales que recomienda están: dirigir adecuadamente la ingesta de proteínas, incorporar ejercicio de fuerza —fundamental para combatir la sarcopenia— y, en algunos casos, evaluar opciones farmacológicas bajo supervisión médica.
La especialista concluye que la menopausia no es una sentencia, sino una etapa que puede transitarse de manera saludable si se cuenta con información adecuada y acompañamiento profesional. La clave está en actuar a tiempo, no normalizar señales como la niebla mental, los problemas articulares o las alteraciones de glucosa, y apostar por un envejecimiento exitoso basado en evidencia científica.




